Estrenando

beso en tu futuro collage

 

Ayer fue la primera presentación de mi nueva novela, Un beso en tu futuro. El libro está recién salidito de la imprenta, apenas empieza a llegar a librerías y yo sigo en la fase wow, no me lo creo. Aunque, para serles bien sincera, estoy en esa fase desde 2012, cuando Ojos llenos de sombra ganó el Gran Angular, porque cada vez que empiezo a asimilar las cosas buenas que me ocurren, pasa una nueva que me hace volver a decir wow.

Por ejemplo, la presentación de ayer, que fue en una escuela en el oriente de la ciudad.

Salí con tiempo, acompañada por Alberto y nuestro amigo José Luis Zárate; pero nuestro GPS se volvió loco y, en vez de llevarnos a la escuela, nos dirigió a un panteón. La calle tenía el evocador nombre de Fuego fatuo y, por suerte, estaba a diez minutos de la escuela, así que no llegamos tan tarde (y tuvimos ocasión de inventar algunas historias que, pienso yo, deberían ser escritas). Lo malo es que llegamos derrapando, directo a la charla.

Como cada vez que me toca participar en una presentación, conferencia o similar, estaba muy nerviosa. Hay un momento en el que siento una punzada en la panza y mi síndrome de la impostora me susurra al oído a ver qué babosadas sueltas esta vez; pero ya aprendí a no hacerle demasiado caso. Hablé de mi paradoja: escribo porque hablar me pone nerviosa, pero luego me invitan a hablar de lo que escribo. Hablé de mis novelas anteriores y las preocupaciones que me hacían retorcerme con cada una, y cómo, pese a eso, todas me han hecho sentir muy satisfecha. Hablé del chico que me gustaba cuando tenía doce años y cómo odiaba que, siendo mi mejor amigo, me contara de las niñas que le gustaban. Hablé de cómo esa anécdota fue la semilla de Un beso en tu futuro, y de cómo convierto en ficción esas semillitas de realidad. Es decir, hablé un montón.

Y entonces siguió la parte chida: habló la muchachada. Desde la primera pregunta me cayeron rebién: ¿qué consejos nos das a los que queremos escribir? Buenísimo cuando, estando en secundaria, quieren escribir y están dispuestos a escuchar consejos. Yo no era así y perdí mucho tiempo, la verdad.

Luego me preguntaron sobre la manera en que me ha cambiado el hecho de publicar lo que escribo (ájale: buen momento para hablar de la responsabilidad que estoy convencida que tenemos al comunicarnos con otros) y cómo combato yo el bloqueo. Al final, una chica me preguntó qué había pasado con aquel muchachillo que había sido mi mejor amigo y crush entre los doce y los quince años.

Mi intención era contarle, muy casual y chacotera –así como soy, ja–, que finalmente él se había dado cuenta de mi simpatía y particular encanto y que, un par de meses después, se dio cuenta también de mi neurosis y obsesividad; pero me ganó la emoción y sólo pude responder: bueno, pues fue mi primer novio.

No sé explicarles por qué, pero fue un momento muy especial y mejor ya no hice bromas ni añadí nada de lo que se me había ocurrido en el momento (por ejemplo, que a la fecha nos vemos poco pero nos queremos mucho y que no va uno a comparar tres años de crush y dos meses de novios con veinticinco años de amistad).

Y bueno, luego de eso, la gran sorpresa: varios de los asistentes ¡compraron el libro! Esto no es poca cosa, banda: uno a la secundaria no lleva dinero como para tirar al cielo, así que separar del fondo de emergencia, o pedir prestado, o usar los ahorros… para comprar un libro es una chingonería, con perdón.

Así las cosas. Por supuesto, salí feliz, feliz, feliz. O sea: ¿saben lo que vale que alguien aprecie tus consejos? Seguro que muchísimo más que el mejor de los consejos, ¿no? ¿Cuánto vale que te escuchen con atención, que dediquen un rato de su tiempo a lo que uno tiene que decir, que se rían de los chistes –algunos francamente malones– que uno pueda hacer?

¿Se dan cuenta de mi gran trampa? Me invitan a una escuela a dar una charla y la que recibe un montonal de cosas ¡soy yo!

Y apenas es la primera presentación del libro. Ya les iré contando qué más pasa.

beso en tu futuro 1

Ah, y aprovechando: los invito a leer el libro. No es por nada, pero yo me divertí mucho escribiéndolo y otro tanto corrigiéndolo, así que no sé decirles si es o no bueno, pero les garantizo que le invertí todo el seso y el corazón y que no escatimé recursos en dejarlo lo más chulo posible (y otro tanto hicieron en la editorial, qué bárbaros).

Señoras que…

1. Desde hace algunos años existe la moda en las redes sociales. Se trata de ridiculizar o denunciar alguna actitud que cae gorda. Pero el modo de hacerlo es comenzar diciendo «señoras que hacen tal» o «señores que hacen cual». «Señora» o «señor» ahí no es respeto, es insulto.

2. Aparecen de tanto en tanto fotos de «antes» y «después» de actrices, cantantas y hasta políticas. Que si eran bellísimas y ahora son monstruosas por las operaciones y el botox. «Se arruinaron la jeta», dice alguien en un comentario bajo una de las fotos. «¿Por qué no pueden envejecer con dignidad?».

3. Pero también vemos de tanto en tanto fotos de actrices, cantantas y hasta políticas que se dejan las arrugas en su sitio. O las canas. O las arrugas y las canas. Y no falta el que dice «tan guapa que era antes, ¿qué le pasó?».

3.1 ¿Qué le pasó? Que envejeció. Como todos. Que hasta el que se lava la cara con evian y duerme en un refri, tarde que temprano pierde la batalla contra la entropía y, sorry, envejece.

3.1.1 O quizá no debería decir «el que se lava»: un hombre con arrugas está bien, un hombre con canas es sexy, un hombre «mayorcito» puede seguir siendo galán. Una mujer de la misma edad, no. Por ejemplo, las telenovelas: la que primero era pareja del galán, luego es la mamá y luego la nana. En menos de veinte años. Y en ese mismo tiempo, él tiene chance de seguir siendo «el galán».

3.1.2 Aunque tarde o temprano también ellos sucumben. Dejan de ser galanes para ser señores que.

2.1 ¿Por qué no pueden envejecer con dignidad? A lo mejor porque necesitan trabajo. O porque durante toda la vida las bombardearon con que la única fuente de valor que tenían era su apariencia física. O porque sin la piel lisita y las curvas pronunciadas no saben quiénes son. Quizá enfrentan tanta presión que ni siquiera creen tener otra opción. A lo mejor les prometieron otra cosa y, ya hecho el daño, ni modo de dejar el botox y el silicón en casa. O no salir.

2.1.1 Hay quienes preferirían que no salieran. Que la gente mayor se tarda en cruzar las calles, maneja despacio, «afea el paisaje». «Vi a unos viejitos besándose, guácala», escuché decir a una mujer de unos treinta. ¿Neto no se da cuenta de que está más cerca de los 60 que de volver a los veinte? Ojalá entonces siga amando y besando.

1.1 «Señoras que se quejan porque no entienden. Equis, somos chavos», dice una mujer de más de veinticinco. Ya no es chava, lo siento. Ya no es una morra. Es una mujer y, nada más por cómo funciona nuestro universo, está más cerca de los 60, 70, 80, que de volver a los 20, insisto. Porque el tiempo no va en la otra dirección.

1.1.1 O pensarán que cuando les toque encontrarse la primera cana o la primera arruga, la ciencia ya habrá avanzado lo suficiente como para revertir esas señales del envejecimiento «con buen gusto y dignidad». «Y a un precio accesible para todos», pienso.

3.2 ¿Por qué decimos «perder la batalla» o «sucumbir» cuando hablamos de envejecer? ¿Por qué decimos «dio el viejazo»? ¿Por qué le tenemos tanto miedo al tiempo, que tratamos de ser adolescentes hasta los cuarenta, hasta los cincuenta, hasta los mil?

3.2.1 Claro que me da miedo a veces. Veo mis fotos de hace veinte años y sé que no estoy como entonces. Y sé, nomás por ver las fotos de mis tías y mi abuela, que me arrugaré, la piel se me llenará de manchas, que tendré que poner atención para no engordar mórbidamente o para que no se me disuelvan los huesos de las piernas cuando llegue la osteoporosis. Que si no me cuido los dientes, se irán como las flores de verano; que el cabello se irá haciendo ralo y que no falta tanto para que necesite los anteojos de tiempo completo.

3.2.2 Pienso que uso tinte en el cabello porque me gusta el cabello de colores, y que uso botas altas porque me gustan las botas altas. Pienso que no tendría que renunciar a eso cuando «dé el viejazo», pero no sé.

1.1.2 Me pregunto si me metería botox o me restiraría la piel si, cuando me sienta arrugada y cansada, el precio es accesible.

2.1.2 Me gustaría pensar que llegaré a los sesenta, setenta, ochenta, con suficiente calcio en los huesos como para caminar por la calle, aunque sea despacio, y besar al hombre que amo, aunque las treintañeras piensen que guácala.

2.1.3 Sin que mi identidad dependa del hombre que amo.

4 Sobre todo, me gustaría pensar que la educación está cambiando y que seremos las últimas generaciones en sufrir estos miedos y estas presiones.

4.1 No porque el botox y el silicón sean accesibles para cualquier presupuesto, sino porque educaremos a las nuevas generaciones a pensar que la vejez es un premio para quien vivió bien.

4.2 Que, como sociedad, pensaremos que «vivir bien» no tiene que ver con la apariencia física.

1.2 Quizá lo primero que tendríamos que hacer es asumir la edad que tenemos. No como una condena, sino como una realidad.

1.2.1 Y que evitemos usar las palabras relacionadas con la edad como insultos.

5 Señoras cuarentonas que se pintan el pelo y usan botas altas y quieren seguir besando al hombre que aman hasta los noventa aunque a las adolescentes de treinta les dé asco.

5.1 Señoras que piensan que debe ser posible estar a gusto con su autoimagen sin ser esclavas de su autoimagen.

5.2 Señoras que quieren ser como las vuvalini cuando sean (más) grandes.

vuvalini

Banffiversario: 11 de noviembre de 2014

Segunda nota transcrita el 13 de noviembre de 2015, para ponerme al corriente:

11 de nov

Primero lo MUY importante: ¡hoy vi un coyote! Oh, emoción. :)
Luego, lo demás:
Me levanté temprano, desayuné nutrimeal, fui al gym, me bañé y fui al lunch. Stirfry de tofu, espinaca, quiche de verduritas (que estaba buenísimo), algún pescado (¿tilapia?) y papas al gratín. De postre, uy, fueron dos pedacitos, creo; pero ¿de qué? Luego me fui al estudio y vi al coyote. Trabajé en un cuento. Fui a cenar. Brócoli, pescado (ahora sí, seguro que tilapia), ejotes, lechuga y espinaca. Cheesecake de chocolate, buenísimo, y de calabaza, nada mal. Ah, y en el lunch fue brownie de chocolate uno de los postres. El otro, cheesecake, creo, pero no recuerdo de qué.
Regresé al estudio y leí los trabajos de un concurso del que soy jurado. Volví al cuarto pero, como aún no daban las 10, fui a leCafé por un yogurt y un chocolate caliente. También me traje un chocolate frío para mañana.
Creo que iré tempra al estudio porque hay que corregir un recibo de Alberto. Se me hace que me haré allá un sandwich y me llevaré mi lechita. Porque quiero ir también al pueblo a preguntar de renta de lentes que Fa quiere saber.
Se me está acabando el tiempo :(
Pero creo que sí lo he aprovechado bien, ¿no?
Por lo pronto, a dormir.
Ah, pero antes.
Así como el venadito recurrente es Soyún Pobre, el coyote se llama Mowgli Firuláis del sagrado Corazón. He dicho.
(Soy digna descendiente de Adán, qué remedio: la mosca de los primeros días era Tsetsé, y creo que la ardilla que corre frente a mi estudio día sí y día también se debe llamar Priscilla (porque anda de prisa siempre). Y, nota curiosa, al pasar hoy Mowgli Firuláis, Priscilla se subió a un árbol y tardó un buen rato en bajar!

banff dia 36

Por cierto, el pie de la foto en facebook era:

Día 36 en Banff. Día nevado, paisaje lindo y huellas en la nieve. «Serán de un perro que sacaron a pasear», pensé, aún sabiendo que no es zona donde se permitan perros. Y a medio día lo vi. Y aunque es como del tamaño de un pastor alemán, no es un perro. Y estaba a 50 metros de mi ventana (nomás que me quedé lela y tomé las fotos ya que se había alejado). ¡Coyotito!
:)
(espero que Soyun Pobre no se haya espantado).

Las canciones que me gustan

Hace poco me quejaba en Facebook de que, cuando me gusta mucho una rola y la quiero compartir, de pronto siento que no puedo decir realmente lo que pasa por mi cabeza a la hora de pegar la liga. Temo que lo escribí muy mal y se interpretó como que estaba haciendo berrinche del tipo “como ustedes no me apapachan ya no les voy a recomendar canciones”. Me dio mucha pena que se leyera así, porque realmente no iba por ahí la cosa. Más bien, pensaba yo, que las palabras (las mías, que conste: seguro hay gente que las maneja mejor y que no tiene este problema) son muy pobres a la hora de querer usarlas para hablar de lo que me pasa al escuchar una canción. O me tardaría horas en bajarlo a texto, y sólo sería un pálido reflejo, un eco distorsionado, de la experiencia base. Pero, por no quedarme con la duda, haré el experimento.
Ahora bien: hay dos tipos de rolas que comparto, las que acabo de descubrir y me encantaron y las que conozco desde hace mucho y que me encantan. Para el experimento elegí una de las que me gustan de hace tiempo. Y dice así:

1. Me acuerdo de una canción que me gusta desde hace mucho tiempo. En este caso, “Love to hate you”, de Erasure. Por suerte me acuerdo del título y la banda: a veces sólo recuerdo una de ambas o, peor, un trozo de letra. O, mucho más peor, un fragmento de tonada.

2. Busco la canción en youtube o spotify y la pongo. Una vez más tengo suerte: es una canción popular y hay varios videos de ella. En este caso elijo el video oficial, pues qué caray.

3. La repito dos o tres veces. Mientras la escucho, me acuerdo de por qué me gusta. En este caso, es una rola que me recuerda cuando estaba en la prepa. De hecho, estaba en 6º de prepa, así que debe haber sido 1993-1994. El maestro de Geografía, Alor, nos llevó a tres excursiones dizque de trabajo en las que no trabajamos nada, pero en las que el grupo se volvió muy unido. A esas salidas les debo que mi amistad con Mar y Mondra se fortaleciera, y fue en uno de esos viajes donde hice migas con Tania y Uriel, de los que nunca volví a saber nada pero que son importantes para esta historia.

Fue en el viaje a Ixtapa. Fuimos a una disco en la parte vieja de la ciudad, todos en bola. Yo me sentía, como es usual, fuera de lugar, un poco desfasada. A ratos me daba de topes por haber ido al viaje: demasiados días de convivencia grupal (ya desde entonces, desde antes, esas cosas me dejaban exhausta, tensa, ansiosa). Y en la disco ponían música horrible, punchis punchis, It’s my life. Lo mejor en dos horas había sido Ace of Base, con eso explico todo. Yo llevaba un short negro (había sido un pantalón de mezclilla pero lo había pasado por la tijera porque me recordaba a un novio que me cortó el día que lo traía puesto) y una blusa negra de terciopelo (de manga larga. Ideal para la playa, ja) que me encantaba. Y unos tenis converse que eran mi pasión.

Ese es el short, ese es el viaje, pero no es el atuendo completo ni el día del que hablamos.
Ese es el short, ese es el viaje, pero no es el atuendo completo ni el día del que hablamos.

De pronto, empezó “Tainted love”. Y luego, “I love to hate you”. Uriel y Tania bailaban, pero no como se baila el punchis punchis. Ahora sería muy fácil decir “eran darks y bailaban como darks”, pero en ese momento no tenía yo esas palabras. Así que eran dos vatos que vestían de negro estando en la playa, como yo, y bailaban como si la pista fuera solo de ellos, como si nadie los mirara. Como si el punchis punchis de fondo de la canción fuera a otra velocidad. Y entonces mi amigo Mondra me jaló a bailar con él, con ellos. La rola dura 3.52 minutos, pero a lo mejor era una versión extendida, no sé. Porque en mi recuerdo fue un rato largo, en el que dejé de sentirme sola y ansiosa y fuera de lugar.

No me acuerdo del resto de la noche. A lo mejor continuó un rato la bonita barra dark (no puedes pedir Sisters of Mercy en una disco playera, pero todo eso lo aprendí mucho después), a lo mejor nos fuimos a caminar a la playa (recuerdo haber caminado en la playa y recuerdo haber estado a la orilla del mar, con Mondra y Mar y Uriel y Tania, con Ramsés y otros compas que me caían muy bien y cuyos nombres ahora se me escapan; pero no podría jurar que fue el mismo día). Me acuerdo que en ese viaje sufría porque un vato me gustaba un montón y era mi amigo (¡muy mi amigo!), pero nomás no daba color y nunca dio color, así que nunca pasó nada. Ahora tiene años que no lo veo más que en Facebook y supongo que no éramos tan buenos amigos donde no sólo no pasó nada en terrenos del corazón sino que dejamos de procurarnos (las últimas veces que hablamos en estos veinte años fui yo quien le llamó, quien investigó su mail, quien lo localizó en FB, y un día me dio oso estar tan cerca de un estólquer y decidí que no tenía caso seguir buscando una amistad que murió hace tanto). Además, ¿qué peso debería tener esa pérdida, si a mar y a Mondra aún los tengo cerca? No tan cerca como debería, pienso, y apunto mentalmente que debo mandarles un mail a cada uno.

parte de mi grupo de 6o de prepa. ¿Dónde andarán? (No, no sale el vato del que hablé hace un momento)
Parte de mi grupo de 6o de prepa. ¿Dónde andarán?

[La rola sigue en repeat. Normalmente es menos tiempo que hoy, porque generalmente recuerdo con la cabeza y no tecleando. Pero el proceso es, en general, el de siempre con una rola que me gusta]

4. Ya que termino de recordar, busco la letra de la canción.

5. La vuelvo a escuchar mientras voy leyendo la letra. A veces la letra me proyecta a otros recuerdos y pensamientos, pero en este caso no. Me acuerdo, eso sí, de unos esquites deliciosos, al horno, con queso, que comí en ese viaje. Pero nada de revelaciones profundas o mensajes certeros en la letra. Eso está bien.

6. La pongo de nuevo en repeat, pero esta vez, atendiendo al tiempo. Por ejemplo, cuando empieza, se escucha de fondo, muy sutil, el rugido de una multitud, que sube por ahí del segundo 18 y luego, cuando entra una percu más vigorosa, baja a casi desaparecer. Es justo, porque ahí entra la voz de Andy Bell (¿y un coro?) con el estribillo. Luego, por el segundo 35, Bell comienza, ahora sí, con la letra. Mientras, los sonidos graves en el sinte de Vincent Clarke repiten ciertos acordes que pegan directo en el pecho.

Y en el segundo 54 empieza un agudo desde el teclado, que es como un hilo de plata que se desenrollara desde el golpe del pecho y subiera por la garganta. En el 1.10, el hilo de plata se esfuma en la atmósfera y deja que la voz tome el control… Sí, el sinte continúa, pero ya no es tan agudo. Suena como una voz, como si fuera un teremín. Sigue sonando, eso sí, a órgano Lili Ledy, lo que le da un aire retrísimo, y por un instante me acuerdo de la peli de El Santo contra las Momias.

El pecho descansa, a pesar de que los graves siguen con su ¿progresión armónica? y en el 1.24 comienza el “I love to hate you”, que se repite en un tono más alto cada vez, tensando el drama (o la emoción), hasta que en el 1.28 se convierte en un grito (Ai-lof-tu-heeit-yuuuuuu!) como una explosión que deja estelas de luces de colores (como el rastro que deja un avión cuando pasa, o los listones chispeantes que quedan tras la explosión de un fuego artificial. Esas estelas son la melodía del teclado que se oye a partir del grito, en el 1.30,  que, además, suenan como a “I will survive” de Gloria Gaynor, que es otra canción que me encanta.  Además, para darle más emoción, vuelve a subir de volumen el rumor de la multitud enardecida, aplausos y gritos y todo.

Al 1.46, volvemos a empezar con la voz, quizá en un tono un poco más alto (¿para no sentir que estamos de regreso en la casilla 1?) pero lo suficientemente vuelta a la calma como para recuperar el aliento -y volver a recordar Ixtapa, la disco (¿Crystal, se llamaba?), la blusa de terciopelo (¡tan bonita y tan talla M!), la pulserita de cuero que me regaló en otro viaje el amigo aquel (con el que no pasó nunca nada). Al 2.08 regresa la melodía que antes sonaba a teremín, pero que ahora, seguro, son voces de mujeres un poquito procesadas, pero humanas a fin de cuenta. Pero ahora, lo que cantaba el vocal no es igual que en la primera estrofa: se alarga un poco, por ahí del 2.20, rompiendo la simetría con muy buena fortuna, porque suena a que no se conforma con lo que tenía que decir.

Luego el coro, que no ofrece nada nuevo, pero que no importa porque el sinte suena rebién y porque estamos esperando el “i love to hate you” in crescendo, que llega en el 2.36 y que explota en el 2.41
Nomás que aquí nos cambian los listones de fuego artifical por un cencerrito que suena a Miami Sound Machine, que no me encanta y me hace arrugar la nariz, aunque de fondo haya otra vez rumor de multitud y sampleos como de sci fi. Por suerte dura poco: en el minuto 3.00 recapacita y vuelve al coro, como para decir hey, el cencerro fue un error, fue para que los fresas de Ixtapa tuvieran su momento punchis punchis, hagamos como que nunca pasó, y en el 3.11 tenemos otro “I love to hate you” pero se interrumpe antes de la explosión y vuelve el coro: ¿acaso está jugando con mis sentimientos? (¿Acaso el amigo aquel, con el que nunca pasó nada, jugaba también con mis sentimientos? ¿O de veras nunca se dio cuenta de nada?)

Y llegamos de nuevo al “I love to hate you” en el 3.27, que ahora sube, y sube, y sube, acompañado del rumor de multitud, hasta llegar al mejor Ai-lof-tu-heeei-yuuuuu en el 3.39, para luego bajar el volumen y terminar sin una frase de conclusión, nomás bajando el volumen hasta el silencio en el 3.44

7. Busco la historia de la canción. Quiero saber si cuando la escuché por primera vez era nueva o vieja, si tiene mucha historia o es importante sólo para mí. “Love to hate you” es del 91. Considerando que era un tiempo previo a Internet, no era una canción vieja cuando la escuché, aunque tampoco era “del momento”. Me entero de que, efectivamente, la parte que suena a “I will survive” es un sampleo de “I will survive”. Ya sé, no es la gran ciencia, pero yo no estaba 100% segura. Es bueno saber que sí. Y veo que no parece que haya dado pie a miles de covers o un culto, pero que hay una versión en español y otra en italiano, hechas por ellos mismos.

8. Pongo alguno de los covers o versiones. En este caso, “Amor y odio”, que es la versión en español. Nunca la había escuchado. Al minuto 1:00 ya sé que no le llega a la original, pero no la quito, por si hubiera alguna sorpresa. Al 1.37, lo mejor que ha pasado es el grito “A-mor-y-ooo-dioooo”, pero ño. Aunque me gusta lo de “Ojalá que el viento sople contra ti”. Menos afortunado es lo de “y congele tu sonrisa de delfín”. Casi que da risa. Ah, pero esta versión no tiene cencerrito. Por lo menos eso. Y el en grito final hay un “y” que tiembla bonito. Pero nada más.
Pongo la italiana. Parece que está mejor la métrica que la de español. “Io amo odiarti” suena… no sé. Creo que también puedo vivir sin ésta.

9. Cuando, después de escuchar así, con atención, la rola, pienso que sí vale la pena, pongo la liga en Facebook. Pero ni modo de poner todo lo que acabo de escribir aquí arriba, uff. Así que nomás pongo “chulada de rola”, “una que me gusta”, “chequen el banjo” o cualquier cosa así. En este caso pondría “hoy puse esta canción que me recuerda un viaje a Ixtapa cuando estaba en prepa”. Y luego, en las ligas, las versiones en español e italiano, con un “para los morbosillos y los amantes de los covers”.

[Escribir todo esto me tomó alrededor de dos horas. Si lo hiciera con cada canción que me gusta, tendría que vivir sólo para esto, y ya no tendría nuevas experiencias que asociar con otras cancioens, además de que el resultado no es de lo más satisfactorio. ¿Ven por qué la frustración?]

Banffiversario: 5 de noviembre de 2014

Y dice…

5 nov

El masaje estuvo muy bien. MUY. Me dieron antes a llenar una hoja como de historia clínica y lo hice muy mona yo. llegué un poco antes de la hora y Tyler, el masajista, propuso un masaje descontracturante en espalda y piernas. Acepté, claro. Duró poquito más de una hora y estuvo muy bien.
De ahí fui a la biblioteca, me leí un cuento de Laefcadio Hern que no conocía, «El niño que dibujaba gatos». Me gustó. Luego fotocopié la primera parte de «Neighbours», de Gloria Sawai, y me fui al estudio. Empecé a trabajar una historia. Creo que es la última de Mixtape que haré andando por acá.
A las 5.30 fui a cenar a Vistas con Valentina y luego la acompañé al pueblo a comprar cigarros. Antes de regresar pasamos a un pub y me invitó un highball de rye y canada dry. Volvimos a eso de las 8.30 a nuestros respectivos estudios. trabajé un poco más, no demasiado, y me fui al cuarto.

[khorma]

pasé mala noche, con pesadillas en las que no encontraba mi cel y pensaba en llevar una maqueta / escuelita fisher price. Raro. Desperté a las 7 (y antes a las 3.30, a las 4 y cacho y a las 6).
A las 8 y cachito me escribió Valentina, que desayunaría en Vistas, y me apunté. Lo de siempre con kale y sin yogurt. Luego fuimos a Comunity Services a preguntar algunas cosas que necesita en su estudio y fuimos a Kinnear. Su tarjeta sigue sin furular en darle lana, qué raro.
Y entonces, mensaje de Gerardo Sifuentes: que había una cosa con la base de datos de Televisa, que me tiene como empleada (!) y que, por lo tanto, no me podían pagar el artículo de zombis que les hice ¡hace un año! Que él ya les había dicho que nel, que no trabajo ahí, pero que les escribiera yo. Así que fui al estudio a eso. Luego, a pensarle al cuento. estoy un poco atorada. Porque, además, me llegan montón de ideas y estoy como Caperucita, persiguiendo mariposas sin atrapar ninguna.
Así que me vine a Vistas al lunch. Un poquito de pollo, crema de zanahoria con coco (muy buena), chícharos, brócoli de un stir fry de puerco con salsa de algo (checaré), papa spicy, espinacas, una probadita de tortilla española y cheesecake con cereza que estaba súper yumi. Té de menta. Ah, y una probadita de khorma vegetariano.

* la salsa es hoisin.

Cosas que vi
En la mesa de BIRS (hay que checar), un tipo igualito a Joe Hill.
Frente a la comida, una chava le dio a otra una nalgada. Con su plato. Del lado que recibe la comida. Y luego se sirvió. Guiú.
Ah. Ayer teri me sorprendió con la nota amable: ¡los billetes nuevos huelen a maple! :)
Ya acabé de comer. Vuelvo al estudio.
Ah. ¡Ayer llegó carta de Maribel! :D

10.05 pm
Y yo con sueño de 1 am :)
Después de comer, en el estudio acabé el cuento de Claudia. No salí a cenar: me hice una sopa de microondas. Platiqué con Alberto, baboseé en la red. Y ahora estoy en el cuarto para dormir. Espero empezar mañana otro cuento o, cuando menos, leer los libros que saqué de la biblioteca.

Korma. Khorma, qorma o kurma. Viene del turco kavurma. Es un plato originario de Asia Central u oriental y consiste en carne o vegetales dorados a fuego lento enm una salsa especiada hecha con yogurt, crema, nueces o pasta de semillas. Kavurma significa «carne cocinada». Es un plato de India y Pakistán. Su origen se remonta al siglo XVI, a las incursiones Mogules en lo que hoy es India, Paquistán y Bangladesh.

Bircher Muesli –> Papilla de cereales llamada así por su creador, Maximilian Bircher-Benner, médico. La receta original lleva más fruta que granos. (Es algo del desayuno que me gusta) :)

banff dia 29

Banffiversario: 4 de noviembre de 2014

Creo que en todo el tiempo que llevaba en Banff no me había dado el mal viaje de pensar que mi proyecto pudiera estar saliendo de la chingada hasta el 3 de noviembre. Por eso, ese día (que relaté hasta el día 4) me salí a pasear. Me parece interesante que en la nota correspondiente no menciono el susto que tuve cuando me sentí perdida, ni el letrero de «no pasé de aquí, lo que sigue es corredor de vida salvaje», ni la inquietud de «ups, quizá debí avisar que me iba a salir a caminar a los pantanos» -ni el alivio cuando al fin topé con gente o cuando me di por vencida y activé el 3g del teléfono para usar el gps para regresar. Pero si pasó, yo me acuerdo ;)

En fin, que dice así:

4 nov 2014

Sí, ayer estaba muy cansada. Me levanté a las 7 y a las 7:30 ya estaba desayunando en Vistas (huevo poché, espinacas, manzana al horno, lo de siempre). De ahí fui al gym, estuve en la elíptica -y me pasé por el cuarto para bañarme. Y me fui al estudio. Alberto leyó el cuento de Yoshi y, aunque le gustaron partes, el todo no le parece que funcione. Era un poco lo que me temía. la verdad, mi temor es que todo el proyecto sea una basura :( Así que, por consejo de Alberto, me salí a caminar. Primero llegué al hotel Banff Springs y luego fui pal otro lado. Quería ir al Cave and Basin, que es un sitio histórico (no sé por qué cada vez que lo quiero mencionar le digo Vase and Cabin), así que me puse a andar.
Junto al museo que hay en un campo recreativo vi un venado. Adelante estaban arreglando la carretera. Adelante topé con un letrero que indicaba el marsh Loop, y según yo lo tomé: 45 mintuos la vuelta completa, según. No sonaba mal. Y era otro paisaje y no había nada de gente…
Primero, pastizales secos y charcos congelados.
Luego, un camino muy lodoso con huellas de tráfico equino constante. De un lado el río y, del otro, lagunitas congeladas. Yo no veía para cuando iba a torcer el camino para regresar al punto de partida. Y pos no. Llegué a un camino más grande (y sin lodo) muy lejos de donde había empezado. Había un letrero que indicaba, para un lado, un sendero de caminantes muy lejos de mi rumbo original. Para el otro, el Cave and Basin. Y, para el lado por el que yo había llegado, los Recreation Grounds. En resumen, no tenía ni pies ni cabeza. Ahora que lo veo en el mapa, lo entiendo mejor. Total, que regresé a cave and Basin, que estaba cerrado. Vi un micromuseo, también cerrado, sobre los campos de trabajo forzado que hubo durante la primera Guerra Mundial. Y retaché. En el pueblo compré harta madre, lo confieso: cuadernos, post its, unos audífonos, sobres para mis cartas, coca zero para cuando venga Alberto, jamón, queso, unas fantas…
Llegué al Centro a las cinco, muerta de hambre. Metí las cosas al refri y fui a Vistas. Comí salmón glaceado en maple y salsa de soya, una pasta de moños en salsa cremosa de chorizo y verdura. Clafutí de pera, cheesecake de limón. Y me fui al estudio. No trabajé mucho, pero estuve más tranqui. Y luego, 7.30, fui al estudio de Valentina a festejar su cumple. Le di unas cremitas. Platicamos. Nos fuimos a Maclab y cenamos pizza. llegué al cuarto a las 11.30, tan cansada :)

Hoy me paré a las 7. Fui a desayunar con Valentina a las 8.30. Amanecí contracturada, así que agendé un masaje para dentro de un rato. Mientras, escribo. Esto.
(Desayuné espinacas, huevo, yogurt, café y medio vaso de jugo, media manzana al horno y medio jitomatito).

La foto que sigue es del día 4 y no del 5, porque, en realidad, es el día que se reseña aquí. El pie decía:

Día 28 en Banff (sé nos escapa el tiempo, se nos escapa). Día en que una vuelta mal dada me llevó a un paisaje inesperado: ¡un pantano congelado!
Caminata muy larga, otros ángulos, otros venados. Y, para terminar festivamente, pizza de cumpleaños de Valentina :)
(La última foto, ¿no parece como de peli de horror?)

banff dia 28

Banffiversario: 26 de octubre de 2014

En mis recuerdos, yo elegí aplicarme a escribir y por eso no socialicé mucho en Banff. En mi libreta, parece que era un tema un poco más complicado y contencioso que una simple elección: otra vez aparece el asunto en la entrada de hoy hace un año:

26 oct

Pasa que soy muy mala para socializar. No se me da del todo. Ayer -olvidé escribirlo- supe que la esposa del papá de Erika murió en la semana. Me habría tenido que enterar antes, en FB :(
Hoy en la mañana, me senté a desayunar con Heather. Me cae bien. Se parece a Laura Lecuona :) Es amable pero no expansiva. Acabó de desayunar y se fue. Luego llego Gaby y platicamos un poco. Y cuando alguien más llegó, me fui yo.
En la habitación acabé de leer el libro de Kiyooka (?), Mothertalk; uno de guión y uno de storytelling -esos dos más en fast track. Luego de hacer ejercicio fui a devolverlos y me quedé un rato en la biblio.
Luego me fui al estudio y vi HIMYM. Empecé a elucubrar otro cuento. Mañana tengo que terminar dos textos.
En la noche fui al 3 Ravens, los que se van mañana invitaron. Me sentí bien pero mal. O sea, un rato socializo pero luego me canso :(
En fin. La cena en 3 ravens, deliciosa. Pedí un plato veggie de hongos en risotto y un napoleón -que es el mil hojas.
Antes, en el estudio, comí unos chícharos rebuenos y una comida de microondas medio meh.
Al terminar la cena le presté cinco dólares a Valentina. También le presté mi báscula a Alejandro.
Al terminar ahí se fueron a ver un corto sobre Gabriela. Yo me corté :( la verdad ya me sentía muy cansada.
¿Debería socializar más?

banff dia 20

Banffiversario: 22 de octubre de 2014

El 22 de octubre fue mi día no 16 en Banff. El resumen en Facebook dice:

Día 16 en Banff: desayuno con vista a la montaña, visita a los estudios de artes visuales (y una historia caprichosa que quiso empezar a formarse después de las diez de la noche).

El diario corresponde:

22oct2014

Soñé que vivía en Perú y que Primo y Morris eran semi-ferales y que Ruy, el etólogo, era un chamaquito de 13, 14 años (era Francisco Javier, un compañero de Estrella en Vizcaínas!) pero que yo sentía que el chavito estaba suplantando al verdadero Ruy.
Me levanté a las 7.30 pero tardé en ponerme en acción: apenas a las 9 estaba desayunando. Comí espinacas al vapor (kale mata a espinaca, definitivamente), un huevo al horno, a medio camino entre tibio y cocido (muy bueno), manzanita al horno, champis, yogurt y un pancito que creí que tenía crema pastelera. Y no, era crema de limón, yumi. Riquísimo.
Luego fui al gym. Vi un poco las noticias: hubo tres tiroteos en Ottawa! :( Le cambié al Food Channel, lo confieso.
Regresé al cuarto, hablé con mi papá y Alberto, me bañé y ya estoy en el estudio, pensando en ir a hacer lunch o hacerlo acá. Qué difícil. (Lo haré aquí, para cenar en Vistas, creo).
Estoy haciendo cuentas, y creo que de los diez cuentos que llevo, sólo dos no son de amor. :( Chale. Necesito escribir algo que vaya de otra cosa.

12 de la noche

Sí, luncheé en el estudio (yogurt, zanahorias y una maruchán) y luego fui a los pone studios de artes visuales. Realmente tenía la itnención de ir a una tocada de música indie a las 7.30 y al festejo de Alejandro, pero me regresé al estudio, fui a Vistas a cenar y de nuevo al estudio. Y es que traigo el ánimo cucho.
Mañana se van a Texas mi papá y Mary -sé que es ridículo extrañarlos más, pero así es. Además, la cosa con los gatos no va bien. Y, para colmo, los estudiantes de Guerrero desaparecidos. Yo sé que es absurdo sentirme así, pero como que estar yo acá y ellos desaparecidos, y tantos asesinados, y tantos en pobreza extrema, y Alberto lidiando con los gatos, me hace sentir de algún modo indigna :(
Para más colmo, hoy no trabajé. Me choca cuando pasa.
Eso sí, cené bien: pollo en salsa de blue cheese, tantita pasta a la florentina, verduras, pastelitos (un trozo de cheese cake, uno de banana-chocolate y uno de sandcake). Café.
Y otra vez mientras digo lo que comí me siento culpable. Habrá que trabajar en eso, porque al mismo tiempo creo firmemente que la literatura, el arte, importan. Ayudan a curar. A impedir que asumamos la violencia, la injusticia, como una «normalidad», dice Alberto, y creo que tiene razón.
Pues eso. Ah, y creo que ya tengo un plot para otro cuento.

banff dia 16

En Facebook, además, escribí esto:

El otro día 16 en Banff: la impotencia, el coraje, la esperanza. No logro articular las palabras y por eso tomo prestadas las de María Elena Walsh. Se me quiebra la
Voz y por eso tomo prestada la de Mercedes Sosa. Dice:
Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal,
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.

Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui,
solo y llorando.
Hice un nudo del pañuelo,
pero me olvidé después
que no era la única vez
y seguí cantando.

Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás
cuántas noches pasarás
desesperando.
Y a la hora del naufragio
y a la de la oscuridad
alguien te rescatará,
para ir cantando.

Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Y la liga es ésta:

Banffiversario: 19 de octubre de 2014

Un día en el que hablo de un problema que me aqueja con frecuencia, Banff o no Banff… (y es entrada larga)

19 oct

Son las 12 del día y voy despertando. Por segunda vez. hoy. Y es que estaba molida. Pero vamos por partes: ayer, luego de escribir aqupi, me fui al primer piso (planta baja) de Lloyd Hall, que es donde quedamos de vernos con Carlos. Llegué unos diez minutos tarde y no había nadie.
Luego llegaron Pascale y Anna. Pascale es artista visual de Quebec. Llegó con un ucraniano, Alex, que se presentó como «just a random guy». pero luego resultó que hace música y explora bosques y trabaja en una compañía constructora, creo. Anna es sueca y es pianista. Luego llegó Adrien, que es alemán y vive en Nueva zelanda y es compositor. Mucho después llegó Carlos, crudísimo. Y entonces nos fuimos, primero al súper y luego a carretera. No nos pararon por no llevar el permiso forestal. Nos detuvimos en Lake Louis Village al baño y seguimos al lago. Estaba chispeando y hacía frío. Y el lafo se veía increíble. Una pareja con paraguas paseaba en el embarcadero, era una imagen hermosa y nostálgica.
Empezamos nuestro paseo a un lado del hotelazo de Lake Louise (el Fairmont) y caminamos primero al lado del lago, luego por una especie de puente de madera junto a un mini-lago (del otro lado estaba un poco de lecho de lago: supongo que en verano crece), por una ladera rocosa, por un bosque y por un caminito al lado de una pared rocosa imponente. Finalmente llegamos al lugar en donde está la casa de té -estaba cerrada, bu. Ahí un pajarraco y unas ardillas le robaban (bueno, mendigaban) comida a la gente. Comimos algo de lo comprado en el súper (yo compré almendras y un chocolate que no me gustó) y volvimos al camino. ¡Qué cosa, el glaciar! Es realmente impresionante. Y el frío que hace no te lo crees. El viento pega con fuerza en la cara, pero sólo a ratos.
Como el caminito final, un sendero de unos 50 centímetros, estaba todo lleno de nieve pisada, era un camino resbaloso y muy preocupante (había rocas sueltas de un lado y una pendiente muy inclinada del otro) pero llegamos al final. Desde donde estábamos se veía, muy a lo lejos, en la cima de una de las montañas, una cabañita. [El lugar se llama Plain of the Six Glaciers y, ahora me entero, es zona de muchas avalanchas. Muchas. Tipo que en verano se pueden escuchar cada hora o algo así. En invierno es un camino cerrado. Creo que nos tocó una de las últimas idas del año].
Al regreso me caí. Nada grave, un sentón por la nueve resbalosa del sendero de 50 centímetros. Así que continuamos por las piedras, que a ratos estraban cubiertas de nieve blanquísima. En el camino platiqué un rato con Anna y Pacale (Alex se regresó por el otro lado del lago) y me sentí un poco fuera de lugar. No sabría decir por qué, pero me sentí vieja y torpe. Así que tratpe de cambiar mi ritmo para no ir con ellas ni con Carlos y Adrien, que venían atrás. Y no es que hayan sido groseras o que me hayan tratado mal. Pero, haciendo memoria, concluí que con mucha frecuencia me siento así, como que no pertenezco, que no encajo con la gente a mi alrededor, que me toleran pero que no soy una compañía grata. Sé que tiene mucho de malviaje pero es una sensación frecuente y desagradable.
En fin.
Llegamos al Fairmont y quisimos tomar el té ahí, pero pasaban de las cuatro y el té es de 12 a 3. Bu. El restaurante les pareció fuera de rango a Pascale y Alex (¿o fue sólo a Pascale?) así que nos fuimos al deli (despupes de esperar 15 minutos por una mesa y estar ya sentados viendo la carta. oso.).
Ahí pedí un té de menta y me quemé la boca bien gacho.
Y de ahí regresamos a Banff. Salió en 7.50 por persona. Como yo pagué la coca de Carlos en el deli, nomás le di cuatro dólatres. usé los dlls gringos que traje de Mx, no creo necesitarlos acá. Y como era su último día en Banff, ¿para qué quería dinero canadiense?
Le pusimos gas al auto y lo entregamos. Pascale y Alex se quedaron en el súper. Adrien y Anna se adelantaron para alcanzar la cena en el Vistas.
llegando al Centro Banff nos topamos con una venada con dos venaditos. Aw. ternurita. Nos despedimos Carlos y yo y llegando al cuarto, mensaje de Camila: Maclab a las 8. Eran 7:30. Así que descansé media hora y bajé al lugar. Comimos pizza (una buenísima de blue cheese con queso de cabra y champiñones) y papas dulces (camotes) a la francesa. me tomé dos cervezas y media y acabé molida.
Me la pasé bien, eso sí, aunque pasado un rato me dio la inquietud, esto de no encajar, de estar con demasiada gente. Porque estaba un compositor taiwanés (Wei Chie Jay Lin), Adrien, anna, Carlos, Alejandro, Gaby, Jimena, y varios más. Y sí, me dio el engente.
llegué al cuarto a la una de la mañana y dormí mal, con pesadillas de mucha gente en casa de mi tía estelita. En el sueño hablaban y hablaban y no me dejaban dormir. Le pedía a mi tía que me cambiara de cuarto y me mandaba a uno donde un gatito jugaba con un rascador con pelota (los llaman turbo)y no me dejaba dormir.
Desperté a las siete, luego platiqué un rato con Alberto, Mary y mi papá, que fueron a desayunar al italiannis, y me volví a dormir. Luego sigo, porque ahora iré al pueblo con Camila. Brb.

(1 am)
Pues fuimos al pueblo. Compré verduras y sopas. Ella, unos cigarros. Pasamos por una dulcería y Camila me invitó un chocolate con maple y macadamias delicioso. Regresamos al Centro y nos vimos de nuevo a las 3.30 para comer.
Luego, Camila y Jimena se fueron a caminar y yo me metí a la biblioteca. Saqué los tres libros de Alberto que tienen acá y devolví el de Juan José Rodriguez. Comencé el de Mothertalk y me encantó. Está genial. Es una especie de testimonial de una mujer nacida en Japón que emigró a canadá. Me está gustando mucho. Leí un rato en la biblioteca y otro rato en el estudio. A las 9 fui ooootra vez a Maclab: la despedida de Camila. Papas dulces y un café. Y luego, a eso de las 10, a la habitación. Platiqué por Hangout un rato con Alberto. Y ahora muero de hambre :(
Pero más bien creo que es hora de dormir.
Antes: ¡cómo me gusta la biblioteca! ¡Y qué sorpresa encontrar un libro de cómo envolver regalos y varios de Luis Felipe Hernández -quien, por cierto, le copió la dedicatoria a Alberto, hmmm.
Tamañana!

banff dia 13

Banffiversario: 12 de octubre de 2014

El 12 de octubre del año pasado fue mi primer día de no escribir. Tuve varios estando en Banff, ahora que me acuerdo. Los primeros me daba mucha angustia, sentía que estaba perdiendo el tiempo, pero luego vi que eran otra parte del proceso creativo y me calmé. En esta entrada se conmemora la primera hamburguesa que comí en Maclab -todavía las extraño, caray.

12oct2014

Ayer, luego de escribir mi entrada anterior, fui a sentarme con los fonquis a la orilla del lago. comimos almendras. me sentí a gusto. Luego regresamos al coche, a Banff. Devolvimos el auto rentado y subimos al centro. Comimos en Maclab. Pedí una hamburguesa con papas. Estaba lo máximo en la vida. Así, lo mega-máximo. Luego fuimos al lounge del 2o piso a vver una peli. Horrenda. Mal hecha. Con sus momentos pero, en general, espantosa –> «Stepbrothers», de Judd Apatow. Ese tipo tiene algo, es consistente en lo que hace, aunque es muy malo. Alguna vez tendría que escribir sobre eso -yo lo entrevisté cuando «Ligeramente embarazada».

Fue la última noche de Jacques aquí. Es buena onda.

Luego de la peli me fui a mi cuarto. Me puse a ver HIMYM y ¡al fin! me topé con que ya dijeron lo del premio de Alberto. No, miento: me enteré de eso antes de la peli.

Platiqué con mi papá en Google Hangouts, por cierto. Me quedé despierta hasta tarde para platicar tantito con Alberto, que en la madrugada se fue a Ecuador. Sé que esto es tonto pero lo extraño más al saberlo más lejos :(

Hoy tardé en pararme. Vi tele, noticias sobre el ébola. Me mensajeé tantito con Alberto, que ya estaba en Panamá, en escala. Desayuné nutrimeal. Me bañé. lavé ropa en la tina :P

Y ahora estoy en el estudio, tomando café. Un poco desganada, la verdad.

 

11.40 pm

No pude trabajar, seguí desganada. Y de veras traté, pero no hubi caso. Así que vi Netflix y luego me fui al pueblo. Fui a Safeway y a varias tiendas (hay una de cosas de navidad todo el año. Y no está nada mal, tiene una sección gourmet). Pero no compré nada. Y eso estuvo bien.

Regresé al estudio, tomé nutrimeal y me regresé al cuarto. Mi ropa se secó, excepto dos pares de calcetines :) Mañana toca País de Maravillas. Ah, y platiqué tantito con Alberto. Le está yendo bien en Ecuador :)

 

banff dia 7

[La nota con la que puse esta foto en Facebook dice:

Día 7. Concluye mi primera semana en Banff. Domingo. Día de ir a la iglesia (bueno, yo no, pero seguro hubo quien fue a la iglesia), de ir al súper a comprar cereal (yo prefiero el Lucky Charms pero no faltará quien compre «sexcereal»), de ver cómo coexisten Navidad y Halloween en las tiendas de regalitos (y muchos osos y alces de peluche) y de recibir de visita a Soyun Pobre Venadito (que habita en la serranía). Y de darme de topes contra un texto, pero de eso no tomé foto. ¡Feliz semana a todos!

Qué curioso que en el diario no menciono la visita de Soyun, el final de la priemra semana, el descubrimiento del «Sexcereal», ¿no?]