Autor: Raquel

  • Lista #16

    10 olores que me chocan

    Casi se me acaba el día sin hacer mi lista de hoy, a pesar de que Alberto sacó el papelito desde temprano. Pero como decía Confucio, «Más vale tarde que nunca», así que aquí voy:

    1. Ese olor a encierro húmedo que inunda los lugares encerrados… y húmedos. Dah.
    2. Obviamente, todos los olores a descomposición. Supongo que es como estamos cableados. Así que no abundaré en ellos.
    3. El olor a comida grasosa (cuando acabo de comer)
    4. El buqué de añejamiento de las personas que, como los peces en el río, beben y beben y vuelven a beber (esa peste a crudo que brota de su sudor, puaj).
    5. Los perfumes dulces, y más cuando alguien abusa de la dosis.
    6. Olor a clavo. Me hace pensar en el consultorio del dentista.
    7. Aroma a perro mojado.
    8. Eructito de gato que acaba de comer
    9. Le llaman «choquía»: ese tufito que sale de los trapos sucios y mojados.
    10. El peor de todos los olores del mundo: el mal aliento de alguien que tiene caries, daño hepático y que, pa colmo, fuma. Es feo y preocupante a la vez.
  • Lista #15

    Cosas que compraría o haría de tener dinero de sobra

    1. Una casotota con jardinzote para tener muchos gatos.
    2. Muchos gatos (no los compraría, sino que los adoptaría, pero mantenerlos cuesta).
    3. Pondría una editorial especializada en adultos mayores que empiezan a leer.
    4. Una fundación tipo la de las letras mexicanas, con becas y cursos, pero sin límite de edad para los posibles becarios -y con énfasis en los mal llamados subgéneros.
    5. Hartos viajes familiares.
    6. Una super dollfie. O dos. O más.
    7. Me suscribiría a montón de cajas de suscripción de las de Crate Joy.
    8. Daría muchos, muchos regalos inusuales sólo porque sí.
    9. Donaría a montón de museos, archivos y bibliotecas. Y a muchas fundaciones pro animalitos.
    10. Le compraría a mi prima Estrella sus medicinas. Todas ellas.
  • Lista #14

    Cosas que no entiendo por qué le gustan a mucha gente

    1. Breaking Bad
    2. Game of Thrones
    3. Las narraciones de los partidos de soccer (o de cualquier otro deporte, ora que lo pienso), a todo volumen
    4. Los videos de youtube con introducciones larguísimas y edición super mega cortada, del tema que sean
    5. Los videos de youtube que nomás repiten lo que ya se ha dicho muchas veces
    6. Los videos de «denuncia» contra el maltrato animal que muestran imágenes super gráficas de maltrato animal
    7. Luis Miguel
    8. Los zapatos de tacón de aguja
    9. La comida excesivamente picante
    10. Las voces procesadas con autotune

  • Lista #13

    Cosas sobre las que NO me gusta bromear

    1. Cualquier tema que implique reírme DE mi interlocutor(a) en vez de reírme CON él/ella. Puedo tomarle un poco el pelo a la gente, pero nunca con la intención de herir o incomodar, y cuando llega a pasar, me siento la peor.
    2. Las desgracias y tragedias humanas. O sea, me puedo reír en abstracto de un temblor, pero no me gusta bromear acerca de sus víctimas.
    3. Las esperanzas, sueños y aspiraciones de los demás. Puedo no compartir alguno, dudar de su sinceridad o viabilidad, pero si sé o intuyo que la persona en cuestión de verdad cree en eso, no me dan ganas de hacer bromas. Y si sus creencias atentan contra los derechos de alguien más, entonces me preocupan o me dan miedo, brr.
    4. Las carencias educativas debidas a falta de oportunidades. Por ejemplo, me parece horrible burlarse de la mala ortografía de alguien que difícilmente tuvo chance de aprender a leer y a escribir.

    Y ya, creo. Al menos de momento no se me ocurren otras.

  • Lista #12

    Diez robos

    Es todo lo que dice el papelito. Así que cada quién decida si son robos que ha sufrido, cometido o qué procede. Yo elegí de varios tipos:

    1. Cuando estaba en 5o de primaria me robaron un anillo que mi mamá me acababa de regalar. Lo busqué como loca, porque me hicieron creer que había caído en la basura. Grrr. Y nunca apareció.
    2. Cuando vivíamos en la calle de Perú mi papá dejaba el coche estacionado en el rumbo y ya en la noche lo llevaba a una pensión en la calle de Bolivia. Una noche, cuando mi papá y mi mamá iban a moverlo de sitio, los asaltaron. Les robaron lo que había en la cajuela del coche y lo que traían. llegaron a casa asustados y enojados.
    3. En Guanajuato, durante el Festival Cervantino, le abrieron la bolsa a mi mamá y le robaron la cartera. Para regresar al internado donde nos quedábamos tuvimos que subirnos a escondidas a un autobús, por la puerta de atrás, ¡y sin pagar!
    4. Una vez, a punta de pistola, asaltaron el café de un amigo en el que estábamos Alberto y yo. Luego de quitarnos pertenencias varias a los clientes y tomar lo de la caja, nos encerraron a todos en el baño de hombres.
    5. En 3o de secundaria me robaron el primer lugar de un concurso de ortografía. Éramos tres empatadas en primer lugar, una persona en segundo y otra en tercero. Hubo tres desempates. Al tercero, yo me equivoqué en una palabra, otra chica en una coma y la otra tuvo más de dos errores. Le dieron el 1er sitio a la de la coma y a la otra y a mí nos dieron… las gracias. Ni segundo, ni tercero, ni primer lugar b ni nada. Bien chafa.
    6. Yo le robé a un amigo un kct de Fernando Delgadillo (casero, de antes de que fuera famoso). Mi hermano me lo robó a mí y alguna amistad se lo robó a mi hermano.
    7. Estaba en primaria. Fui con mis papás a una tienda del ISSSTE… y me robé un bilé. Y me cacharon. No les dijeron a mis papás, yo creo que así de angustiada me vieron. Qué oso.
    8. En una tienda departamental gringa mi hermano echó en la bolsa de mi mamá unos broches para el cabello. Cuando ella los encontró, pasmada, él dijo: «los compré para mi hermanita».
    9. En otra tienda gringa me robé casi que sin querer un botecito de diamantina. Quería pedirle a mi mamá que me lo comprara, pero me lo eché en la bolsa de la chamarra en lo que ella se probaba ropa. Y lo encontré hasta la siguiente vez que me probé la chamarra. Ups.
    10. Cuando el segundo temblor del 85, el que fue de noche, mi madre y yo estábamos en la panadería, ya en la caja. Cuando se fue la luz nos salimos corriendo. Sin pagar el pan (pero al otro día regresamos a pagarlo y nos lo perdonaron).