Autor: Raquel

  • Lunes noche

    No sé cómo decir lo que estoy pensando. No es plan bromístico, sino un poco de indignación por la falta de sensibilidad de algunas personas. Me acuerdo de una doña que se quejaba de un vagabundo que había tenido ‘el mal gusto’ de escoger su puerta para ir a agonizar. A ella le encabronaba porque le afeaba la entrada y le estorbaba.

    Sí, ya sé, la moda es burlarse de esas cosas y decir sandeces como ‘matemos y comamos niños de la calle: acabamos con la indigencia, y con el hambre’. (He escuchado gente diciendo esto. Gente que además hace chistes sobre judíos, negros e indígenas. Gente con la que preferiría no compartir habitación, ni siquiera durante una fiesta).

    Cuando veo un campesino en el metro, vestido de manta, con los pies hechos trizas por los huaraches y las manos marcadas para siempre por la tierra, palabra, se me clava la desigualdad bien hondo. No es justo. Ya sé que no puedo hacer gran cosa. Pero al menos puedo seguir indignándome. Eso no me lo pueden quitar, es el granito de humanidad que aún me queda y que guardo celosamente.

    A veces es desgastante seguir sintiendo. Pero ¿por qué volverme lo que ellos quieren que sea?

    Supongo que, en todo caso, debo respetar la indiferencia de quienes deciden ser indiferentes. Pero no es fácil, especialmente cuando navegan con bandera de ‘soy puro sentimiento’. Porque entonces, además de indiferentes al sufrimiento, son hipócritas.

    (Y me acuerdo de otras personas, unas que dicen que la empatía, la solidaridad, el sufrimiento por el sufrimiento de los otros, son defectos, debilidades, fallas que hay que trabajar para poder ser ecuánimes y felices. Chale. Bien pensado, más que coraje, me deberían de dar lástima. Debe ser tristísimo ya no tener lágrimas, o usarlas sólo para cuando una ciudad sim es arrasada por el océano de bits).

  • La nota veloz de un martes por la mañana, o XHGC al servicio de la comunidad

    Me acabo de poner el traje de Seria (es metáfora, en realidad estoy en pijama) para hacer el siguiente anuncio, por si a alguien le interesa.

    Va así:

    Hay un chance (pequeño, pero ahí está) de trabajar como maestro/a de español en una secundaria diurna (o sea, del gob) durante tres meses (porque la ticher tiene incapacidad por maternidad, creo). El requisito es tener 100% de créditos –y de preferencia título– en Letras o afines (Comunicación incluida). Acá somos muy muy muy inclusivos y odiamos a los mamones que discriminan a la gente de la UNAM, así que no importa dónde se haya obtenido esa constancia de estudios (excepto, claro, las imprentas piratas de Santo Domingo).

    La escuela está en Iztacalco, así que recomiendo el puesto a personas que vivan por los rumbos de la ciudad de México, preferentemente zona de Jardín Balbuena (pero esto es recomendación por su comodidad, no por requisito).

    El director de esta secundaria es mi papá, así que si alguien se anima y le dan el trabajo, está prohibido llegar borrachos o contar lo que leyeron en mi último blog :P

    Ah, un detalle más: es urgente. Hoy en la tarde le debo dar el nombre de mi sugerencia a mi apá (al cual le agradezco muchísimo que primero piense en mi banda y luego en el sindicato de maestros. Porfas, no le digan al sindicato de maestros).

    That’s it. :)

  • Bloqueada

    Llevo horas y horas bloqueada con respecto a mi chamba. Y como pasa siempre que me bloqueo, me dedico a cosas que no tienen nada que ver con lo que debería estar haciendo. En lo que va de la tarde, ya desmadré mi plantilla del blog, la cambié por otra, le modifiqué colores, me hice de un guestmap y un chatterbox, perdí el link a mi tag (lo hallaré) y dejé esto un poco distinto.

    Claro, estoy cansadísima y el trabajo sigue esperando….

  • La última de hoy (en apariencia)

    Estaba haciendo un guión y de pronto me siento con la concentración perdida. Es decir, estoy diluida (lo contrario de concentrada, no?). Me quedé pensando en una plática que tuve con Alberto, acerca de cómo se siente relegado por algunos que fueron sus grandes cuates. Yo me siento más o menos igual, y estuve tentada a aventarme un mensaje laaaaargo y amarrrrgo acerca de lo que pasa cuando uno presenta a su Mejor Amigo A con su Mejor Amigo B, esperando que se vuelvan Los Felices A, B y C… sólo para que A y B se hagan Mejores Amigos y dejen a quien los presentó a un ladito, o en un cajón, o colgado de la lámpara, o lo olvidan en el micro, o qué se yo.

    *Suspiro* Pero no tiene caso. Es mejor pensar que A y B estaban destinados a ser amigos y que por nuestra buena acción, por prestarnos a ser la herramienta del Destino que los uniera, cuando muramos iremos al cielo de los Buenos Amigos, mientras que ellos dos se van a sentir terriblemente culpables y se darán de topes y diran ‘ah, cómo es que hicimos a un lado a C, quien nos presentó y nos enseñó tantas cosas de la vida… y ahora está MUERTO y no podremos volver a escuchar sus chistes, buaaaaa’.

    Y ojalá descubra B que antes de ser amigos A lo odiaba y decía que no soportaba ni sus feromonas; y A se entere de que B le pedaleó una bicicleta en una fiesta; y que A y B se dejen de hablar y se sientan terriblemente solos cada vez que vayan a ponernos flores en nuestra tumba.

    (chale. qué malviaje) :D

  • Lombrices, de último minuto

    Lo siento, colega y socia: no podemos matar lombrices, no después de saber lo mucho que sufren en Suecia. (v. Tijuana en el exilio, post del 27 de abril).