Camioneta roja

A. Llego a las 9 de la mañana a las inmediaciones de mi trabajo. Me estaciono en una calle de tránsito local, lejos de la esquina, sin estorbar a ninguna entrada de automóviles (hay muchas en esta calle).

B. salgo a las seis de la tarde, llego a mi coche para encontrarlo dos metros adelante de donde lo dejé, estorbando a un garage y con una multa en el parabrisas.

C. Descubro que la parte de atrás del coche está hecha acordeón, madreadísima pues. Le dieron un llegue monumental.

D. El dueño de la casa se asoma, dice que fue una camioneta roja y que la conductora dejó un papelito en mi parabrisas. Pero que al no poder sacar él su auto de la cochera llamó a la policía. Que llgaron, pusieron la multa y se llevaron el papelito.

E. La dueña de una cerrajería cercana se acerca y me da un post it en el que anotó el modelo, la marca y la placa de la camioneta roja.

F. Llamo al seguro. Viene el ajustador. Tengo dos opciones: pagar el deducible o ir al ministerio público, levantar un acta y esperar que localicen a la conductora de la camioneta roja para que pague.

G. Llega un señor muy amable, que se identifica como el marido de la señora de la camioneta roja. Dice que sabe que la culpa fue suya, que van a pagar, y que ha estado dándose sus vueltas, esperando la llegada del dueño del coche siniestrado (es decir, yo) para ponerse a sus órdenes y tal.

H. El esposo de la señora de la camioneta roja llama a su seguro. Llega su ajustador. Firmamos papeles y nos retiramos, mientras los ajustadores se encargan de todo.

I. Me sorprendo de la buenaondez del esposo de la señora de la camioneta roja: podrían haberse dado a la fuga y ya; pero luego me sorprendo de mi propia sorpresa: ¿no es así como deberíamos comportarnos todos en una situación similar?

J. Por lo pronto, a andar a pie…

Remedios caseros

Cuando duele algo (la espaldalapanzaelriñónelpiederechoelalmaetcétera) y uno pone cara de damnificado, no falta una persona sabia y caritativa que venga a darnos un remedio casero para lo que nos aqueja.
La gran pregunta no es si el tal remedio es realmente efectivo, sino qué tan viable de llevar a cabo resulta.
Por ejemplo: para la tos se recomienda cortar en dos una cebolla y poner las dos mitades en un plato, sobre una cama de azúcar. Se dejan pasar algunos días y el jarabe resultante se toma a cucharadas, o en un té bien caliente con harto limón. Muy bien, claro, pero ¿realmente tenemos una cebolla justo el día que nos estamos muriendo de tos? ¿Podemos ir a comprarla o, en caso de sí tenerla, esperar los días que toma que el jugo de la cebolla se mezcle con el azúcar y forme el jarabe? ¿estamos en una situación tal que nadie podría llegar a limpiar el ‘experimento horroroso’ que está sobre la mesa? ¿vivimos suficientemente lejos de moscas, hormigas y otros bichos que podrían curiosear en nuestro medicamento hogareño?
Y luego: ¿seremos capaces de meternos a la boca semejante mezcla?
Lo más probable es que, si yo intentara realizar el experimento,
1. no encontraría cebollas en casa (día uno)
2. tendría que esperar al día siguiente para ir al super y comprar la cebolla (tarde/noche del día uno)
3. pondría la cebolla en el plato hasta la noche, o la mañana siguiente (noche del día uno o mañana del día dos)
4. esperaría impacientemente (levantando cada diez minutos las mitades de cebolla para ver ‘cómo va el guiso’) durante los días dos, tres y cuatro.
5. encontraría una hormiga ahogada en el caldo (día cinco). Me valdría madres, pero trataría de aparentar interés por la higiene y todo eso, así que tiraría el coso a la basura y empezaría de nuevo
6. tendría la mezcla lista para tomarse (día diez)
7. pensaría en la posibilidad de tomarla (días once, doce y trece)
8. intentaría tomarla en té, en cucharada, en una briaga, y justo antes de probarla me echaría para atrás (días catorce al dieciocho)
9. descubriría que ya no tengo tos (ha pasado casi un mes) pero igual recomendaría el remedio como ‘milagrosísimo’.

Pregunta a mis hipotéticos lectores: ¿cuál es el remedio más difícil de elaborar, más asqueroso, más impráctico o que más atente contra el sentido común que les han recomendado?

PREMIO PARA LAS TRES MEJORES RESPUESTAS (y es en serio).

Argumentos chafas para películas ídem

No estaría mal ser guionista de Hollywood. En realidad, ni siquiera parece que se trate de algo realmente difícil… una vez que se está dentro, claro. Es decir que la parte de matarse de hambre, trabajar de mesera en California y todo eso nomás no se me antoja.
Replanteo: no estaría mal ser productora de hollywood. Despertar un día para encontrarme con que soy cabeza de un estudio y que tengo la opción de crear mis propios bodrios, sin preocuparme de nada. Es especial, sin preocuparme del dinero (al fin que, siendo obtenido en una noche de sueño, no hay mucha opción de encariñarme con el billullo. O billuyo. O biyuyo. Nunca había escrito la palabra).
En fin, supongamos que ya soy famosa productora de cine basura, y que tengo que planear las pelis que filmaremos este año. O bueno, el que viene, para que no nos agarren las prisas. ¿Qué haría?

1. Título: «La noche de los no-muertos no-muertos».
Género: Horror
Duración: 1h 48m
Plot line: Un pueblo madederero se enfrenta a la peor invasión de zombies en la historia de la civilización. Esto no puede sino empeorar con la llegada de inmigrantes vampiros transilvanos, que buscan fundar un nuevo imperio. Vampiros y zombies se enfrentarán en una lucha «a muerte»… donde los únicos que mueren son los habitantes del pueblo. Sólo el valor de Jack el leñador y la pureza de Minnie Lou, la mesera del drive in podrán terminar con la amenaza antes de que vampiros y zombies lleguen a un acuerdo y unan sus fuerzas.
Dirección: El hijo del primo del fotógrafo de alguna película de George Romero.
Elenco: Vigo Mortensen como Jack y Sarah Jessica Parker como Minnie Lou; Jack Nicholson en el papel de ‘Master of Vampires’ y Rutger Hauer como el primer zombie pensante que se vuelve vampiro y le salen alas y todo eso.

2. Título: «Rosa pastel como el pastel de mi boda»
Género: Romance
Duración: 1h 30m
Plot line: Rose es una treintañera cursi y soltera, que desde sus dulces dieciséis está planeando su boda. El único problema es que no hay novio. Rose se dedica a buscar al amor de su vida en los más diversos (y ridículos) lugares, siguiendo los consejos de las revistas «del corazón» que lee, hasta que encuentra a un hombre rico, guapo y simpático que no la ama, pero que necesita casarse para acceder a su herencia. ¿Podrán encontrar juntos el amor mientras planean la boda de los sueños de Rose?
Dirección: Algún director de películar románticas de los 80
Elenco: Elizabeth Berkley (¿alguien se acuerda…?) como Rose y Robert Downey Jr como el galán en cuestión. Mark-Paul Gosselaar hace un cameo como novio que se arrepiente y huye (y regresa cuando ella ya está enamorada del otro)-

3. Título: «Vaselina 3: Más rock and roll y menos canas»
Género: Musical
Duración: 1h 59m
Plot line: Ante la noticia de que van a demoler la escuela secundaria Rydell, Frenchy (ahora dueña del salón de belleza más importante del condado) reúne a sus antiguos compañeros para intentar reunir los fondos necesarios para salvar la escuela. Pero el tiempo no pasa en balde: todos han cambiado, en especial Danny y Sandy, que tras un malentendido a los pocos meses de terminar la secundaria dejaron de hablarse hasta la fecha. Ahora, Danny es un divorciado gordo que se dedica a negocios poco claros (y a todas luces, poco lícitos) mientras que Sandy está atrapada en un matrimonio infeliz (pero con mucho dinero). En la lucha por su escuela, renace el amor entre ellos.
Dirección: Jim Sharman (la vida es dura, amigo)
Elenco: John Travolta, Olivia Newton-John, Didi Conn, etc. Mientras más haya del elenco original, mejor.

Seguiría por horas, pero me acabo de enterar de que ya existe un bodrio llamado Vaselina 3 (agh). Mi vida como productora ha terminado, pierdo todo, acabo de mesera alcohólica en California. En fin, fácil llegó, fácil se fue.

obligarme a escribir

De nuevo: me dan ganas de escribir, abro el chunche éste y se me olvida lo que iba a poner. Así que ahora la opción a es cerrar el coso y la opción b es escribir cualquier cosa, cualquieeeeeera, lo primero que se me ocurra.
Y bueno, la verdad es que no es una elección fácil. ¿Qué hacer? ¿Qué no hacer?
Lo pensaré de aquí a mañana.
Chaíto

estando aquí, no estoy (nunca mejor dicho)

¿Por qué cuando me decido a postear algo sucede? No es la primera vez que pasa (ni creo que vaya a ser la última): estoy con hartas ideas en la cabeza (ideas grandes, ideotas) y el blog decide que, simplemente, mi url no está disponible para mí. Grrr.
En fin, la función no debe continuar y todo eso. Quizás algún día encontremos una solución a este problema y blablabla.
Mientras…. bueno, mientras… chale. Mientras ya se me olvidó lo que iba a escribir. Creo que era una historia de horror, o de risa, o un melodrama. O la reseña de las últimas semanas, de mi desventura laboral (¡no me han dado compu!), de mis planes de titulación o de mis planes para dominar el mundo.
Chale, chale y rechale: ¿por qué cuando me decido a postear se me olvida todo, llega el jefe y, para colmo, mi url se niega a existir?
Misterio….

Ni que fuera para tanto (dijo a la viuda el doctor)

Pues recién me enteré de que algunos ya me dan por muerta; que otros han comenzado a poner mi foto en los cartones de leche (de lo cual tendremos que hablar con calma en un momento) y que algunos más ya ni siquiera se acuerdan de mí. También hay uno que otro caso sicótico de gente que no se acuerda de mí, pero pone mi foto en cartones de leche; o de los que se toman la leche de una muerta mientras tratan de olvidarme.
En fin, la verdad es que no creo ser tan importante como para ofenderme de que me asesinen virtualmente o me borren del recuerdo; pero tampoco es para tanto: tiene apenas unos días más de un mes que publiqué por última vez. Cierto, fue poco personal y más bien político, pero…
En fin, en fin: no importa.
Me gustaría contar ahora todo lo que he hecho en los últimos días/meses/años, pero estoy en el trabajo (oh, yeah, trabajito de oficina, de 9 a 6; buen sueldo, cero prestaciones, bienvenida al México tecnocrático: tiene sus cosas monas cuando uno está del lado correcto del garrote… siempre que se haga el ejercicio mental de no pensar en las injusticias sociales, allá vamos otra vez, cambiemos de tema antes de que otros diez amigos nos retiren el saludo). Decía, estoy en el trabajo y no puedo ponerme a hacer crónicas personalistas (ni personatontas); además de que, fuera de la chamba, la nueva adicción al runescape (gracias a Diego, el hijo de Erika Mergruen) y mi aparición en la antología «Antes de que las letras se conviertan en arañas» (el responsable del librín es Edgar Avilés), poco o nada ha ocurrido de novedoso o portentoso. A menos que queramos considerar ‘portentoso’ el hecho de que mi gato aprendió a cantar ‘Las Mañanitas’, pero, sinceramente, no tiene una voz fuera de este mundo.

¿Tons? Nada, pues que no me he muerto. Por cierto, dije que tenía que comentar algo sobre los que ponen mi foto en los cartones de leche. Son unos amiguines con buenas intenciones, pero muy inocentes: lo que hacen es
a) van a la tienda
b) compran la leche de su preferencia (en cartón)
c) le pegan con pritt o diurex una foto mía a cada cartón
d) se preguntan, intrigadísimos, cómo es que funciona para que yo aparezca el que diario vean mi cara en su desayuno.

PD. Pronto, una nueva imagen. ¿Qué le hace falta a este blog? ¿Qué habría que incluir en una reforma? Se aceptan comentarios y sugerencias.

Consuelo de donde menos lo esperamos

México enfrenta un momento sucio, y me siento asqueada. Pero Alberto me dio a leer este texto de Guadalupe Loaeza y me hizo sentir mejor. No es mi escritora favorita, y creo que aún no es tiempo de resignarnos, sino de mantenernos firmes hasta que se intente el último recurso, pero de todos modos, aquí va:

Para todas las Susanas

VIGENCIA: 04/07/2006 10:36:00 a.m.
Por: Guadalupe Loaeza
Justo ayer recibí un correo que me conmovió sobremanera. Además de encontrarlo muy sincero y elocuente, me pareció que ejemplifica perfectamente bien el sentir de muchas ciudadanas y ciudadanos. Me permito transcribirlo en su totalidad, para después contestarle a doña Susana quien, como muchas y muchos, no acaba de entender qué fue lo que sucedió en las pasadas elecciones.
«Querida Guadalupe, no encuentro la salida, estoy devastada con los resultados de ayer, no los creo. La única persona en quien he creído como político ha sido y será Andrés Manuel López Obrador, y lo peor es que soportar al mismo gobierno panista otros seis años me va a enfermar, lo que me parece inconcebible después de haber asistido al cierre de campaña el miércoles en el Zócalo y poder constatar el amor y la entrega de tanta gente de todas las clases sociales (pues comí en el Cardenal y saludé por cierto a Lorenzo Meyer, estaba lleno de picudos con camiseta amarilla). Disculpa por molestarte, pero siento que me ahogo y no paro de llorar, no sé si es la ‘meno’ (menopausia) o una profunda desilusión de que los mexicanos hayan votado por lo que a mi parecer ha sido uno de los peores gobiernos de este país. Me consuela pensar que la mayoría de los intelectuales de este país, entre ellos, tú votaron por AMLO, que la historia juzgue la manos limpias panistas. Por el bien de todos primero los pobres, tu compañera de partido y admiradora de tu columna en el Reforma. Te deseo lo mejor. Susana Garibay».

Estimada doña Susana: Por el bien de todos, creo que lo que nos corresponde a las y los ciudadanos que votamos por AMLO es, en primer lugar, tranquilizarnos e intentar evaluar las lecciones positivas que nos dejaron las elecciones. En primera instancia, creo que debemos de privilegiar la espléndida participación ciudadana. ¿Se da usted cuenta, doña Susana, de que fuimos a votar el 60 por ciento del padrón electoral? Algo verdaderamente insólito en un país que apenas se está consolidando democráticamente. Hace apenas unos años no teníamos costumbre de ver esas larguísimas filas de votantes, no teníamos credencial de elector, no existían listas con fotografía, no existía la tinta indeleble que demostraba que ya se había votado y la oposición era muy pobre. En ese sentido nos hemos convertido en una sociedad mucho más democrática, plural y sofisticada. ¿Se da usted cuenta, doña Susana, de que prácticamente no hubo disturbios en ninguna de las casillas de ningún estado y de ninguna ciudad de la República? ¿Se da usted cuenta, doña Susana, de que se instalaron más del 99 por ciento de las casillas en todo el país? Y por último, ¿se da usted cuenta de que cada uno de nosotros podemos en la tranquilidad de nuestra casa consultar en la computadora los resultados en la página del IFE? ¿Acaso todo lo anterior no es digno de un país que está ciertamente en vías de democratización? Esto nos debe de llenar de orgullo. No hay duda de que con nuestra actuación, el domingo pasado, dimos una lección de absoluta civilidad. Sin exagerar podríamos decir que superamos y con creces a la clase política. Ahora bien, dice que no encuentra salida, que tiene la impresión de que se ahoga y que no para de llorar porque no ganó nuestro candidato. Su reacción es totalmente humana, válida, incluso su sentimiento de desconfianza. Pero, sinceramente creo, doña Susana, que lo más sensato en estos momentos es acudir a las instancias que existen para estos casos y si es necesario el recuento de las actas, como parece inminente que se haga. Eso sí, debemos defender hasta el último voto y mostrarle a la ciudadanía que sí fue respetado. Pero para ello, doña Susana, están el IFE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, quienes darán la última palabra. Por el bien de todos, debemos creer en nuestras autoridades e instituciones. Como bien dijera la dramaturga mexicana Sabina Berman a nombre del Cuarto de Paz (conformado por 12 personalidades independientes de la sociedad civil: «más que nunca, es en estos momentos en que los ciudadanos, partidos, candidatos y autoridades debemos demostrar nuestra auténtica vocación democrática y nuestro espíritu cívico para determinar el destino nacional por la vía pacífica y legal».

No, no se desmoralice, doña Susana, porque salga quien salga como presidente de la República, va a tener que cumplirnos a cabalidad todas, todas sus promesas. No se olvide de que el país está dividido en dos y que una de esas dos mitades le estará recordando todos los días al ejecutivo sus compromisos que hizo en la campaña. Salga quien salga tendrá que quedar muy bien con la otra mitad que no votó por él. Por ejemplo, si sale el de la derecha, tendrá que integrar, con programas sociales, a todos esos pobres que no votaron por él, y si al contrario, sale nuestro candidato, tendrá que incluir a toda la derecha que no le dio su voto. Ah, cómo estará siendo observado el nuevo presidente, cómo le van a exigir y cómo estarán al pendiente de cada uno de sus actos. Nunca como a partir del primero de diciembre de 2006, el flamante presidente de la República estará en la mira de más de 70 millones de ciudadanas y ciudadanos dispuestos a colaborar con él, sí, pero sobre todo, prestos a reclamar, criticar, denunciar y a manifestarse.

Le confieso, no obstante, doña Susana, que ayer por la mañana cuando me desperté y vi que todavía estaba el PAN allí, quise volverme a dormir por seis años más. Pero después reflexioné y me dije que afortunadamente aún tenía muchas cosas por qué luchar. Curiosamente me sentí más ciudadana que nunca y con más ganas de exigir, también como ciudadana, que se haga el recuento de las actas, como debe de ser. ¿Y sabe qué, doña Susana? A pesar de mi decepción, no me sentí sola. Al contrario, pensé que había muchas, muchas Susanas como usted que habíamos hecho nuestra tarea y que nos habíamos expresado libremente por el candidato que juzgábamos el más conveniente para nuestro país. Allí está nuestro voto que contribuyó con el PRD a obtener ese 35.34 por ciento. También pensé que había aprendido mucho después de tantos viajes que hice por la República promoviendo el voto del PRD y que por añadidura quería aún más a mi país, porque a pesar de todo, estaba cambiando para bien.

Por último le pido que no perdamos la confianza en nosotras; es decir, en las ciudadanas que no somos indiferentes y que tenemos la capacidad de llorar porque no vemos cumplidos nuestros ideales, Guadalupe.

:(

No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente. No importa qué haga, nunca es suficiente.
No importa qué haga, nunca es suficiente.
Nunca.