En la mañana me quedé pensando en las alegrías hechas de amaranto. Sonará cursi, pero se me ocurrió que les queda bien el nombre porque, más que un todo concreto, están compuestas de muchísimas pequeñas moronitas. Es decir, que la alegría no es una meta gigantesca o supertrascendente, sino la suma de detallitos… Chale, seguro estaba medio dormida cuando lo pensé: sonaba más bonito :)
En todo caso, es lindo (y hasta terapéutico, dicen) recordar los pequeños momentos de infinita alegría que nos topamos en la vida, en vez de ignorarlos o neutralizarlos pensando todo el tiempo en nuestras angustias.
Van algunos:

1. Llegar a casa, siendo niña, y pescar el aroma de unas tortas de papa.

2. Escuchar a un gato haciendo prrr.

3. Despertar en Navidad.

4. Descubrir que el frijolito del frasco de gerber acaba de germinar.

5. Encontrar una moneda en el suelo.

6. Cortar florecitas en la azotea de casa de mi abuela.

7. Ver que hay barbacoa para comer.

8. Ver mi crédito en la tele o en una revista.

9. Escuchar una voz querida en el teléfono.

10. Recibir una carta.

11. Ver otra vez el show de terror de rocky.

12. Percibir el olor de perfume halston flotando a mi alrededor.

13. Ganar un regalito en neopets.

14. Tomar un café mientras afuera llueve y el olor a humedad envuelve la ciudad.

15. Que me hagan dibujitos en las manos o en los pies :P

16. Terminar de escribir un artículo.

17. Saldo a favor en alguna cuenta.

18. Subir las escaleras sin cansarme.