POST DATA: Añadiciones (sí, lo sabemos, la palabra tiene pocos segundos en el diccionario) en los links de otros blogs que me caen bien. Primero que nada, la Puertita del Portero, quien tuvo a bien contarle cuentos a mi blog mientras no estuve -para que el blogcito durmiera sin pesadillas-. Además, el blog de Luigi Amara, de quien habló maravillas Martín Gambarotta en una cena de vino y empanadas. :)

Y un link que no da a un blog, sino a un grupo argentino que no sé qué tal toquen, pero de entrada me cayeron de maravilla… Zingui Unktumi :)

Ir por partes.

Escribir un blog no es tan fácil, requiere de disciplina para evitar las dos caras del exceso: las verborreas mareadoras y la escuetez (sí, la palabra me la he inventado yo) que se reduce a interjecciones.

Aunque no es mala idea: un blog que tenga una interjección distinta cada día…

Me lo imagino así:

DIA 1: Ouch

DIA 2: Agh

DIA 3: Bujú

DIA 4: Yupi!

Y así, sucesivamente, para que nos imaginemos las emociones y aventuras del blogueador.

Ah, pero eso sería un side project, y no es momento para eso. Así que mejor volvamos a la necesidad de controlar los blogs para que se equilibren sin bandear en esos dos extremos.

Hoy tengo muchas cosas en la cabeza: las vacaciones en Buenos Aires, un argumento para cortometraje, un par de quejas contra la vialidad defeña, mucho calor y sueño (no he dormido desde que bajé de ese infame avión que me tuvo horas y horas suspendida en el espacio).

Ah, y un par de sueños que tuve en Buenos Aires (y uno en el avión). En uno de los sueños había una cantidad inmensa de cadáveres de niños. Y la única sobreviviente era una niña casi idéntica a Winona Ryder cuando niña -pero se moría también.

En otro, volaba yo en una especie de avión-nave espacial que iba en reversa (?). Ése, por supuesto, fue el del avión.

En fin, que estoy de vuelta, y mañana, sin duda, comenzaré a escribir con mayor logicismo (sí, la palabra es acuñamiento mío).

Un mensaje corto, en lo que vuelvo. Es un secreto: de pronto me siento muy triste y no sé por qué.

Por ejemplo, ahora sentí feo de ver tan solito a mi pobre blog. Pero antes, mi ánimo ha estado… como que de pronto me pierdo y la que se queda con mi cuerpo no soy yo. No es que sea otra, es que no soy del todo yo. ¿Seré un clon?

Rax, en Bueno Aires

Otro mensaje cortito (puntos a desarrollar).

  • boda de mi tía

  • viaje pospuesto

  • boletos sobrevendidos

  • dolor terrible de panza

  • chofer de película (máxima velocidad)

  • comida abundante, vino… yummy

  • casa de borges

  • y lo que falta…..
  • Un mensaje cortito (por la hora y el cansancio):

    Mañana nos vamos de vacaciones Alberto y yo. Estaremos de vuelta el día 20, así que pueden quedar en stand by mis mensajes… o puede que no, dependerá de la facilidad de hallar cafés internet y del grado del vicio :)

    Raro y real

    Esta no es una historia alucinada, aunque lo parezca. Tampoco es una historia apasionante, aunque ahora ya no sé…

    Va así:

    Resulta que Alberto y yo teníamos un blog privado en el que nos escribíamos esas cosas que se escriben los amantes y que para nada me avergüenza resumir aquí: sexo, carantoñas, apapachos, cursilerías, tristezas, alegrías, reconciliaciones, sueños, relatos eróticos, fórmulas secretas para lograr la invisibilidad, esas cosas. Cualquiera que esté medianamente enamorado sabe de qué va la cosa.

    PERO hoy le pasaron el tip a Alberto de que alguien andaba corriendo el url de nuestro blog.

    No fue pena lo que sentí. La verdad, me dio risa, porque pensé que esas cosas de los papparazzis (noten que ni siquiera sé cómo se escribe) eran exclusivos de la nobleza. ¿Qué de interesante puede tener el hecho de ver lo que nos escribimos Alberto y yo? Misterio. En todo caso, ya suscribimos la página en adultcheck para que si alguien es tan pero tan weirdo como para encontrar placer en leer nuesta correspondencia, por lo menos nos pague las chelas del fin de semana, jeje.

    (La neta, me sentí como Eloísa la de Abelardo y fue muy bonito. El paso que sigue es que me pidan autógrafos o tips de… esteee…. de las fórmulas para la invisibilidad, claro).

    ///Miro en la compu de al lado y veo que Alberto escribe más o menos sobre la misma experiencia. Qué puedo decir, en público o privado? Que estamos

    conectados y a quien le parezca cursi, que diga misa… o le mando al pitufo kkk.

    El neurólogo me explicó que no es conveniente que ande por el mundo sin cerebro. Así que tuve que ir al tianguis de cerebros usados y pasaron muchas cosas antes de que encontrara uno barato y en más o menos buen estado. También aproveché para ir al mercado de almas y con lo que me dieron de la del pitufo kkk voy a invitar a comer a Alberto hoy. El pulmón lo tengo en el refri, todavía no sé que voy a hacer con él.

    Ya contaré en otra ocasión todo lo que ocurrió en el tianguis. Ahorita ando con un poco de prisa.

    Hoy es martes. Tengo sueño y clase de francés en un rato, así que no me puedo dar el lujo de dormir… ni de pensar. Supongo que se debe al cansancio, al calor, a la digestión, o a la extirpaxción de cerebro de que fui sujeta esta mañana.

    Lo cuento antes de que desaparezcan los pocos recuerdos que quedaron acumulados en mi memoria RAM…

    Dejé en la mañana a Alberto en su casa y me encaminé a Canal Once. En un alto, se me acercó un limpia-parabrisas… sólo que no era uno común y corriente: vestía como devoto del KKK, sólo que en color azul rey. Pensé que sería, tal vez, un Pitufo Anónimo; pero la estatura no correspondía.

    El ser limpió mi parabrisas y me dijo con voz aflautada: ‘Son diezmil pesos o un riñón’. Imbécil. Cualquiera sabe que un riñón vale mucho más que eso. Sin duda querría revenderlo luego, al doble o triple. El muy perro. Y ni siquiera había dejado tan limpio mi parabrisas.

    Le dije que no. Dijo que (aquí me doy cuenta de que estoy tomando pedazos de un texto de José Vizcaíno Pérez. Qué raro es el inconsciente —es decir, mi mente inconsciente, no pretendo acusar a Vizcaíno Pérez de inconsciente)….

    En fin, decía yo que no le queise dar la lana ni el riñón, por lo que nos pusimos a regatear:

    –dos pesos, mijo.

    –tu alma

    –el alma de mi gato

    –el alma de tu gato y cincomil pesos

    –dosmil pesos y un monitor descompuesto

    –dosmil pesos, el monitor descompuesto y un playstation one.

    –el play, el monitor, y sin el dinero

    –el dinero sin el play y el monitor

    –el dinero sin el dinero, sin el play y sin el monitor

    y así seguimos por horas, mientras la fila de carros detrás del mío crecía y crecía. Al final, no sé ni cómo, pero acepté un trueque: su disfraz de pitufo kkk a cambio de mi hemisferio cerebral derecho; su botella de jabón, su alma y un pulmón, a cambio de mi hemisferio cerebral izquierdo.

    Creo que el negocio me convino… para qué voy a necesitar un brecero anedtor edla baceza? pueso piendar nieb ni ssu adyua…

    El sueño fue reparador: desperté sintiéndome cansada pero más tranqui, de mejor humorcillo (con los ojos irritadísimos y el estómago revuelto; como si estuviera cruda, pero sin estarlo). Ahora tengo que subir a la página de Canal Once la información de Diálogos en Confianza de esta semana. Es un trabajo rutinario y fácil. Por eso me da tanta flojera hacerlo.

    Pero hay que hacerlo, para disfrutar del día enterito, así que… ánimo, Rax.

    En los blogs, paseando, me encontré el de Umair Salem. Me gustó algo que retomó él, y sin empacho me lo agencio: «If we’d been born where they were born and taught what they were taught, we would believe what they believe.»

    A sign inside a church in Northern Ireland, explaining the origin of intolerance and hate


    Va traducido (no sé por qué, pero va traducido):

    ‘Si hubiéramos nacido donde ellos nacieron y enseñados (educados?) como ellos fueron enseñados, creeríamos en lo que ellos creen’.

    Y dice que es un letrero dentro de una iglesia en Irlanda del Norte, explicando el origen de la intolerancia y el odio.

    Ayer vi a Irving Gatell, gran amigo de siempre (pese a que los últimos años nos hemos visto poquísimo). Íbamos a ver una peli o dos, pero primero estuvimos platicando de lo que ha pasado en nuestras respectivas vidas los últimos tiempos (con frecuentes digresiones en el más puro nonsense que se llega a ver por aquí: he de confesar que Irving fue, si no mi maestro, sí mi entrenador en este asunto durante algunos años).

    Me contaba Irving (y lo pongo acá porque me parece linda historia, aunque tal vez ahora, ya que se enfrió, parezca más zonza y menos divertida que cuando la creamos) que va por una beca de jóvenes creadores; pero que antes tiene que terminar alguna de las carreras que empezó (tres de música en la Nacional, el Conservatorio y la Superior; una de Filosofía en la UNAM; el Seminario Metodista que dejó en suspenso) o hacer otra nueva, ya que su currículum hasta el momento es bastante informal.

    ¡Qué linda imagen, la del currículum informal! Inmediatamismo me imaginé a Gatell, nervioso, sentado frente a una recruiter amargada, balbuceándole:

    —Eh… mi currículum… este…. bueno… venía conmigo pero se detuvo en el camino… siempre llega tarde… ¡es un informal!

    En otra ocasión, me confesó Irving, iban a una entrevista de trabajo y su currículum se detuvo a medio camino:

    —¡Oiga, jefe! ¿Podemos parar en esta cantina y echarnos unas chelas? La verdad es que estoy nervioso…

    Y por eso Irving no pudo llegar a la entrevista.

    A veces, su currículum llega de noche, boracchísimo, con sus amigotes, y se los presenta a irving dándoles más importancia de la que tienen, para que no los corra de la casa: Informes como Currícula, Memoranda como Informes… Además, tiene el espantoso hábito de decise a sí mismo Curri y a su banda ‘Los currículums’. Y no es que no sepa latín: es que es un informal…

    Seguimos con el asunto del curri informal hasta que me dolió la panza: ya sé, soy una simplona. Luego, me contó de la muerte (en el púlpito) de un cierto ex-obispo. Irving tenía que tocar en el servicio religioso de ese día pero llegó tarde (él preparaba la excusa: mi currículum no traía el mapa y nos perdimos…) pero la gente estaba fuera de la iglesia, y un cuate, David, le impidió a Irving entrar, explicándole que don Ulises había muerto y blablabla.

    Media hora para convencer a Irving de que no se trataba de una broma. Y es que toda la gente tiene cara de broma cuando habla con él.

    Palabra, no es un personaje ficticio, aunque se parezca al Ervinka (su tocayo) de Kishon.

    Por cierto, vimos esa peli (Ervinka, de E. Kishon) y lo que más risa me daba era ver a Irving doblado de la risa.

    Hmm. Me hubiera gustado que Alberto me hubiera acompañado, pero tenía trabajo. Tengo muchísimas ganas de que Monsieur Chimal conozca al Gatell…. creo que se van a llevar bien (los dos son endiabladamente inteligentes y no tienen problema en hablar de trivialidades -como otras personas menos inteligentes pero terriblemente snobs que me he topado).

    Luego vimos un dvd de Leslu. Más risas, ese humor… y convencí a Irving (no fue difícil) de que participe en una conferenciecita-lectura sobre Kishon que voy a empezar a organizar hoy mismo. Quiero a Alberto hablando de la literatura de Kishon, a Irving hablando sobre el humor judío en general (desde Job hasta Woody Allen, dice un libro sobre el tema; yo me conformo que sea desde los Hnos Marx hasta las rutinas zonzas del binomio Rax-Irving, dejando un breve espacio para hablar de Kishon) y… me falta uno, que hable del cine. Quizá Alberto quiera hablar del cine y me toque hacerme cargo de la lite… pero no sé. Yo quiero ser la mother-adora.

    Hoy mismo, como dije, lo propongo cuando veamos la agenda de FatalEspejo para los próximos días.

    Agh, son las siete y tantito de la mañana, parece que más que escribir un blog, tecleé mis erráticos pensamientos del pre-despertar…