Un año nuevo diferente (#Escritura 2018)

Por cuestiones de trabajo, estoy revisando las efemérides en Wikipedia y me encontré con que mañana es el Año Nuevo de los bereberes, un grupo de etnias del norte de África. «Bereber» viene de la adaptación árabe del término griego «bárbaros» así que, como ustedes imaginarán, no es como se llaman ellos a sí mismos. En su idioma, el gentilicio es amazigh (en singular) e imazighen (plural), que significa más o menos «hombres libres». La cosa es que como su cultura era de transmisión oral, lo que se sabe de ellos es gracias a los registros de otros pueblos (como los griegos -que los llamaban «libios»-, romanos y fenicios) y no tanto desde su propia visión del mundo. El simple hecho de que alguien te diga «bárbaro» cuando tú te autonombras «persona libre» dice muchísimo, ¿no creen?

Bueno, la cosa es así: mañana, 12 de enero, se celebra el Yennayer, o año nuevo bereber. Pueden buscar en wikipedia los detalles sobre la fiesta (está súper interesante) pero, en resumen, pasa que, al establecer su calendario (hace bien poquis, en 1980) eligieron como fecha de inicio de su cronología el año 980 antes de la era común, porque fue cuando el rey bereber Sheshonq accedió al trono como Faraón de Egipto y fundó una dinastía. Este rey incluso aparece en la biblia judía (y cristiana, pues), con lo que se vuelve el primer bereber mencionado en forma escrita.

Y eso nos lleva al ejercicio que quiero proponer:

1. Reflexionar en cómo cambia una narración dependiendo del punto de vista que elegimos para contarla. Así como para la biblia es un dato apenas poco más que trivial todo lo de Sheshonq y para los bereberes es el inicio mismo de su historia, ¿qué hecho podría ser totalmente trivial para un personaje y absolutamente relevante para otro?
2. A partir de esa reflexión, escribir esa historia, contada primero desde la visión del personaje para el que el hecho es intrascendente y luego contada desde el otro. No es necesario que sean en primera persona (puede ser un narrador omnisciente, pues) pero sí que los detalles en los que se fijan y las maneras en que cada uno percibe su alrededor debe ser consecuente.

(Y bueno, si quieren, podemos festejar el Yennayer, ¡claro!)

Otra FIL

 

Como en 2016, este año tuve chance de ir a la FIL casi completa y de escribir sobre una de mis pasiones en el suplemento FILIAS, de Milenio (¡No! ¡No escribí sobre gatos ni sobre CandyCrush!). Por supuesto, estoy que no me la acabo de felicidad (eso de que confíen en ti es rebonito) y fue una experiencia muy intensa (eso de escribir un artículo diario…). Me sentí más hábil que Pistachón ZigZag, se los juro :P

La onda de la columna, que se llama «Cosas de niños» es hablar de las cosas de Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) que podían encontrarse en la FIL Guadalajara. Por supuesto, me faltó mencionar un montón de cosas (por falta de tiempo o espacio) pero eso también es bueno:así queda la semillita para la siguiente vez.

Y bueno, acá les dejo las ligas a los textos, por si quieren echarles un ojito ;)

Sigue leyendo Otra FIL

Estrenando

beso en tu futuro collage

 

Ayer fue la primera presentación de mi nueva novela, Un beso en tu futuro. El libro está recién salidito de la imprenta, apenas empieza a llegar a librerías y yo sigo en la fase wow, no me lo creo. Aunque, para serles bien sincera, estoy en esa fase desde 2012, cuando Ojos llenos de sombra ganó el Gran Angular, porque cada vez que empiezo a asimilar las cosas buenas que me ocurren, pasa una nueva que me hace volver a decir wow.

Por ejemplo, la presentación de ayer, que fue en una escuela en el oriente de la ciudad.

Salí con tiempo, acompañada por Alberto y nuestro amigo José Luis Zárate; pero nuestro GPS se volvió loco y, en vez de llevarnos a la escuela, nos dirigió a un panteón. La calle tenía el evocador nombre de Fuego fatuo y, por suerte, estaba a diez minutos de la escuela, así que no llegamos tan tarde (y tuvimos ocasión de inventar algunas historias que, pienso yo, deberían ser escritas). Lo malo es que llegamos derrapando, directo a la charla.

Como cada vez que me toca participar en una presentación, conferencia o similar, estaba muy nerviosa. Hay un momento en el que siento una punzada en la panza y mi síndrome de la impostora me susurra al oído a ver qué babosadas sueltas esta vez; pero ya aprendí a no hacerle demasiado caso. Hablé de mi paradoja: escribo porque hablar me pone nerviosa, pero luego me invitan a hablar de lo que escribo. Hablé de mis novelas anteriores y las preocupaciones que me hacían retorcerme con cada una, y cómo, pese a eso, todas me han hecho sentir muy satisfecha. Hablé del chico que me gustaba cuando tenía doce años y cómo odiaba que, siendo mi mejor amigo, me contara de las niñas que le gustaban. Hablé de cómo esa anécdota fue la semilla de Un beso en tu futuro, y de cómo convierto en ficción esas semillitas de realidad. Es decir, hablé un montón.

Y entonces siguió la parte chida: habló la muchachada. Desde la primera pregunta me cayeron rebién: ¿qué consejos nos das a los que queremos escribir? Buenísimo cuando, estando en secundaria, quieren escribir y están dispuestos a escuchar consejos. Yo no era así y perdí mucho tiempo, la verdad.

Luego me preguntaron sobre la manera en que me ha cambiado el hecho de publicar lo que escribo (ájale: buen momento para hablar de la responsabilidad que estoy convencida que tenemos al comunicarnos con otros) y cómo combato yo el bloqueo. Al final, una chica me preguntó qué había pasado con aquel muchachillo que había sido mi mejor amigo y crush entre los doce y los quince años.

Mi intención era contarle, muy casual y chacotera –así como soy, ja–, que finalmente él se había dado cuenta de mi simpatía y particular encanto y que, un par de meses después, se dio cuenta también de mi neurosis y obsesividad; pero me ganó la emoción y sólo pude responder: bueno, pues fue mi primer novio.

No sé explicarles por qué, pero fue un momento muy especial y mejor ya no hice bromas ni añadí nada de lo que se me había ocurrido en el momento (por ejemplo, que a la fecha nos vemos poco pero nos queremos mucho y que no va uno a comparar tres años de crush y dos meses de novios con veinticinco años de amistad).

Y bueno, luego de eso, la gran sorpresa: varios de los asistentes ¡compraron el libro! Esto no es poca cosa, banda: uno a la secundaria no lleva dinero como para tirar al cielo, así que separar del fondo de emergencia, o pedir prestado, o usar los ahorros… para comprar un libro es una chingonería, con perdón.

Así las cosas. Por supuesto, salí feliz, feliz, feliz. O sea: ¿saben lo que vale que alguien aprecie tus consejos? Seguro que muchísimo más que el mejor de los consejos, ¿no? ¿Cuánto vale que te escuchen con atención, que dediquen un rato de su tiempo a lo que uno tiene que decir, que se rían de los chistes –algunos francamente malones– que uno pueda hacer?

¿Se dan cuenta de mi gran trampa? Me invitan a una escuela a dar una charla y la que recibe un montonal de cosas ¡soy yo!

Y apenas es la primera presentación del libro. Ya les iré contando qué más pasa.

beso en tu futuro 1

Ah, y aprovechando: los invito a leer el libro. No es por nada, pero yo me divertí mucho escribiéndolo y otro tanto corrigiéndolo, así que no sé decirles si es o no bueno, pero les garantizo que le invertí todo el seso y el corazón y que no escatimé recursos en dejarlo lo más chulo posible (y otro tanto hicieron en la editorial, qué bárbaros).

Escritura 2017: Dos ejercicios

sentidos

Afinar los sentidos: dos ejercicios

 

Se dice que vivimos en una era obsesionada con lo visual: lo que percibimos a través de la vista parece ser más importante que lo que escuchamos, olemos, tocamos o paladeamos. Y eso, queridos míos, es un gran desperdicio, al menos desde el punto de vista escritural. Porque nuestros sentidos pueden hacernos evocar diferentes vivencias, lo que se puede traducir en distintas aproximaciones a una historia.

Pensando en ello, propongo estos ejercicios:

 

Tiempo para los sentidos

  1. Necesitas un espacio tranquilo, donde puedes concentrarte un rato sin interrupciones y sin peligro de que te atropellen, asalten, coma un oso, etc. Mi sugerencia es que, al menos las primeras veces, busques un lugar más o menos tranquilo, pero no es indispensable.
  2. Ponte de pie. Cierra los ojos.
  3. Ahora… escucha. Escucha todo lo que suena a tu alrededor. Pon atención. Enlista lo que escuchas. Trata de escuchar qué hay arriba, qué hay abajo, que suena a tu derecha, a tu izquierda, atrás…
  4. Concéntrate en lo que sientes: el roce de tu ropa, del aire, el sol sobre tu piel o el viento helado. Las plantillas de los zapatos, el nacimiento de tu cabello, ¿la sangre fluyendo? Estírate y siente tus músculos. Relájalos. Pasa tus manos sobre tu piel, sobre tu ropa, sobre la pared o el piso.
  5. Ahora céntrate en los olores. ¿A qué huele a tu alrededor? Separa las hebras de diversos olores y trata de distinguirlos por separado.
  6. Pasa de esos olores a los sabores. Una opción para empezar es inhalar con la boca abierta: ¿a qué saben los olores que te llegan? Luego, paladea el propio sabor de tu boca (una versión un poco más elaborada es que tengas contigo muestras con diversos sabores).
  7. Abre los ojos, despacio. Y mira con atención lo que hay a tu alrededor. Fíjate en las formas, en los colores, las texturas. Enfoca lo que está cerca, lo que está lejos, lo que está frente a tu nariz.
  8. Ahora busca donde sentarte y anota todo lo que recuerdes de lo que acabas de percibir, junto con las sensaciones subjetivas: lo que te gustó, lo que te sorprendió, lo que te disgustó, etc.

 

 

Los sentidos y sus recuerdos

 

  1. Elige uno de los sentidos y piensa en algo que lo estimule. De ser posible, no sólo lo evoques: si puedes exponerte al estímulo real, funciona mucho mejor (por ejemplo, si vas a entrarle al sentido del tacto pensando en qué se sentía traer un suéter de lana impuesto por la abuela, una opción es solo recordar, pero una mejor es conseguir una prenda de lana y ponértela, o al menos acariciarla un rato).
  2. A partir de eso, deja que fluyan los recuerdos.
  3. Escribe una breve narración a partir de esos recuerdos.

 

Aquí un ejemplo que hice yo a partir del sentido del olfato:

 

Era morra. Terminó mi primer noviazgo serio y, aunque los días y las semanas pasaban, de tanto en tanto me sorprendía el olor de mi ex, flotando a mi alrededor. Debo decir que era un olor muy grato, sí; pero no ayudaba nadita a que superara el rompimiento y, sobre todo, la ausencia. Eso de que alguien se vuelve parte de T O D O y luego T O D O tiene una especie de vacío, de silencio helado, es más pinche cuando un aroma llega de pronto a reafirmarlo.
Pasó el tiempo, cambié algunos hábitos, y un día, años después, encontré en mi peinador una botella casi vacía del perfume que me encantaba usar a los quince. Al ponerme un poco, me envolvió aquel aroma que yo asociaba con el ex. ¡Ah, Raquelita! ¡El olor aquel no era el del ex y no te estaba acechando por embrujo o juego de tu mente!
Sí: era MI olor, y en algún momento yo lo había asociado con él, como quien le cede lo mejor de su propia personalidad a la persona que se fue.
Así que me compré una nueva botella y me dediqué un buen rato a recolonizar el aroma: a asociarlo con nuevas vivencias. Conmigo.
(Se los cuento porque el último mes me dio por usar otro perfume que encontré en mi peinador, pero esta vez se trata de la penúltima botella que queda del que usaba mi mamá. Y, como bien saben los amantes de las magdalenas y los tiempos perdidos, los aromas pueden ser causa de evocaciones bien interesantes…. pero eso se los platicaré en otra ocasión).

Si se animan a hacer sus ejercicios, cuéntenme en los comentarios cómo les fue ;)

Una invitación: Escritura 2017

escritura2017

Tenía un buen rato sin publicar nada por acá, pero ya va siendo tiempo de revivir el sitio. Y me parece lindo hacerlo con esta invitación a un pequeño proyecto: Alberto, mi esposo, y yo lo hemos llamado #Escritura2017, y se trata… pues, de eso. Comprometernos a escribir durante el año hasta completar el primer borrador de un proyecto, del tipo que sea. Puede ser un libro, un texto suelto, una colección de textos breves. Como nuestra especialidad es la escritura de narrativa (cuento, novela, etcétera) nos concentraremos en ella, pero cualquier tipo de escritura se vale.

Cualquier persona interesada puede participar. La etiqueta (hashtag) #Escritura2017 se puede usar para publicar notas sobre su trabajo, compartir sus progresos o pedir ayuda a otros. Durante todo el año, nosotros publicaremos ejercicios, sugerencias y enlaces a recursos útiles en este sitio y en el de Alberto. Además, cada mes haremos una transmisión en Periscope para conversar con quienes estén trabajando en sus proyectos. No será un taller, porque no sería posible leer en vivo el trabajo de todo el mundo, pero un espacio para intercambiar ideas y crear una red de apoyo.

Hay proyectos semejantes, como el llamado NaNoWriMo (National Novel Writing Month, o Mes Nacional de Escritura de Novela, que es una idea de una comunidad virtual de los Estados Unidos). En este caso el objetivo no es completar una novela en un tiempo fijo sino mantener la disciplina de la escritura tanto tiempo como sea posible.

Loinvitamos.

 

Aquí pueden ver el video de nuestra presentación original del proyecto:

Y aquí nuestra primera lista de sugerencias, para definir un proyecto de escritura narrativa.

 

  1. Establecer (y apartar) el tiempo con el que se va a contar. Lo importante no es la cuota sino la CONSTANCIA. Y se debe ser realista con las posibilidades que se tienen.
  2. Establecer una primera idea de la extensión del trabajo. Puede ser novela o libro de cuentos o novela corta. Y es posible cambiar de opinión, pero dependiendo de las necesidades del texto, que sólo se verán a medida que se vaya escribiendo.
  3. Establecer una primera idea de la forma del trabajo. Una novela no sólo es más larga que un cuento, por ejemplo, sino que propone su historia de otra manera, que puede ser más intrincada o más derivativa.
  4. Dividir el año de escritura en etapas y plantearse metas. Metas realizables.
  5. Empezar la “preproducción” tan pronto sea posible. Pero no dejar que esa preproducción consuma el tiempo de escritura.

 

Hay muchos manuales de escritura que les pueden ser de utilidad, y aquí dejamos la referencia a uno que escribió Alberto y que puede descargarse gratuitamente.

Las personas que nunca hayan escrito narrativa pueden hacer primero los ocho ejercicios fundamentales del manual, que están aquí: https://t.co/uMJDPSjcjb

Banffiversario: 11 de noviembre de 2014

Segunda nota transcrita el 13 de noviembre de 2015, para ponerme al corriente:

11 de nov

Primero lo MUY importante: ¡hoy vi un coyote! Oh, emoción. :)
Luego, lo demás:
Me levanté temprano, desayuné nutrimeal, fui al gym, me bañé y fui al lunch. Stirfry de tofu, espinaca, quiche de verduritas (que estaba buenísimo), algún pescado (¿tilapia?) y papas al gratín. De postre, uy, fueron dos pedacitos, creo; pero ¿de qué? Luego me fui al estudio y vi al coyote. Trabajé en un cuento. Fui a cenar. Brócoli, pescado (ahora sí, seguro que tilapia), ejotes, lechuga y espinaca. Cheesecake de chocolate, buenísimo, y de calabaza, nada mal. Ah, y en el lunch fue brownie de chocolate uno de los postres. El otro, cheesecake, creo, pero no recuerdo de qué.
Regresé al estudio y leí los trabajos de un concurso del que soy jurado. Volví al cuarto pero, como aún no daban las 10, fui a leCafé por un yogurt y un chocolate caliente. También me traje un chocolate frío para mañana.
Creo que iré tempra al estudio porque hay que corregir un recibo de Alberto. Se me hace que me haré allá un sandwich y me llevaré mi lechita. Porque quiero ir también al pueblo a preguntar de renta de lentes que Fa quiere saber.
Se me está acabando el tiempo :(
Pero creo que sí lo he aprovechado bien, ¿no?
Por lo pronto, a dormir.
Ah, pero antes.
Así como el venadito recurrente es Soyún Pobre, el coyote se llama Mowgli Firuláis del sagrado Corazón. He dicho.
(Soy digna descendiente de Adán, qué remedio: la mosca de los primeros días era Tsetsé, y creo que la ardilla que corre frente a mi estudio día sí y día también se debe llamar Priscilla (porque anda de prisa siempre). Y, nota curiosa, al pasar hoy Mowgli Firuláis, Priscilla se subió a un árbol y tardó un buen rato en bajar!

banff dia 36

Por cierto, el pie de la foto en facebook era:

Día 36 en Banff. Día nevado, paisaje lindo y huellas en la nieve. «Serán de un perro que sacaron a pasear», pensé, aún sabiendo que no es zona donde se permitan perros. Y a medio día lo vi. Y aunque es como del tamaño de un pastor alemán, no es un perro. Y estaba a 50 metros de mi ventana (nomás que me quedé lela y tomé las fotos ya que se había alejado). ¡Coyotito!
:)
(espero que Soyun Pobre no se haya espantado).

Las canciones que me gustan

Hace poco me quejaba en Facebook de que, cuando me gusta mucho una rola y la quiero compartir, de pronto siento que no puedo decir realmente lo que pasa por mi cabeza a la hora de pegar la liga. Temo que lo escribí muy mal y se interpretó como que estaba haciendo berrinche del tipo “como ustedes no me apapachan ya no les voy a recomendar canciones”. Me dio mucha pena que se leyera así, porque realmente no iba por ahí la cosa. Más bien, pensaba yo, que las palabras (las mías, que conste: seguro hay gente que las maneja mejor y que no tiene este problema) son muy pobres a la hora de querer usarlas para hablar de lo que me pasa al escuchar una canción. O me tardaría horas en bajarlo a texto, y sólo sería un pálido reflejo, un eco distorsionado, de la experiencia base. Pero, por no quedarme con la duda, haré el experimento.
Ahora bien: hay dos tipos de rolas que comparto, las que acabo de descubrir y me encantaron y las que conozco desde hace mucho y que me encantan. Para el experimento elegí una de las que me gustan de hace tiempo. Y dice así:

1. Me acuerdo de una canción que me gusta desde hace mucho tiempo. En este caso, “Love to hate you”, de Erasure. Por suerte me acuerdo del título y la banda: a veces sólo recuerdo una de ambas o, peor, un trozo de letra. O, mucho más peor, un fragmento de tonada.

2. Busco la canción en youtube o spotify y la pongo. Una vez más tengo suerte: es una canción popular y hay varios videos de ella. En este caso elijo el video oficial, pues qué caray.

3. La repito dos o tres veces. Mientras la escucho, me acuerdo de por qué me gusta. En este caso, es una rola que me recuerda cuando estaba en la prepa. De hecho, estaba en 6º de prepa, así que debe haber sido 1993-1994. El maestro de Geografía, Alor, nos llevó a tres excursiones dizque de trabajo en las que no trabajamos nada, pero en las que el grupo se volvió muy unido. A esas salidas les debo que mi amistad con Mar y Mondra se fortaleciera, y fue en uno de esos viajes donde hice migas con Tania y Uriel, de los que nunca volví a saber nada pero que son importantes para esta historia.

Fue en el viaje a Ixtapa. Fuimos a una disco en la parte vieja de la ciudad, todos en bola. Yo me sentía, como es usual, fuera de lugar, un poco desfasada. A ratos me daba de topes por haber ido al viaje: demasiados días de convivencia grupal (ya desde entonces, desde antes, esas cosas me dejaban exhausta, tensa, ansiosa). Y en la disco ponían música horrible, punchis punchis, It’s my life. Lo mejor en dos horas había sido Ace of Base, con eso explico todo. Yo llevaba un short negro (había sido un pantalón de mezclilla pero lo había pasado por la tijera porque me recordaba a un novio que me cortó el día que lo traía puesto) y una blusa negra de terciopelo (de manga larga. Ideal para la playa, ja) que me encantaba. Y unos tenis converse que eran mi pasión.

Ese es el short, ese es el viaje, pero no es el atuendo completo ni el día del que hablamos.
Ese es el short, ese es el viaje, pero no es el atuendo completo ni el día del que hablamos.

De pronto, empezó “Tainted love”. Y luego, “I love to hate you”. Uriel y Tania bailaban, pero no como se baila el punchis punchis. Ahora sería muy fácil decir “eran darks y bailaban como darks”, pero en ese momento no tenía yo esas palabras. Así que eran dos vatos que vestían de negro estando en la playa, como yo, y bailaban como si la pista fuera solo de ellos, como si nadie los mirara. Como si el punchis punchis de fondo de la canción fuera a otra velocidad. Y entonces mi amigo Mondra me jaló a bailar con él, con ellos. La rola dura 3.52 minutos, pero a lo mejor era una versión extendida, no sé. Porque en mi recuerdo fue un rato largo, en el que dejé de sentirme sola y ansiosa y fuera de lugar.

No me acuerdo del resto de la noche. A lo mejor continuó un rato la bonita barra dark (no puedes pedir Sisters of Mercy en una disco playera, pero todo eso lo aprendí mucho después), a lo mejor nos fuimos a caminar a la playa (recuerdo haber caminado en la playa y recuerdo haber estado a la orilla del mar, con Mondra y Mar y Uriel y Tania, con Ramsés y otros compas que me caían muy bien y cuyos nombres ahora se me escapan; pero no podría jurar que fue el mismo día). Me acuerdo que en ese viaje sufría porque un vato me gustaba un montón y era mi amigo (¡muy mi amigo!), pero nomás no daba color y nunca dio color, así que nunca pasó nada. Ahora tiene años que no lo veo más que en Facebook y supongo que no éramos tan buenos amigos donde no sólo no pasó nada en terrenos del corazón sino que dejamos de procurarnos (las últimas veces que hablamos en estos veinte años fui yo quien le llamó, quien investigó su mail, quien lo localizó en FB, y un día me dio oso estar tan cerca de un estólquer y decidí que no tenía caso seguir buscando una amistad que murió hace tanto). Además, ¿qué peso debería tener esa pérdida, si a mar y a Mondra aún los tengo cerca? No tan cerca como debería, pienso, y apunto mentalmente que debo mandarles un mail a cada uno.

parte de mi grupo de 6o de prepa. ¿Dónde andarán? (No, no sale el vato del que hablé hace un momento)
Parte de mi grupo de 6o de prepa. ¿Dónde andarán?

[La rola sigue en repeat. Normalmente es menos tiempo que hoy, porque generalmente recuerdo con la cabeza y no tecleando. Pero el proceso es, en general, el de siempre con una rola que me gusta]

4. Ya que termino de recordar, busco la letra de la canción.

5. La vuelvo a escuchar mientras voy leyendo la letra. A veces la letra me proyecta a otros recuerdos y pensamientos, pero en este caso no. Me acuerdo, eso sí, de unos esquites deliciosos, al horno, con queso, que comí en ese viaje. Pero nada de revelaciones profundas o mensajes certeros en la letra. Eso está bien.

6. La pongo de nuevo en repeat, pero esta vez, atendiendo al tiempo. Por ejemplo, cuando empieza, se escucha de fondo, muy sutil, el rugido de una multitud, que sube por ahí del segundo 18 y luego, cuando entra una percu más vigorosa, baja a casi desaparecer. Es justo, porque ahí entra la voz de Andy Bell (¿y un coro?) con el estribillo. Luego, por el segundo 35, Bell comienza, ahora sí, con la letra. Mientras, los sonidos graves en el sinte de Vincent Clarke repiten ciertos acordes que pegan directo en el pecho.

Y en el segundo 54 empieza un agudo desde el teclado, que es como un hilo de plata que se desenrollara desde el golpe del pecho y subiera por la garganta. En el 1.10, el hilo de plata se esfuma en la atmósfera y deja que la voz tome el control… Sí, el sinte continúa, pero ya no es tan agudo. Suena como una voz, como si fuera un teremín. Sigue sonando, eso sí, a órgano Lili Ledy, lo que le da un aire retrísimo, y por un instante me acuerdo de la peli de El Santo contra las Momias.

El pecho descansa, a pesar de que los graves siguen con su ¿progresión armónica? y en el 1.24 comienza el “I love to hate you”, que se repite en un tono más alto cada vez, tensando el drama (o la emoción), hasta que en el 1.28 se convierte en un grito (Ai-lof-tu-heeit-yuuuuuu!) como una explosión que deja estelas de luces de colores (como el rastro que deja un avión cuando pasa, o los listones chispeantes que quedan tras la explosión de un fuego artificial. Esas estelas son la melodía del teclado que se oye a partir del grito, en el 1.30,  que, además, suenan como a “I will survive” de Gloria Gaynor, que es otra canción que me encanta.  Además, para darle más emoción, vuelve a subir de volumen el rumor de la multitud enardecida, aplausos y gritos y todo.

Al 1.46, volvemos a empezar con la voz, quizá en un tono un poco más alto (¿para no sentir que estamos de regreso en la casilla 1?) pero lo suficientemente vuelta a la calma como para recuperar el aliento -y volver a recordar Ixtapa, la disco (¿Crystal, se llamaba?), la blusa de terciopelo (¡tan bonita y tan talla M!), la pulserita de cuero que me regaló en otro viaje el amigo aquel (con el que no pasó nunca nada). Al 2.08 regresa la melodía que antes sonaba a teremín, pero que ahora, seguro, son voces de mujeres un poquito procesadas, pero humanas a fin de cuenta. Pero ahora, lo que cantaba el vocal no es igual que en la primera estrofa: se alarga un poco, por ahí del 2.20, rompiendo la simetría con muy buena fortuna, porque suena a que no se conforma con lo que tenía que decir.

Luego el coro, que no ofrece nada nuevo, pero que no importa porque el sinte suena rebién y porque estamos esperando el “i love to hate you” in crescendo, que llega en el 2.36 y que explota en el 2.41
Nomás que aquí nos cambian los listones de fuego artifical por un cencerrito que suena a Miami Sound Machine, que no me encanta y me hace arrugar la nariz, aunque de fondo haya otra vez rumor de multitud y sampleos como de sci fi. Por suerte dura poco: en el minuto 3.00 recapacita y vuelve al coro, como para decir hey, el cencerro fue un error, fue para que los fresas de Ixtapa tuvieran su momento punchis punchis, hagamos como que nunca pasó, y en el 3.11 tenemos otro “I love to hate you” pero se interrumpe antes de la explosión y vuelve el coro: ¿acaso está jugando con mis sentimientos? (¿Acaso el amigo aquel, con el que nunca pasó nada, jugaba también con mis sentimientos? ¿O de veras nunca se dio cuenta de nada?)

Y llegamos de nuevo al “I love to hate you” en el 3.27, que ahora sube, y sube, y sube, acompañado del rumor de multitud, hasta llegar al mejor Ai-lof-tu-heeei-yuuuuu en el 3.39, para luego bajar el volumen y terminar sin una frase de conclusión, nomás bajando el volumen hasta el silencio en el 3.44

7. Busco la historia de la canción. Quiero saber si cuando la escuché por primera vez era nueva o vieja, si tiene mucha historia o es importante sólo para mí. “Love to hate you” es del 91. Considerando que era un tiempo previo a Internet, no era una canción vieja cuando la escuché, aunque tampoco era “del momento”. Me entero de que, efectivamente, la parte que suena a “I will survive” es un sampleo de “I will survive”. Ya sé, no es la gran ciencia, pero yo no estaba 100% segura. Es bueno saber que sí. Y veo que no parece que haya dado pie a miles de covers o un culto, pero que hay una versión en español y otra en italiano, hechas por ellos mismos.

8. Pongo alguno de los covers o versiones. En este caso, “Amor y odio”, que es la versión en español. Nunca la había escuchado. Al minuto 1:00 ya sé que no le llega a la original, pero no la quito, por si hubiera alguna sorpresa. Al 1.37, lo mejor que ha pasado es el grito “A-mor-y-ooo-dioooo”, pero ño. Aunque me gusta lo de “Ojalá que el viento sople contra ti”. Menos afortunado es lo de “y congele tu sonrisa de delfín”. Casi que da risa. Ah, pero esta versión no tiene cencerrito. Por lo menos eso. Y el en grito final hay un “y” que tiembla bonito. Pero nada más.
Pongo la italiana. Parece que está mejor la métrica que la de español. “Io amo odiarti” suena… no sé. Creo que también puedo vivir sin ésta.

9. Cuando, después de escuchar así, con atención, la rola, pienso que sí vale la pena, pongo la liga en Facebook. Pero ni modo de poner todo lo que acabo de escribir aquí arriba, uff. Así que nomás pongo “chulada de rola”, “una que me gusta”, “chequen el banjo” o cualquier cosa así. En este caso pondría “hoy puse esta canción que me recuerda un viaje a Ixtapa cuando estaba en prepa”. Y luego, en las ligas, las versiones en español e italiano, con un “para los morbosillos y los amantes de los covers”.

[Escribir todo esto me tomó alrededor de dos horas. Si lo hiciera con cada canción que me gusta, tendría que vivir sólo para esto, y ya no tendría nuevas experiencias que asociar con otras cancioens, además de que el resultado no es de lo más satisfactorio. ¿Ven por qué la frustración?]

Banffiversario: 10 de noviembre de 2014

Aunque, por bien del orden futuro, esta nota llevará fecha del 10 de noviembre, lo cierto es que hoy es viernes 13. Me atrasé en la transcripción porque los últimos días han sido un poco caóticos y he estado lejos de la compu. Y el rato que estuve recientemente en la compu lo dediqué a escribir una entrada sobre una canción. La pueden leer acá, si quieren. Fue un ejercicio interesante pero me quitó mucho tiempo. O bien: me quitó mucho tiempo pero fue interesante. En fin, que ahora, para compensar (a medias) pondré las entradas del 10 y el 11 de noviembre, que son las últimas que aparecen en la libretita 1. Y como estoy en Salamanca y la libretita 2 está en casa, pues pondré las siguientes de mañana en adelante. Espero que el desfase termine por ahí del lunes.

Y bueno, la entrada del 10 de noviembre dice:

banff dia 35

10 nov 2014

Hoy varié un poco la rutina de los últimos días: fui al desayuno en Vistas a eso de las 9 en vez de ir primero al gym. Llenísimo, qué horror. No me gustó estar con tanta gente. Comí huevito, espinacas (esos dos sí los echaba de menos), birchermuesli (ese también), un waffle (que me decepcionó mucho, y eso que el cambio de horario fue justo para comer hotcakes o similares, bu), un panqué sin gluten, dos papitas en gajo que estaban ricas, y café. No fue genial. Sobre todo con tanta gente, argh. Luego me fui al estudio, eso sí cool. Estuve trabajando en la nueva historia que o es una gran mamada o puede quedar como una bonita novela. Ay.

Salí al lunch y estuvo mejor: stir fry de cerdo (mucho brócoli); cod, que es bacalao, en una salsa de cilantro; espinacas; sopa de pollo con chícharos y elotes; chícharos con zanahorias y dos postres: strudel de limón y cheesecake de grosella. De vuelta al estudio y salida a las 6 a cenar: catfish, un poquito de pasta, brocoflower, espinacas, crema de coliflor con coco y un poquito de cheesecake de frambuesa y clafutí de cereza. Ah, y un cuadrito de almendra con mermelada, más bien meh.

De ahí me fui a la biblio. la amo. Estuve viendo un vhs de Diane Wolkstein narrando cuentos haitianos del libro suyo que recién leí: El árbol de naranjas -Ay, y ahora me entero de que murió el año pasado :(

También vi un cachito de otro video donde cuenta la historia de Inanna, pero moría por ir al baño y faltaba poquito para que cerraran, así que ahí le paré. Salí, vine al cuarto, me cambié, fui a dejar mi ropa sucia a la lavandería y de ahí al gym. ¡Horror! Lleno de gente súper fit. Chavos que iban de un lado al otro del gym con pesas enormes en las manos y haciendo tipo sentadillas a cada paso; chavas trotando a gran velocidad en la elíptica o la caminadoa; forzudos de ambos sexos elevándose en máquinas de gym con la fuerza de sus brazos… Definitivamente, prefiero mis horarios antisociales.

Salí del gym, fui a poner la ropa en la secadora y de ahí, pacá. Cansadilla, pero a gusto. Aunque no me gustó nada saber lo de Diane. :(

Ah. Y desde casa, Alberto me cuenta qu los gatos siguen no-bien: Primo se niega a comer al lado de Morris, Morris llora si le toca quedarse en el comedor :(

En otro tema: el comedor y los introvertidos

comedor banff

En el centro Banff, en el comedor, hay mesas comunitarias (como de bodas o xv años) y unas pocas mesitas para dos. Las mesas largas están asignadas por campo semántico: Club de Golf; Festival de la Montaña; Taller de Cine; BIRS (creo); etc. Y una de las categorías es «Arts». Ahí van los músicos del programa de otoño, los performanceros, los escritores del taller de escritura, los del FONCA. Todos. Pero la verdad es que los temperamentos y las condiciones son muy distintas. Por ejemplo, estuvieron los performanceros de Confuse A Cat. Extrovertidos y protagónicos, pero elitistas. Y los músicos son menos extrovertidos pero, como tienden a pasar tiempo juntos, forman clicas. Hay artistas extrovertidos que traen banita o que tratan de formarla. Y están los hongos, que prefieren las mesas de dos, de espaldas a la puerta. O, si se tienen que sentar en las mesas largas, buscan

1) estar de espaldas a la puerta

2) «clavadísimos» en un libro, una libreta o el cel

3) en una orilla o tan lejos de los que llegaron primero como se pueda.

Lo sé porque soy de esos :)

Banffiversario: 9 de noviembre de 2014

Domingo. Aquí no he tenido la angustia del domingo por la tarde. Al contrario, he pasado muy buenos domingos. Hoy, por ejemplo, me lo pasé en la biblioteca. Pero antes fui al gym y al lunch. Comí sopa de brócoli con queso chedar, espinacas, brócoli, ejotes y stratta de jamón. De postre, un cuadrito de manzana DE LI CIO SO y cheese cake de vainilla.
Entonces fui a la biblio. Estuve leyendo folklor de la Isla Prince Esward, que entiendo que está por los rumbos de new Foundland. También leí de unos escaladores que desaparecieron en una expedición al Everest en 1929 y de cómo encontraron el cuerpo de uno de ellos en 1990, creo.
Las fotos son impresionantes. Sigo dándole forma a una historia como para niños que me está gustando :)
A las 5.30 fui a Vistas con Valentina. Me serví pimientos de colores, un poco de cordero, papas a la parmesana, sopa de la de medio día y un poco de budín (¿pudín?) de chocolate. Y de cheesecake marmoleado.
Luego fuimos al pueblo. Genial bajar en medio de la nevada, guau. Fuimos a los dos supers porque V. quería pimienta roja y no había (o sea, había de una pero no era esa). Al final compró pimienta de colores para sacar la roja nomás :) Y regresamos.
me bañé en tina. Y ahora bebo un te y como galleta de usana pero ya voy a dormir.
Debería escribir mi teoria sobre los introvertidos en los comedores comunitarios :)
Mañana.

banff dia 34

Banffiversario: 8 de noviembre de 2014

Como ayer no puse la entrada correspondiente, hoy hay dos. Ni moros :)

8 nov 2014

Desperté a las 8.30, luego de dormir muy bien. Tomé un licuado special k y fui un rato al estudio. Luego al lunch -comí pargo rojo, que no me gustó; un guiso vegetariano con frijoles, que estaba meh; y brócoli del stir fry con tofu. El brócoli fue lo mejor, la verdad. También comí espinacas y sopa de ajo con papa. También estaba muy buena. De postre, brownie de chocolate y cheesecake de fresa. Me gusta que es como espuma, muy ligero (mousse, pues). Luego quise regresar a mi estudio pero lo estaban limpiando, así que me fui al pueblo. Primero a la oficina de correos, para buscar las estampillas de Haunted Canada. Sí había y estaban todavía más hermosas de lo que parecía en el cartel que vi primero.
De hecho, la historia va un poco así: vi el cartel, le tomé foto, Saraí dijo que si podía le comprara la estampilla. Michel Torres me pasó la liga y fui por la colección completa :)
Luego fui a la biblioteca del pueblo y compré un libro de sci fi para Alberto. Di un rol y regresé al estudio. Empecé un cuento nuevo, onda folklore haitiano. A ver qué tal queda. Y tuve sesión de taller vía Hangouts. Leímos Erika y yo.
Luego fui a cenar con Valentina. Pedí una hamburguesa y una cerveza. Estando ahí nos enteramos de que los manifestantes (algunos) prendieron fuego a la puerta de Palacio Nacional. La cosa por allá está tremenda.
Y me vine al cuarto.
Vi una peli antes de dormir, Easy A. Me gustó.
De mi nuevo proyecto, no sé bien todavía pero me entusiasma :)
Y ahora, a dormir, digo yo.

banff dia 33

Y el pie de foto dice:

Día 33 en Banff.
Así amanece acá. Y así me reúno con los amigos a la distancia. Pero aunque estoy lejos lo que pasa en mi país me atañe y me duele y me preocupa.