Roomies

Un ejercicio de imaginación por puro ocio: si la literatura mexicana fuera una escuela-internado inglesa (sin magia), y usted tuviera que cursar los seis años reglamentarios ahí, ¿con qué escritor/a mexicano/a le gustaría compartir habitación y por qué? ¿con cuál cree que sería una tortura, y también por qué? Utilice autores vivos o muertos, da igual para el ejercicio.
Un ejemplo: a mí me gustaría compartir cuarto con Sor Juana, porque seguro me ayudaría a estudiar y, cuando tuviéramos mal de amores, nos emborracharíamos a escuchar a José Alfredo y a recitar «Hombres necios». En cambio, no me gustaría compartir habitación con Pita Amor: seguro sería fiesta tras fiesta sin parar (¡en nuestro cuarto compartido!) para terminar cada vez corriendo a todos en un ataque histriónico (la verdad, ya no estoy como para cuidar gente malacopa). No estaría mal compartir con Elena Garro (nos la pasaríamos viendo fotos de gatos en facebook) y seguro sería divertidísimo ser roomie de Fulana de Tal (aunque no me dejaría etiquetarla en las fotos de nuestras fiestas, ash) Con Rosario Castellanos me la pasaría bomba, creo; pero no sería lindo con Josefina Vicens: ¡tendría que pasarle todos los apuntes, con eso de que su libro está vacío! :D
Y en caso de habitaciones mixtas, a fuerza que elegiría compartir con Alberto Chimal, obvio ;)

¿Se imaginan a Fuentes y García Márquez en plan Harry Potter y Ron?
¿Se imaginan a Fuentes y García Márquez en plan Harry Potter y Ron?

4 comentarios sobre “Roomies”

  1. Yo compartiría cuarto con Mario Bellatin porque se me hace un personaje misterioso como escritor y como ser humano.
    Y de mujeres viviría con Guadalupe Nettel porque me gustaría que me leyera las cosas que va a escribiendo mientras admiro lo guapa que es.

  2. ¿Qué es ese olor?, pregunta la tropa de amigos que vienen conmigo clandestinamente a seguir la fiesta al cuarto que comparto con Eliseo Alberto, es Cuba, digo sonriendo y plantando con mi dedo índice un madero vertical sobre mis labios para forzar el silencio, abro la puerta y ahí esta él, mirando por la ventana, con el monitor pestañeando las últimas ideas de la novela en turno mientras sus personajes, modorros, cansados, exiliados, añejos, se van a dormir. La habitación siempre huele a la isla de mi roomie, le digo a mi tropa mientras presento a Lichi con mis cómpas ganósos de resbalarse un «roncito» por la garganta. La noche paso volando, que cosa, las plumas de sus alas nos dieron calor cuando amaneciendo, Lichi y yo despedíamos a la tropa de la habitación. Lo estimo cantidad. Sí el próximo semestre la Carrington se matricula en la escuela, la buscaremos como roomie, con el sazón de Lichi y las ideas de Leonora, ni les cuento que comilonas armarémos. Palabra.

  3. Si fuera de puros hombres con Salvador Elizondo, príncipe de lo cool. Si fuera mixto con Ethel Krauze, con la que tengo un crush medio insano desde que leí «Cómo acercarse a la poesía».

    As: I Need Somebody – Iggy Pop & The Stooges.

    Atte: Juan Ramón.

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