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  • Los Hombres Grises vs los Bandidos del Tiempo

    o bien: En busca del tiempo perdido

    La verdad es que estoy encabronada. Enojada seriamente, pero no sé exactamente por qué o contra quién. Es uno de esos enojos absurdos, informes, apasionados. Es el enojo de ver que se acaba la semana y yo sigo sin hacer absolutamente nada de lo que hay en mi lista de pendientes; pero eso sí: qué tal de juntas y auditorías y paseos por la red, ¿no?

    En inglés, lo que hago se llama to procrastinate. No he encontrado una palabra en español que englobe todo lo que implica esto. Pero sí: dejo para mañana lo que debiera hacer hoy, uso importantes porcentajes de mi tiempo en cosas absurdas o estériles, duermo poco y mal, y luego: los remordimientos.

    Es como con la comida: primero yanto(*) como cochinito y luego: llanto como cochinito (huiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiic, huiiiiiiiiiiiiiiiiiiic…)

    Y es que… la verdad, la verdad… creo que de algún modo mi tiempo está siendo ordeñado. ¿Dónde están mis horas de trabajo?

    Si alguien las ha visto, por favor comuníquese, lada sin costo, al 01-800-nosécuál.

    Por ejemplo…. ya son las 7.20 y yo sigo sin empezar las correcciones (absurdas) a un guión (no menos absurdo) sobre embarazo adolescente. Ts, ts…

  • Dolorida y sentida

    La garganta duele. Menos, pero duele. Ayer, la fiesta de lanzamiento del nuevo proyecto de Alberto se encimó con una tarde maravillosa y cálida con David Huerta y Vero Murguía. Qué curioso: cuando se pasa un buen rato, el tiempo vuela (frase hecha, lo sé).

    La presentación de 24xsegundo estuvo nice pero llena de humo. Viejos conocidos= cuatro: el diablo, su señora, Paco y Luis Martignon. Nuevos conocidos, un par. Lindo rato, pero mucho humo. Ah. La revistilla trae un artículo mío. Hacía un buen que no escribía en revistas…

    La garganta sigue doliendo. Hoy en la mañana, chofera un rato y luego a ver lo de mi servicio social hasta la Enep Aragón. De regreso a casa, como no traigo estéreo, me dediqué a contar los topes desde la escuela hasta casita: 36. No son tantos como imaginaba.

    Carraspera. Las primeras horas de la tarde las pasé jugando con Matrix, pero no el video juego, sino el rol de realidad alterna que está en la red. Bueno… no jugando del todo, sino siguiendo el juego desde la distancia. (Todo empieza en la página supuesta de la supuesta compañía donde el supuesto elegido supuestamente trabajaba en Matrix 1).

    Ahora, es tiempo de otro evento Alberto-related. Va a estar cool, espero.

    Mañana, LuisFelipe, ganador del San Luis, en Bellas Artes.

    La semana pinta para ser larga. Quiero dedicar el viernes en la noche y el sábado desde la tarde a dormir. ¿Se podrá?

  • Que dice mi mamá…

    Ora resulta que no: que me quedo con mi horario actual, por lo menos hasta nuevo aviso. Weird!!!

    (Prisa, correr, volar: auditoría de calidad a las 9.30)

  • Miedo

    Nuevo cambio en el trabajo: voy a venir a trabajar los lunes de 9 a 6 (o a 7, o a 8) y el resto de la semana, laburo en casa. Estaría muy contenta si no supiera que puede ser el inicio del fin… es decir: si el proyecto de la tarde no jala ¿a quién correrán?

    Quiero pensar que meterme en el nuevo proyecto es deferencia. Pero de todos modos, tengo miedo.

    Necesito en plan urgente una nueva actividad. ¿No saben de un narco que quiera adoptar una hija?

  • Carretera, neblina y muertos (y sube y baja)

    La gripa terminó por dar, y dio con ganas. He estado, muy adecuadamente para las fechas, convertida en un zombie de mirada vidriosa (gripa más antrigripal igual a eso). Así que el viaje a la sierra poblana significó para mí mucha comida, mucho sueño afiebrado, mucha neblina que se mete por la ventana, muchas historias que no pude seguir con claridad, porque me quedaba dormida a la mitad de una y despertaba a la mitad de otra. Historias remix.

    Ahorita sigo toda aturdida. Me pasan mil cosas por la cabeza, pero no logro concentrarme en ninguna. Quisiera contar un par de historias de aparecidos y difuntos, quejarme de un par de injusticias, alegrarme por un par de cosas, etcétera, etcétera, etcétera.

    Espero amanecer con más claridad en la cabeza (muero de sueño, otra vez, y eso que apenas son las 9).