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  • Ánimo: a la baja

    Desperté triste, y no sé por qué. Será el sueño desagradable que tuve, será el cansancio, será el trabajo… será el virus de la tristeza de las naranjas que me inocularon ayer en un laboratorio médico. De haber sabido que tendría repercusiones, no me habría presentado como conejillo de Indias, pero es que 20 dólares son muy buenos.

    Y nada, que ahora estoy triste (y lo peor, mi cabelló viró a color naranja) y medio depre (y lo más peor, mi nariz se convirtió en una naranja).

    Claro, si me preguntan, diré que lo hago en nombre de la ciencia (y no que lo hago para comprarme una barbie nueva).

  • La Varo, la Carrington…

    Ayer nos fuimos a caminar por el centro. Se nos atravesó el centro cultural banamex, y como es entrada libre (y como Alberto reconoció de lejos a un pintor que le gusta) nos metimos. Wow. La gente que nos atendió se portó super cool, amable, atenta, todo eso. es raro ver un museo donde los cuidadores tengan cara de estar vivos, y no de ser momias olvidadas por algún curador en alguna silla.

    Y nos metimos y vimos, y había montón de cuadros, unos más chidos que otros (varios me gustaron para la sala de mi casa, je) y de autores unos más conocidos que otros, pero en general, la visita estuvo linda, por espontánea y por fructífera.

    Pero no queda ahí la cosa: había un par de cuadros de la Varo (Remedios, claro) y -maravilla de maravillas- uno de Leonora Carrington que está fabuloso. Fabulosísimo.

    Como para quedarse horas enfrente, mirándolo, dejando pasar el tiempo así, despacito…

    Algún día lo haré, je :)

    O lo buscaré en la red y lo pondré por acuá.

    Mientras, la recomendación: vayan a esa expo!

  • Enlaces…

    Más amigos se mudan al vecindario virtual. En algunos casos, serán departamentos de solteros; en otros, estudios de trabajo o parquecillos para la relajación; alguno se volverá sede de operaciones, supongo.

    Van dos links a dos blogs que, pienso, tendrán un brillo muy especial.

    Luis Felipe.

    José Antonio.

    (Y mientras, nos sentamos cómodamente, con los bracitos cruzados sobre el regazo, así, muy monos nosotros, a esperar que Sandra vuelva a escribir algo…)

  • ¿Y qué se dice en estos casos?

    Nada, supongo. Se guarda silencio (y si guardáramos silencio por cada muerte violenta, injusta, absurda; tendríamos que permanecer callados lo que nos resta de vida).

    (cinco minutos más tarde)

    Ya encontré la respuesta. Hace un momento estaba indignada, triste, molesta porque hay gente tan trivial que puede opinar que son{o más el 11 de septiembre que el 11 de marzo porque ‘España está muy lejos». No, señores. España está aquí, y todo el mundo es España si se trata de que nos duela una injusticia, un crimen, un acto tan grave que las palabras, tímidas, se niegan a salir de mi cabeza (o de mi boca, o de mis dedos) para ponerle el epíteto que corresponde…

    Por suerte no toda la gente considera así las cosas.

    Yo no tengo mucho que decir (en estos momentos, no tengo conmigo la elocuencia necesaria) pero hay quienes sí. Un abrazo y toda mi admiración a los seres inteligentes y sensibles que se congregan día a día en el blog de Orsai. Para muestra, los comentarios del día de hoy.

  • Madrugando

    Señores: es miércoles, son las seis 21 de la mañana y yo tengo que irme en menos de diez minutos.

    Toca un día complicadillo: mercado por flores –> panteón –> desayuno –> clase de guionismo a estudiantes de videojuegología –> vuelta a casa para hacer dos guiones –> horror, y más horror.

    La pregunta del día: ¿es esto vida?

    La respuesta: sí. Y por alguna razón torcida de mi torcida y recién recerebrada cabecita, me encanta. Digo, sufro buena parte del trabajo (quejas y quejas aquí lo demuestran); pero también hay muchas otras que disfruto. Ayer, cuando daba clase de guionismo a futuros guionistas, me di cuenta de eso: ¡me encanta dar clases! y ¡me encanta hacer guiones!

    Así que las dos cosas, combinadas, son mega-cool.

    (Lástima de que paguen poco, que las jornadas sean extenuantes, que algunas jefas sean el Horror personificado, que Hacienda ande tras mis huesos, que el país esté en crisis, etcétera, etcétera, etcétera… pero una vida sin problemas sería aburrida… me imagino).