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La Hache en fuga

Como prometí­ en un momento de bocazas, aquí­ está el cuento de Gianni Rodari, L’acca in fuga, traducido (aproximadamente) con explicación previa y notas posteriores.

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Introducción:
En italiano, como en español, la hache solita es muda. Pero si se combina con la c o con la g da lugar a sonidos distintos. La regla es un poco complicada en una primera aproximación, pero se asemeja mucho a nuestro uso de la u con la q y la g. En italiano, las sílabas che, chi suenan ke, ki (como en
‘queso’ o ‘quisiera’), mientras que sin la hache sonarían che, chi (como en ‘Chetumal’ o ‘chimuelo’). La g en Ghe, ghi es una g suave (como en ‘guepardo’ o ‘guitarra’). Ge, gi, en cambio, sonarían aproximadamente como nuestra ‘y’ en ‘ayer’ o a la ‘ll’ de ‘allí’.

La hache en fuga

Había una vez una hache…
Era una pobre hache: valía una hache (1) y lo sabía. Por eso no era soberbia: se quedaba en su lugar y soportaba con paciencia las burlas de sus compañeras. Ellas le decían:
–Oye, ¿de veras serás tú también una letra del alfabeto? ¿Con qué cara?
–¿Sabes o no sabes que nadie te pronuncia?
Lo sabía, lo sabía. Pero sabía también que en el extranjero hay países, e idiomas, en los que la hache tiene su renombre.
–Quiero irme a Alemania –pensaba la hache cuando estaba más triste que de costumbre–. Me han dicho que allá las haches son importantísimas.
Un día la hicieron enojar más que nunca. Y sin decir ni uno ni dos, hizo un atado con la poca ropa que tenía y se puso en viaje haciendo autostop.
¡Santo cielo! Lo que pasó de un momento al siguiente, a causa de esa fuga, no se puede describir. Las iglesias (2), al quedarse sin hache, se desplomaron como bajo los bombardeos. Los kioscos de periódicos (3), volviéndose de pronto demasiado ligeros, volaron por los aires diseminando los periódicos, cervezas, naranjadas y raspados (4) por todos lados.
En compensación, del cielo cayeron los querubines (5): dejarlos sin hache era como quitarles las alas.
Las llaves (6) ya no abrían más, y quien se había quedado fuera de casa tendría que resignarse a dormir a la intemperie.
Las guitarras (7) perdieron todas las cuerdas y sonaban menos que las cacerolas.
Y ni les cuento del Chianti (8), que sin hache sabía horrible. De todas formas era imposible beberlo, porque los vasos (9), convertidos en asos (9′), estallaban en mil pedacitos.
Mi tío estaba clavando un clavo (10) en la pared cuando las haches desaparecieron. El “cavo” (10′) se escurrió bajo el martillo como si fuera de mantequilla.
La mañana siguiente, de los Alpes al Mar Jonio, ni un solo gallo salió a cantar kikirikí (11): hacían chichirichí (11′), y parecía que estaban estornudando. Se temía una epidemia.
Comenzó una gran cacería. Los puestos fronterizos fueron advertidos y redoblaron la vigilancia. La Hache fue descubierta en las cercanías del Brennero cuando trataba de entrar clandestinamente en Austria (12): no tenía pasaporte. Pero tuvieron que rogarle de rodillas: –¡Quédese con nosotros, no nos cause este embrollo! Sin usted, no podremos pronunciar correctamente el nombre de Dante Alighieri(13). Mire, aquí tenemos una petición de los habitantes de Chiavari, que le ofrecen una villa con vista al mar. Y ésta es una carta del jefe de la estación de Chiusi-Chianciano, que sin usted se convertiría en el jefe de estación de Ciusi-Cianciano: sería una degradación.
La hache tenía un buen corazón, como ya había yo dicho. Y se quedó, para gran alivio del verbo parlotear (14) y del pronombre chicchessia (15). Pero hay que tratarla con respeto, porque de otro modo se irá de nuevo.
Para mí, que soy miope, sería gravísimo: con los “occiali” (16) sin hache no veo de aquí a allí.

Gianni Rodari

1. ‘Valer una hache’ es una expresión italiana similar a nuestro ‘cero a la izquierda’.
2. Chiese, plural de chiesa.
3. Chioschi, prlural de chiosco.
4. Los kioscos de periódicos, en Italia, venden también bebidas y una combinación de hielo con granadina equivalente a nuestros raspados.
5. Cherubini.
6. Chiavi, plural de chiave. Cuenta lo mismo para llaves de cerradura que las del agua; también significa ‘clave’.
7. Chitarre. Plural de chitarra.
8. Un tipo de vino de origen italiano.
9. Bicchieri. 9′. El texto original dice ‘biccieri’, que no tiene significado alguno.
10. Chiodo 10′. Ciodo, que, de nuevo, es una palabra sin significado.
11. Chichirichì. 11′ ciciricì, que no significa nada.
12. El Brennero es un paso montañés en los Alpes, que se encuentra en la frontera de Italia y Austria. Desde tiempos del Imperio Romano es un cruce importante en la región.
13. /Aliguieri/ y no /Aliyeri/, como muchos malpronunciamos.
14. Chiacchierare
15. Pronombre colectivo sin traducción exacta al español. Más o menos equivale a ‘quien quiera que sea’.
16. Occhiali: anteojos. Sin h, occiali, no significa nada.

9 comentarios
  1. Muy bueno. Por cierto, aquí los raspados se llaman “granizadas” (aunque no sé si es el equivalente exacto).

  2. Mi querida Rax: Fuí feliz como palídroma, como una hola y una ola. Gracias. Muchísimas. Qué bonito regalo. Cin

  3. ¡Oh el intraducible! Me imagine una caricatura. Despues de un rato obvias todas las evidentes falta de “h”. Pero imaginate a la literatura sin Sakepeare o Cimal o Nietzce…

  4. Rax: Ah, estos textos alrededor del lenguaje mismo se antojan intraducibles, pero has librado limpiamente el problema tomando el atajo de la nota aclaratoria. En Sonora, como en otras partes del país la “ch” se articula como la “sh” en inglés.
    Y bueno, habrá que preguntarse si la venta de bebidas en los puestos de periódicos italianos promueve la lectura… je, así podríamos promoner a nuestros diputados que agilicen los permisos de venta de cheve ahí…
    Saludos. humphreybloggart.blogspot.com

  5. NM y VaS:
    Un dia tendremos que probar juntos un raspado, y luego una granizada. No es amenaza, pero seguro que I’ll be back a tu tierra maravillosa.

  6. Cin:
    :)

  7. Fernando:
    O la vida sin enciladas, calupas, cilito piquin en las jicamas…
    el orror, seria el orror. :)

  8. Nacho:
    Es impresionante como en otros lares la cerveza se bebe en la calle sin problema. Si, hablemos con nuestros diputados, senadores y encargados de expendios de revistas: por un pais de lectores felices :)

  9. ¡Qué gusto! He buscado este cuento desde hace tiempo y por fin lo encuentro. Mañana mismo lo llevo a clase.

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