Mientras sigo sin ideas propias me dedico a leer. O sea, pongo la mejor cara ante una mala situación.

Y ni siquiera debería quejarme tanto: estoy leyendo «Pieza única», de Milorad Pavic. Estoy maravillada y feliz -y eso que aún no lo termino. Pero ¡está excelente! (hasta donde va).