Sitio personal de Raquel Castro, escritora mexicana
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Nueva etapa

Fue hasta 2005, después de seis años de trabajar en Canal Once, que supe por primera vez lo que se siente que te corran. No era mi primer trabajo, sino el segundo; pero el anterior, haciendo guiones para la SEP y la BBC de Londres, era un proyecto con principio y fin, por lo que cuando acabé, simplemente di las gracias, recibí mi cheque y fui feliz.

En Canal Once, en cambio, trabajé durante años, sintiéndome parte de la barra para la que escribía, haciendo míos sus principios de equidad, perspectiva de género y cultura de la prevención. Me clavé, pues. Así que fue muy intenso el golpe emocional cuando me citaron un día para decirme que al día siguiente ya no era parte de Diálogos en Confianza, y que ni me molestara en entregar los guiones que estaba desarrollando en esos momentos. Así: No, mañana ya no vienes, ésta fue la última quincena que se te paga, no hace falta que entregues esos guiones que te tocaría mandar el lunes. Así.
Y yo, confusa y dolida me fui sin hacer ningún pancho ni exigir nada ni sacar mis cosas del estantito que compartía con otro guionista.

No es que me agarrara realmente de sorpresa el cortón gacho: hacía casi un año, desde que corrieron a mi primera jefa en Diálogos, Maru Tamés, que yo pensaba seriamente en renunciar. En vez de Maru habían puesto a dos jefas de las que, como no tengo nada bueno que decir, mejor no hablaré. Sólo he de decir que una de ellas, la que me decía «bizcochito» y se quejaba de que en programas de contenido social se discrimine a la gente bonita y rubia, había agotado mi paciencia un poco más que la otra, la que creía que estábamos en un kinder a su cargo y nos trataba con una dulce y siniestra condescendencia estilo Dolores Umbridge. Y eso lo digo sólo para tener contexto: alrededor de un mes antes de que me despidieran había tenido una discusión con Bizcochito y le había levantado la voz. Así que en cuanto ella consiguió que echaran a Umbridge y tomó el control total, me dio cuello. Era de entenderse. De esperarse.

Creo que lo que más me molestó fue que yo llevaba meses pensando en renunciar y no lo hacía por mi lealtad a Diálogos. Es como cuando no cortas a un novio por tratar de salvar la relación y de pronto te enteras que hace rato que te pone el cuerno, y te bota.
Pero esa experiencia (que fue fea y triste, y que tardé mucho en superar) me dejó algo muy valioso: ya había aprendido que un trabajo puede ser genial y que es grandioso cuando tus jefes confían en tu talento, y creces; lo siguiente fue aprender que hay una vida más allá del trabajo y que la vida no se acaba cuando te botan.

Después del Once estuve en un proyecto en la SEP, de esos que tienen principio y fin, y a la semana de que terminó entré a trabajar al INBA, a la Coordinación Nacional de Literatura.
Amé mi trabajo desde el primer día, en buena parte porque eso de la promoción cultural me apasiona desde chavilla, pero también porque me tocó trabajar con un jefe generoso, inteligente y con mucha experiencia en ese ámbito. Además, mi perfeccionismo y su neurosis hicieron un enganche excelente :)

Con el paso del tiempo, cambié dos veces de puesto, tuve gente bajo mi responsabilidad, pude inventar y crear ciclos literarios y charlas de temas que a mí me parecen importantes. Hubo sinsabores, claro, porque si no, no le pagarían a uno por trabajar; pero hubo muchísimas experiencias gratas, conocí personas maravillosas, aprendí montones de cosas.

Pero…

Ayer fue mi último día en ese trabajo.

Esta vez sí renuncié.

Después de muchísimo pensarlo (y de platicarlo un montonal con Alberto, mi papá y amigos de gran confianza) concluí de que era hora de entrarle de lleno a mi otro gran interés, la escribidera, y que necesito dedicarle tiempo en serio, al menos por un rato. Así que será una especie de año sabático para ponerme a darle duro a las historias que traigo en la cabeza. A ver qué tal me va. Peeeero por mal que me fuera, el hecho de tomar la decisión y moverme y enfrentar con seriedad y respeto lo que me gusta hacer es algo bueno, ¿no? Y es bueno, muy bueno, tener esta sensación novísima de que salgo de una chamba por decisión propia y no porque se acaba el proyecto o porque dejo de ser requerida en un trabajo.

(Como he dicho antes acá mismo, este blog ha sido muchas veces mi acicate para no olvidar que me gusta escribir. Por eso creo que tenía la obligación moral de venir a contar acá todo esto).

Yo, hoy
(Esta de acá es una instantánea que me tomó Alberto precisamente hoy, durante una sesión de fotos con mi hermano Fa en el Parque Ecológico de Xochimilco. Sirva para inmortalizar en la memoria el primer día de la nueva etapa).

20 comentarios
  1. Querida Rax, como bien comentas el mundo es más grande que 4 paredes, por mucho.

    Esa primer novela fue, para quienes te conocemos, una materialización de todo lo que te apasiona en esta vida. Pero mucho más importante, es un gran acercamiento para los jóvenes a la literatura por medio de la música. Tomar esa decisión debió hacer sido difícil, pero si que vale mucho la pena. Mucha inspiración y mucho éxito en este nuevo proyecto. Un abrazo!

  2. El viento llegará a las velas, sin duda. Felicidades por tomar el timón con tanto afán.

  3. ¡Muchas felicidades, Raquel!

  4. Bueno, felicidades por tu decisión. Valiente.

  5. ¡Muchas felicidades! :)
    Diviértete en esta nueva etapa.

  6. Cuando tengas el primer libro avísanos aunque sea por medio del Sr. Chimal.

  7. ¡Que padre! :D

    Te irá genial, verás :)

  8. Mujer pues a darle que el camino continua y no se detiene, me llamo la atención tu historia ya que hace una par de semanas tome una decisión similar, en fin, adelante.

  9. NADA ESPOR CASUALIDAD, SIMPLEMENTE UN CICLO TERMINO PARA QUE PUDIERAS EMPEZAR OTRO.

  10. NADA PASA POR CASUALIDAD, SIMPLEMENTE SE TERMINO UN CICLO, PARA QUE PUDIERAS DARLO PASO A OTRO.

  11. Nooooooooooooo

    Ok, ya lo había dicho (y escrito antes) pero no me importa. Serás una persona muy extrañada por mi:(
    Qué gusto fue conocerte y aprenderte grandes cosas :) muchísima suerte en esta nueva etapa de tu vida. No olvides las chelas del bizarro ¿eh? Muchos besos y abrazos :)

  12. Hola!!!Raxxie, gracias por compartirnos tu historia. Y que felicidad! vas a leer y escribir, mucha suerte y que todos tus proyectos se te cumplan con exito. Un abrazo y seguire siguiendote por twitter, como siempre.

  13. Bravo, Raquel, querida Raquel: qué orgullo que renuncies para escribir. Yo lo hice una vez. Y ya voy por el sexto y séptimo libros, que pronto aparecen. Como le comentaba a Alberto en su muro, aquí, junto a mí, en la mesa de noche, tengo tus Ojos llenos de sombra, libro consentido desde el día en el que, finalmente, llegó a la librería en la que suelo hacerme de libros. Pronto lo leeré. Y sabrás de mí. Y de esas cervezas ultrarecontraprometidas. Un abrazo enorme. Y, como suelo decir en estos casos haciendo eco de los marineros de antes: Godspeed!

  14. Una decisión muy buena y seguro que traerá grandes frutos. Ya quiero leer la nueva historia, ¡muchísimo éxito!

    Y por cierto, sale guapa en la foto :)

  15. Qué chido! un abrazo!

    RW

  16. Te celebramos, y sabemos que tendrás la mejor de las suertes.

  17. Te quiero y te admiro desde que somos chiquitas. Te mando besos y abrazos y te deseo todo el éxito del mundo, porque sé que eres caaz de tenerlo.

  18. eramos… porque ya no somos… verdad??

  19. Mucha suerte, estimada Rax :)

    Te entiendo y te envidio :P Y no, no se trata de envidia de la buena que esa no existe ni ha existido jamás… Yo quisiera un año sabático en todos los sentidos, para dedicarme solamente a escribir pero tengo un proyecto de personita de ocho años que me exige demasiado, igual que su padre y la vida misma :P

    Muchísima suerte y ánimo :*

  20. Hola Rax
    Yo también renuncié a unas horas hace más de diez años, en mi caso por ética profesional. Al principio me dolió mucho, pero ya lo he superado. Dejé de percibir un tercio de mi salario, y tuvieron que pasar varios años para que mi otra plaza me recompensara y se multiplicara por dos. Sin embargo era necesario hacerlo porque no había otra solución.
    Espero que en tu nueva etapa tengas toda la iluminación posible. Que siga moviéndose la pluma u el ordenador…

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