no, no es que se me olvide venir. es que de pronto no se me ocurre nada. Me empieza el dolor de espalda y el de la muñeca derecha, se me entumen los omoplatos y me arden los ojos, me hace corto circuito la neurona y me acuerdo de veintemil pendientes:
¿Cómo voy a escribir en el blog, me digo, si no he terminado la semblanza de este autor del que no hay NADA de información?
Pero me da la neurosis y cada vez me pongo más loca:
¿cómo escribir en el blog si no me he titulado? ¿si no he entregado el artículo pa la revista? ¿si no he llamado al contador para poner en orden mis impuestos? ¿si no entregué la tarea que me dejó el Chinchulín un día que no entré al laboratorio? (el Chinchulín era mi maestro en la secundaria).
¿cómo escribir, prosigo, si no he ido a la estética a pintarme las canas? ¿si no tengo canas? ¿si no he iniciado la rutina de ejercicios que prometí iniciar cuando terminó 2003?
Tantos pendientes, tantos.
Llamar a mis tías, a las amigas de mi mamá, a mi contador (de nuevo él); escribirle a mi penpal Sonja Grandau (desidiosa, dejé de escribirle hace como veinte años, pero lo haré de nuevo alguna vez); localizar a mis amigos del kinder, apapachar al gato, conseguir otro gato, arreglar los libros del estudio, bajar unos 10 kilos, ir a una fiesta glam, aprender a cantar…
Terminar con las clases de ballet que dejé inconclusas en 1979; tener un hijo, plantar un árbol, escribir un libro, pasear un perro; ir a la India, a Apizaco, a cualquier playa…

Ufff….

Y entonces me da la angustia y no escribo nada y me da más angustia porque parece que no me acuerdo de escribir en el blog.