Sitio personal de Raquel Castro, escritora mexicana
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Mi hermana

mi hermana y yo

mi hermana y yo

Es la una de la mañana y no puedo dormir. Un secreto me tortura, tengo que compartirlo. Lo siento por ti, sufrido lector: tendrás que ser mi confidente en esta noche de luna llena y tortuosas confesiones.
He aquí mi secreto: tengo una hermana.
¿No te sorprende? ¿Te parece común que la gente tenga hermanas? Sigue leyendo, porque la confesión se complica:
Mi hermana… se llama… No, no puedo decirlo así, tan fácil.
Tengo que explicarlo.
Todo comenzó un día en que discutía con Alberto. Como siempre, la causa es que soy una envidiosa patológica (por favor, no citen aquí a Freud: es de pésimo gusto). Le decía yo a Alberto:
-¿Por qué tú tienes un hermano y una hermana y yo nomás tengo un hermano? ¿Dónde está mi hermana? ¡No es justo que, además de que me ganas siempre en el scrabble, me ganes además en el número de hermanosidades!
Alberto sólo suspiraba y decía “ay mi vida, mi vida”, que es lo que dice siempre que me pongo a discutir sinsentidos. Yo, mientras tanto, me sentía profundamente infeliz.
Pero me di cuenta de que enojándome no iba a lograr nada: tenía que encontrar una solución.
Obligar a mi madre a concebir y parir una niña estaba descartado: hace más de quince años que mi mamá no está con nosotros (no, no se fue de viaje… ay, lector, ¿dónde está tu capacidad para leer subtexto?) y, aunque se me ocurrieron algunas opciones al respecto, todas resultaron o bien gore o francamente irrealizables. O ambas cosas.
Otra opción era hacer un poco de trampa: convencer a mi papá y a su esposa de la generosidad de la adopción. Pero hubo que descartarlo también: si me sentenciaron a vivir bajo un puente si llegaba con otro gato, ¿cómo iban a aceptar una niña? Hay gente que no tiene ese sentido del humor.
Así que tuve que pensar un poco más. Me puse a analizar lo que hace a la mayoría de los hermanos y encontré la respuesta que buscaba:
-Albertoooo… ¿yo soy hermana de mi hermano porque soy hija del mismo papá y de la misma mamá que él, no?
-Hmmm… sí…
-Entonces…. como soy hija del mismo papá y de la misma mamá que yo misma… ¿soy mi hermana?
-¡No!
-¡Sí! ¡Soy mi hermana! ¡Y soy mi gemela! ¡Porque nací el mismo día que yo!
Alberto es un aguafiestas y quiso buscar pretextos para no admitir mi razonamiento, pero ni modo: mi lógica es aplastante. Gané, tengo un hermano y una hermana. (Ok, empaté, pero como tengo un punto extra porque mi hermana es gemela, gané).
Lo malo es que ahora me siento culpable de haber tenido tantas cosas mientras mi gemela no tuvo nada. Y al mismo tiempo me siento celosa, de que tendré que compartir con mi hermana la casa, la ropa, los juguetes…
Bueno, ya te conté mi secreto. Y si te parece aburrido o poca cosa, te entiendo: ahora que lo releo, a mí me parece que es un soberano disparate. Pero mi hermana dice que está bien, así que aquí se queda.

10 comentarios
  1. Sí, sí, tienes rázón, ¡tienes una hermana!, ¿y a poco no es lindo? Lo mejor del asunto es que es tu gemela; ¿cómo se llama?, ¿son idénticas?

    He aquí lo que me atemoriza: ¿quién dominará a quién?

    ¡Saludos!

    (Primera vez que comento, pero desde hace tiempo te leo)

  2. Está bien lo de la hermana imaginaria, pero ¡por favor no se la vaya a comer!

  3. Hola, Minerva, y muchas gracias: por visitar y por animarte a escribir acá :)
    Con respecto a mi hermana, la verdad es que es un mundo totalmente nuevo, pero estoy contenta. Se llama Raquel (es una copiona) pero le digo “Manis”. Ella me contesta con una vocecita chillona que generalmente sólo yo escucho (los demás la oyen cuando la vocecita sale de mi boca, que toma prestada). No creo que seamos idénticas: yo soy más alta y la que manda (creo). :D

  4. Ay, Gerardo, pero qué cosa dices… ¿cómo que imaginaria? No la discrimines por el simple hecho de ser menos entera que yo. :P
    Y no, no me la comeré, sería una especie de canibalismo incestuoso. Nomás de decirlo me da indigestión. ;)

  5. ¿Y cuál de las dos es la gemala mala?

  6. Santa Insomne:
    La gemala mela soy yo. Es decir, la malage mela. La memela gela.
    Uff.

  7. ¿Y se turnan para ir al trabajo?
    ¿A qué se dedica la gemela buena?
    ¿Qué opina Primo de todo esto? :)

  8. Hola, Ovidio.
    Siempre vamos juntas al trabajo. la gemela buena soy yo, por supuesto. No, yo. No, yo. No, yo.

  9. Genial, me encanto tu historia. Creo que hasta a veces, también convivo un poco con mi hermana gemela, cuando algo en mi, no esta tan bien. Somos tan diferentes!

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