Pequeña historia de horror (de la vida real)


A veces, cuando me acuesto, escucho rasguños que vienen del otro lado de la almohada: se escuchan claros, lentos, ominosos.
En esos casos me siento, levanto la almohada y, por supuesto, no encuentro nada debajo de ella. Nunca me he atrevido a abrirla, a hurgar en su relleno.


9 respuestas a “Pequeña historia de horror (de la vida real)”

  1. No la disecciones. No lo hagas nunca, nunca, nunca. Los humanos somos seres de frontera entre lo divino y lo terrenal. Cualquier luz de estos dos extremos, de estos dos misterios: nos cegaría. Deja a lo terriblemente bello que more entre las felpas de tu almohada, que se sublime, acaso, en sueños tiernos o en pesadillas. Para cuando ya la sientas vieja, apelmazada, grítale tu odio, rézale, cántale una canción de cuna, golpéala, pídele por la buena ventura del mundo. Y deshazte rápidamente de ella.

  2. pequeña respuesta de la vida real: a mi me sucedió algo parecido, aunque más frecuente, y me dijeron que eran principios de esquizofrenia… :O

  3. Mala idea leerte antes de irme a dormir….
    Creo que utilizaré un sueter de almohada y dejaré la mia fuera de la recámara… jeje

    Un saludo!

  4. Ministry:
    Y lo más curioso es que, según dicen por ahí, es más saludable no usar almohada. (Yo leí primero, de Quiroga, «La gallina degollada». Y pensé seriamente en encargarme de mi hermano antes de que él se encargara de mí. Por suerte, leí entonces «El almohadón de plumas» y cambiaron mis preocupaciones). :)

  5. Pardero:
    Una vez, una sola, escuché voces en mi cabeza: entré a la oficina y una no-voz me dijo bien clarito: «están hablando de ti». Fue extraño y aterrador: no era una voz física, digamos, sino la impronta en el cerebro o en el recuerdo dejada por una voz que jamás sonó. O algo así.
    Si vuelvo a oir voces o se frecuentiza lo de los rasguños, supongo que será hora de ver al doc :S

    (Aunque, según parece, tener algún episodio psicótico en la vida no es raro, y no necesariamente desemboca en enfermedad permanente… digamos que son como gripas cerebrales).

  6. Chale… ¿por qué desapareció mi comentario? ¿acaso lo soñé? Mmmm… esto apoya la hipótesis de que el uso de la almohada es pernicioso. ¿Y si fuera en realidad una enorme goma para borrar los sueños?

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