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  • insomnios

    1. «Me duele la cabeza, me duele el corazón; y ráscame la patita, que tengo comezón», cantaba mi hermano, una y otra vez, sin parar, cuando no podía dormir. Vencido, mi papá iba a su cuna y le rascaba el pie, le ponía alcohol y le daba un vaso de jugo. Entonces todos podíamos dormir.

    2. O más bien no: porque yo estaba demasiado asustada como para dormir: la posibilidad de que ardiera espontáneamente me aterraba casi tanto como la de ser poseída por un demonio. Lo peor era pensar en ver un fantasma. Cada noche, me juraba a mí misma no volver a leer historias de seres sobrenaturales. Incluso ver el libro que las contenía («Inverosímil», del Selecciones) me causaba malos viajes después del ocaso. Claro, en la mañana se me olvidaba y volvía a mis lecturas. And so on, and so on, and so on…

    3. En esos tiempos no había tele en la noche. Ni videocaseteras. Las únicas imágenes para arrullarme eran las de los fantasmas del libro aquel. Las noches eran muy interesantes, ja.

    4. Rara vez me da insomnio, hoy en día. Por lo general duermo bien e incluso cuando tengo pesadillas puedo volver a dormirme velozmente (y sin más sobresaltos). Además, ahora, si llega a darme por no dormir, hay tele, video, dvd, internet… es fácil dejar de pensar en los retruécanos mentales.

    5. Pero era lindo, creo. Yo con mi insomnio sufriente y mi hermano con el suyo, hedonista. Y mis padres, claro, con el suyo causado por mis suspiros de desespero y la cancioncita del mio carnale:
    Me duele la cabeza, me duele el corazón…

  • se acabaron las vacaciones

    Mañana lunes hay que volver al trabajo. Me da gusto: ya estaba aburrida, cansada de no hacer nada. Anhelo volver a la rutina, levantarme temprano, ocuparme de los asuntos de diario.
    ¡¡¡¡¡MENTIRA VIL!!!!!

  • cof, cof

    Creo que me está dando tos. Bueno, no es que lo «crea»: es que me pica la garganta y cada cierto tiempo (minuto y medio, más o menos) expulso violentamente el aire por la boca.
    Me preocupa. Hace algunos años tuve este picor y resultó que tenía un puercoespín en la garganta, de ocupa. Fue un episodio lamentable, pero el sindicato de puercoespines prometió que no volvería a ocurrir. Tengo un documento firmado por Porky S. Pin que lo garantiza.
    Sin embargo… ahí está el picor. Y la expulsión violenta de aire por la boca (esta frase me causa muchos problemas: ¿»expulsión violenta de aire por la boca»? ¿expulsión de aire por la boca, violenta»? ¿»violenta expulsión de aire por la boca»? ¿»por la boca, explusión violenta de aire»?).
    ¿Qué será? ¿Tendrá que ver con la micro-civilización que hubo en mi boca hace un tiempo y que terminó de manera tan lamentable y trágica? ¿será a causa de la oscura adicción que un día dominó mis noches y mis días? ¿será una invasión de hordas puercoespínicas zombies, en busca de venganza por lo que les hice la otra vez? ¿será una infección en la garganta?
    Cof, cof.

  • volver a los horarios

    -Ya son las siete
    -Ajá
    -Vamos a levantarnos
    -Ajá
    (media hora después)
    -¿Nos levantamos?
    -Tú primero. Háblame en 15 minutos.
    (Alberto se levanta).
    (Pasa el tiempo).
    (Alberto regresa a la cama).

    -Ya vine. Hace frío afuera.
    -Duérmete tantito. Nos paramos en media horita.
    -Bueno.
    -Zzzz.
    -Zzzz.
    -Alberto, ya son las nueve cuarenta. ¿Nos paramos?
    -Zzzz.
    -Bueno, un ratito más.
    (tic tac tic tac)
    -Tengo hambre, voy a hacer el desayuno
    -Zzzz.
    -¿Once y media de la mañana? ¿Cómo pasó esto?
    -Zzzz.
    -Hace frío… deja te acompaño un ratito. Zzzz…
    (Y el lunes hay que volver definitivamente a los horarios. ¿Podremos?)

  • y si sí…?

    -No, Raquel -dice mi psicoenterólogo- los zombies no existen, no van a venir por ti, no tienes que poner otra reja ni un túnel que lleve a tu coche. ¿A dónde irías, en todo caso?
    -¿A dónde? A casa de mi papá, por supuesto. De ahí, hmmm… yo creo que a la sierra de Puebla. Tengo la teoría de que el problema zombie no duraría mucho tiempo. Pero es vital escapar en los primeros minutos, que es cuando la mayor parte de la gente muere o se infecta. Todo por no tener vías de escape. O por no reaccionar a tiempo.
    -Es una locura. ¿Cómo harías para llegar a casa de tu papá?
    ¡Qué tipo tan tonto! La clave de todo está en reaccionar a tiempo: a la primera señal de zombies, subir al auto, tomar el periférico (de preferencia, por el segundo piso) y no deternos hasta casa de mi papá.
    -¿Y tu gato?
    -¿Qué con mi gato?
    -¿No decías el otro día que tu gato se niega rotundamente a entrar a su jaula transportadora? ¿que la última vez que lo intentaste te sacó el ojo con sus garras y que por eso tu ojo izquierdo es de vidrio…?
    -De cristal cortado…
    -Hmmm…
    -…de murano
    -Hmmm… ¿te das cuenta de que es cada vez menos creíble?
    -¿Se da cuenta de que estamos cambiando de tema? No se supone que hablemos de mi ojos de cristal cortado y aplicaciones de filigrana: el problema es… ¡los zombies!
    -Los zombies.
    -Sí. que en cuanto aparezcan tratarán de entrar a mi depto y devorarme el cerebro.
    -Hmm
    -Y que la única solución es poner otro enrejado y abrir un túnel que vaya de mi depto al estacionamiento. ¿no ve que de otro modo vivo en una trampa sin salida?
    -¿Y tu gato?
    -Él entenderá. Tengo la teoría de que, en cuanto aparezca el primer zombie, Primo tendrá el suficiente sentido común como para entrar a su jaula por su propio pie.
    -Pata
    -¿Eh?
    -Es «pata».
    -No, es gato.
    -Digo que entrará a la jaula por su propia «pata».
    -Eso es también lo que yo creo. Y que una vez en el auto…
    -Tomarán el periférico y llegarán en un suspiro a Iztapalapa.
    -Exacto.
    -¿Y si Alberto no está en casa cuando ocurra el primer ataque?
    -(silencio pensativo)
    -(silencio retador)
    -¿Por qué no iba a estar en casa?
    -Porque trabaja fuera de vez en cuando, ¿no?
    -(silencio que pone en orden pensamientos)
    -(silencio triunfal)
    -Entonces, ¿está sugiriendo que Alberto debe renunciar a su trabajo por un hipotético ataque de zombies?
    -(boca abierta)
    -(ceño fruncido)
    -(sollozos)
    -doctor, ¿ya mero me da de alta? preferiría usar el dinero de las consultas en la construcción del túnel…
    -(llanto copioso)