Introducción
La creencia popular indica que todos los sapos brincan a grandes saltos y lo disfrutan mucho. También hay ideas de que los sapos sirven para curar las verrugas, y que su carne hervida es buena para prevenir la calvicie. Casi todo, son mentiras.
También se dice que los sapos llevan en la cabeza un diamante… y eso es cierto.
Bueno, no todos los sapos tienen un diamante en vez de cerebro, pero el de nuestra historia sí lo tenía, y eso lo hacía un sapo muy infeliz.
Porque en vez de ir por los charcos del mundo saltando y croando, se tenía que arrastrar lastimosamente sobre su panza, pues el diamante pesaba y mucho.
Y además, lo hacía bastante lento de aprendizaje (es lo que llamaríamos un ‘cabeza dura’).
Para colmo, el sapito tenía que esconderse de continuo, para evitar que algún crédulo le rompiera la cabeza buscando el valioso contenido.
En suma, el sapo era un sapo terriblemente desgraciado. Y de brincador tenía sólo el nombre: por alguna ironía trágica, el animalillo era conocido en el bajo mundo del pantano como El Sapito Brincador.
(seguirá)
Blog
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La prueba de los dos minutos
Son 7.28 y a la media tengo que ir a desayunar. Cosas de la disciplina y llegar al trabajo y todo eso… así que nada más tengo dos minutos para escribir. Uff. Lo malo es que no se me ocurre nada: lo del sapito es demasiado largo para hacerlo en dos minutos (uno y medio, me temo) y lo que hice el fin de semana, pior.
Pero en breve, se me ocurre que voy a comentar que ayer, en Plaza Loreto, estuvo el Batallón de San Patricio, con sus gaitas y sus bailes escoceses y estuvo wow. Me encantó.
Soy medio cursi: hubo ratos wn que se me hacía el nudo en la garganta.
Me dieron ganas de aprender bailes escoceses y a tocar la gaita. Dicen que es difícil, pero nada es difícil para una desertora profesional, como yo. Oh, no. No es la dificultad lo que me lleva a dejar las cosas a medias. Es una forma de vida, un…
tiempo.
Hasta al ratito, si puedo apropiarme de una compu en la chamba :) -
Las cinco del viernes
Ya me había encontrado el enlace, pero por una razón u otra… no sé, no sé.
Pero ya que comentan que es una forma de organizar a los bloguitas de habla hispana, y ya que me da tanta envidia que los méndigos za(*) tengan sus cuestionarios de martes, voy esta vez con todo, je. Pero no acá. Mejor en el desván :)*Za: sudafricanos. Los de la lista a la que pertenecía Cliff y a la que me meto nomás pa recordarlo… y bueno, para leer noticias de otros lares :)
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Despierta, pero dormida…
Ayer sí me extralimité: cuatro horas en la compu no me permitieron terminar una dramatización de seis minutos. La culpa es del juego de Matrix (el de inmersión, no el de video) que está BUENÍSIMOOOOOO. La historia en la que me adentré esta vez (hay muchas, simultáneas) es la de una pareja de marido y mujer que tienen un blog en común (Alberto y yo teníamos una de esas cosas). Y de pronto, el wey (que se llama Ethan) es enviado por cuestiones de trabajo a Dallas (y las da), y en Dallas resulta que hay un wey que dice conocerlo… pero Ethan no lo conoce a él. Total: resulta que antes de ser Ethan (parece) él se llamaba Ryan. Y su esposa, Dina, antes era Sylvia. Alguien le da a Ethan una lista de direcciones, va a la de Dallas y le dan un cd.
Y mientras, uno de los jugadores va a otro de los sitios de la lista y también le dan un cd. (Esto de los juegos de inmersión es LA NETA). La historia tiene su mejor momento cuando vemos el contenido del cd: entre las muchas fotos, hay una de un agente con su aparatito en la oreja y toda la cosa (o eso podemos suponer, pues el chunche orejal se ve apenas, la foto es borrosa, como tomada en movimiento).
En fin. Que los descubrimientos requieren de muchas cosas: astucia, hackeo, lecturas previas (sobre todo de Shakespeare, Carroll y Huxley) y sentido de la realidad bien plantado, porque más de un ‘beliver’ podría creerse que esto es en serio. No lo es.
Es muy cool que salga sólo una mención (mínima pero chidita) a Thomas Anderson. Es un alarde de multimedia, de buena planeación, de diseño, ¡de guión! (si tan sólo hubieran usado la mitad de guión de esto en la peli 3, la vida de los Wachoski sería distinta…)
En fin. Yo no juego realmente. Voy casi en todo unos pasitos atrás del juego, pero lo mismo me divierto y me asombro y me tardo cuatro horas en la cosa esa en vez de hacer MIS guiones.
Dice Alberto que pidamos una beca para hacer un juego de inmersión acá en el Mex. Estaría cool. ¿Alguien tiene una beca que le sobre y nos la quiera dar?
PD. Hora de trabajar. Pero luego les cuento lo del sapito brincador. Gracias por las felicitancias, es un honor tener gusano de honor. Y, Portero, los blogs son maravillosos, sí, pero Alberto y yo nos conocimos en una era pre-blog. :)
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Buen día
El buen humor ha vuelto. Viva la vida, yuppi, ja, ja. Ayer, el evento Fatal Espejoso fue cálido, agradable, una reunión amistosa y sin tensiones (o eso digo yo, que no tuve que subir a leer, je). Los escritores, super cool. Hubo gente querida, blogueros estimados.
Una mala noticia, pero que ya nos esperábamos. Así que habrá que apelar al budismo (ommmm, ommmm) y seguir palante con la pérdida de sede para las fatalactividades.
Hoy, desayuno tempranero (muy) en Woolworth con mi papá. Platicamos de todo, hasta de mis planes para el año que viene. Se portó comprensivo y respetuoso de mis ideas, aunque creo que las bodas por la iglesia le gustan más que mi idea de ‘si usted quiere celebrarnos, invítenos a comer la semana posterior a la ceremonia’.
Y es que entendieron bien, damas y caballeros: me caso. O debo decir: nos casamos. Pero para eso falta medio año, así que se queda como nota dentro de un blog (pero se aceptan regalos e invitaciones a festejar por adelantado).
En fin, que estoy contenta.
La tarde viene promisoria: lectura de cuentos albertianos en la uam iztapalapa.
Y mañana, amiguitas en el restaurante, para platicar los últimos acontecimientos.
*** Habrá que añadir una regla a las de Carreño: en reunión pública, es mejor no hablar de política, religión y Matrix, a menos que la gente tenga una pasión por las discusiones que no llegan a ningún lado (o un inusual respeto por las opiniones ajenas).
PD. Recuérdenme platicar más tarde acerca de la historia del sapito brincador.