Yo, en el Guardagujas

La verdad es que escribo poco y me cuesta mucho trabajo. Y sufro. Me desgarro, me distraigo, me desaliento y a los quince segundos me río, me enderezo, me impulso. Soy bipolar para escribir. Y, como ya dije, lo hago más bien poco.

Por eso me emociona tanto que en el suplemento Guardagujas me tengan paciencia. Acaban de publicarme un cuentirritito, «Larga distancia», cosa que les agradezco de aquí al cielo dos veces de ida y vuelta.

Y, por supuesto, ese cuentirrín no sería nada si no lo leen ustedes que se soplan las historias de zombies y dientes que aparecen por acá. Así que les comparto el cuentito (con todo y el resto del suplemento que, como siempre, está excelente) con alegría, lalalalá.

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