Sitio personal de Raquel Castro, escritora mexicana
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Escritura 2017: Dos ejercicios

sentidos

Afinar los sentidos: dos ejercicios

 

Se dice que vivimos en una era obsesionada con lo visual: lo que percibimos a través de la vista parece ser más importante que lo que escuchamos, olemos, tocamos o paladeamos. Y eso, queridos míos, es un gran desperdicio, al menos desde el punto de vista escritural. Porque nuestros sentidos pueden hacernos evocar diferentes vivencias, lo que se puede traducir en distintas aproximaciones a una historia.

Pensando en ello, propongo estos ejercicios:

 

Tiempo para los sentidos

  1. Necesitas un espacio tranquilo, donde puedes concentrarte un rato sin interrupciones y sin peligro de que te atropellen, asalten, coma un oso, etc. Mi sugerencia es que, al menos las primeras veces, busques un lugar más o menos tranquilo, pero no es indispensable.
  2. Ponte de pie. Cierra los ojos.
  3. Ahora… escucha. Escucha todo lo que suena a tu alrededor. Pon atención. Enlista lo que escuchas. Trata de escuchar qué hay arriba, qué hay abajo, que suena a tu derecha, a tu izquierda, atrás…
  4. Concéntrate en lo que sientes: el roce de tu ropa, del aire, el sol sobre tu piel o el viento helado. Las plantillas de los zapatos, el nacimiento de tu cabello, ¿la sangre fluyendo? Estírate y siente tus músculos. Relájalos. Pasa tus manos sobre tu piel, sobre tu ropa, sobre la pared o el piso.
  5. Ahora céntrate en los olores. ¿A qué huele a tu alrededor? Separa las hebras de diversos olores y trata de distinguirlos por separado.
  6. Pasa de esos olores a los sabores. Una opción para empezar es inhalar con la boca abierta: ¿a qué saben los olores que te llegan? Luego, paladea el propio sabor de tu boca (una versión un poco más elaborada es que tengas contigo muestras con diversos sabores).
  7. Abre los ojos, despacio. Y mira con atención lo que hay a tu alrededor. Fíjate en las formas, en los colores, las texturas. Enfoca lo que está cerca, lo que está lejos, lo que está frente a tu nariz.
  8. Ahora busca donde sentarte y anota todo lo que recuerdes de lo que acabas de percibir, junto con las sensaciones subjetivas: lo que te gustó, lo que te sorprendió, lo que te disgustó, etc.

 

 

Los sentidos y sus recuerdos

 

  1. Elige uno de los sentidos y piensa en algo que lo estimule. De ser posible, no sólo lo evoques: si puedes exponerte al estímulo real, funciona mucho mejor (por ejemplo, si vas a entrarle al sentido del tacto pensando en qué se sentía traer un suéter de lana impuesto por la abuela, una opción es solo recordar, pero una mejor es conseguir una prenda de lana y ponértela, o al menos acariciarla un rato).
  2. A partir de eso, deja que fluyan los recuerdos.
  3. Escribe una breve narración a partir de esos recuerdos.

 

Aquí un ejemplo que hice yo a partir del sentido del olfato:

 

Era morra. Terminó mi primer noviazgo serio y, aunque los días y las semanas pasaban, de tanto en tanto me sorprendía el olor de mi ex, flotando a mi alrededor. Debo decir que era un olor muy grato, sí; pero no ayudaba nadita a que superara el rompimiento y, sobre todo, la ausencia. Eso de que alguien se vuelve parte de T O D O y luego T O D O tiene una especie de vacío, de silencio helado, es más pinche cuando un aroma llega de pronto a reafirmarlo.
Pasó el tiempo, cambié algunos hábitos, y un día, años después, encontré en mi peinador una botella casi vacía del perfume que me encantaba usar a los quince. Al ponerme un poco, me envolvió aquel aroma que yo asociaba con el ex. ¡Ah, Raquelita! ¡El olor aquel no era el del ex y no te estaba acechando por embrujo o juego de tu mente!
Sí: era MI olor, y en algún momento yo lo había asociado con él, como quien le cede lo mejor de su propia personalidad a la persona que se fue.
Así que me compré una nueva botella y me dediqué un buen rato a recolonizar el aroma: a asociarlo con nuevas vivencias. Conmigo.
(Se los cuento porque el último mes me dio por usar otro perfume que encontré en mi peinador, pero esta vez se trata de la penúltima botella que queda del que usaba mi mamá. Y, como bien saben los amantes de las magdalenas y los tiempos perdidos, los aromas pueden ser causa de evocaciones bien interesantes…. pero eso se los platicaré en otra ocasión).

Si se animan a hacer sus ejercicios, cuéntenme en los comentarios cómo les fue ;)

2 comentarios
  1. yo escribo sobre diversas tópicos, y me comparo con los reporteros o editorialistas de esta región de Veracruz (ciudad y puerto). No me creo mejor pero mis artículos o escritos son variados y no monotemáticos sobre la situación y actores políticos de esta entidad.
    saludos. Di con tu sitio tras leer LAS HISTORIAS y el cuento ASTILLAS que es una traducción tuya y de Chimal como dice él.
    http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/astillas/

  2. Muchas gracias por visitar el blog y comentar. Creo que es muy importante buscar que nuestros escritos sean variados, te felicito por ello.
    Saludos grandes y acá andamos :)

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