La tía Lala

No sé por qué me acordé de mi tía Laura. Quizá porque en agosto, el 17 o el 18, no estoy segura, era su cumpleaños.
La historia oficial es que no era mi tía, ni nada.
Pero ¿quién le cree a la historia oficial, cuando existen las historias familiares?

Cuentan que, cuando la Revolución, en la escuela le perdieron una hija a mi bisabuela. Tal cual: tenía tres, hubo disturbios, tras los tiroteos le devolvieron dos. Y nunca supo qué fue de la otra, dicen.

Pero siendo adulta mi abuela conoció a Laura, huérfana, parecidísima a ella en tantas cosas (y distinta en tantas otras) -y la adoptó como hermana.

Todos creemos que era realmente la hermana perdida. Porque resultó haber sido criada en los mismos rumbos; porque compartían de forma misteriosa algunos recuerdos.

Y justo iba a contar las historias más interesantes de mi tía Laura, pero me entró dolor de espalda. Je. Lo haré en días próximos.

:P

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