1. Fin de semana largo, aprovechado para poner clósets y libreros nuevos (dos años de espera rinden fruto). Sin novedad.
2. El coche vuelve a casa mañana, o el lunes, o despuecito, pero dicen que pronto.No es lo más esperado, pero… sin novedad.
3. La clase, ayer de 7 a 10, cansada, pero nada fuera de lo común. Podriamos decir que sin novedad.
4. Salgo de la clase y elijo la opción a: caminar al metro, tomarlo, luego un micro (opción b es tomar un taxi; no me encanta). Y comienza la novedad. No porque todas las faroles sobre onterrey estuvieran apagadas y pareciera aquello boca de lobo a la media noche; ni porque adelante de mí una pareja peleaba a gritos y jalones. La cosa ocurrió llegando a Insurgentes:
4.1 Estoy a 10 pasos de la esquina. Un coche negro viene sobre Monterrey a GRAN velocidad y toma mal la vuelta en Insurgentes. Se trepa a la banqueta, se baja de la banqueta, se le poncha una llanta y desprende un trozo de banqueta, que cae a mis pies.
4.2 Yo sólo atino a decir su puta madre, mientras siento polvo de banqueta pulverizada en las pestañas y veo el pedazo que cyó cerca de mis pies y no en mi cara o cabezota. El coche se detiene, ya sobre Insurgentes y baja un escuinclito de unos 18 años. Corre hacia Tonalá, pero no alcanza a quien quiera que estuviera persiguiendo (No, señor Grissom: yo no vi que estuviera en persecusión con otro auto, o tras un peatón. Pero vea, hay huellas de polvo en mis pestañas, lo que demuestra que… uff, que tengo que ver menos seguido CSI).
4.3 ¿Su puta madre? ¿Es todo lo que se me ocurre decir cuando estoy a punto de morir (un poco exagerada, pero bueeeeno)? Por lo menos no fue un grito agudo, o un llanto desconsolado. No es tan cool como me hubiera gustado(hubiera querido ser impasible, mostrar cero emoción, sacudirme el polvo y acercarme al chavo, decirle con voz grave, estilo Garbo, eh, muchacho, ¿estás bien?), pero al menos fue una reacción no tan pandedulce.
4.4 Y luego pienso que soy una exagerada, que en realidad no fue pa tanto… pero ¿por qué estas cosas me pasan a mí? ¿dónde queda la verosimilitud, la vida cotidiana sin sobresaltos?