Categoría: Varia invención

Todo lo que no cae en otras categorías. O bien: pura loquera.

  • Fueeeeeeeeera (de programa)

    No. Hoy no voy a hablar de zombies ni de sueños. Tampoco se me olvidará (espero) mi discurso, ni voy a quejarme de la intolerancia.
    No voy a contar el resumen de un cuento que no voy a escribir ni a lamentar una amistad que se perdió; no endecharé a un familiar fallecido ni recitaré la tabla del tres.
    Está difícil, la verdad: ¿qué otra cosa podría hacer yo por acá? ¿Qué cosa, que no haya hecho en los últimos, digamos, seis meses?
    Ni siquiera «callar» es una respuesta válida, pues eso lo he hecho de sobra, ni modo.
    Entonces, se preguntará el hipotético lector, ¿qué va a hacer Rax?
    Contarles un chiste, por supuesto.
    Ahí tienen que va caminando por la calle un perrito que se llamaba Resistol. Y de repente, que se cae. Y que se pega.
    (mal chiste).
    No, pues. Va caminando Resistol y se mete al bosque. Y le cae la noche. Y lo aplasta.
    (péeeeeeesimo).
    Muy bien, hoy hemos descubierto que contar chistes NO es mi vocación.
    Muchas gracias por su atención, buenas noches.

  • chin…

    algo iba a escribir acá, pero ya se me olvidó.
    :(

  • gracias a todos por todo

    Y bueno, Andrés falleció el lunes por la mañana. (Falleció es una palabra horrible).
    En la tarde fuimos a Gayosso a lo que llaman ahora muy propiamente darle el último adiós (que también suena horrible).
    Muchas gracias por el apoyo, de verdad que se siente el calorcito en el corazón.

  • Ándrés

    Mi primo Andrés Morales era una oveja negra cuando yo cobré conciencia de que había otros en el mundo. Su cuarto estaba pintado de negro y escuchaba Pink Floyd cuando yo comenzaba a oir Parchís. Las tías hablaban de él entre susurros y ceños fruncidos.
    Ah, pero tenía tantos libros… ¡tantos!
    A mí me gustaba platicar con él. A veces se ponía en plan sabiohondo y me regañaba por no haber leído aún Cien Años de Soledad o alguna cosa de Ibargüengoitia… eso me gustaba, no me recomendaba libros para niños ni me trataba con condescendencia.
    Me prestaba libros y por él conocí a Jean Genet.
    Hoy, mi primo Andrés está en el hospital. Los médicos dicen que es cuestión de horas, y no hablan precisamente de darlo de alta.
    Hmmm… no estoy muy inspirada para escribir.
    Una disculpa

  • Ultraviolencia bíblica

    Señores… ¿les espantó en su momento Ellis con su American Psycho? ¡Eso no es nada! Chequen esta bonita muestra de ultraviolencia, tomada del libro de los Jueces, capítulo 19 (sí, de esa bonita antología titulada «La Biblia»):

    19:22 Pero cuando estaban gozosos, he aquí que los hombres de aquella ciudad, hombres perversos, rodearon la casa, golpeando a la puerta; y hablaron al anciano, dueño de la casa, diciendo: Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos.
    19:23 Y salió a ellos el dueño de la casa y les dijo: No, hermanos míos, os ruego que no cometáis este mal; ya que este hombre ha entrado en mi casa, no hagáis esta maldad.
    19:24 He aquí mi hija virgen, y la concubina de él; yo os las sacaré ahora; humilladlas y haced con ellas como os parezca, y no hagáis a este hombre cosa tan infame.
    19:25 Mas aquellos hombres no le quisieron oír; por lo que tomando aquel hombre a su concubina, la sacó; y entraron a ella, y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana, y la dejaron cuando apuntaba el alba.
    19:26 Y cuando ya amanecía, vino la mujer, y cayó delante de la puerta de la casa de aquel hombre donde su señor estaba, hasta que fue de día.
    19:27 Y se levantó por la mañana su señor, y abrió las puertas de la casa, y salió para seguir su camino; y he aquí la mujer su concubina estaba tendida delante de la puerta de la casa, con las manos sobre el umbral.
    19:28 El le dijo: Levántate, y vámonos; pero ella no respondió. Entonces la levantó el varón, y echándola sobre su asno, se levantó y se fue a su lugar.
    19:29 Y llegando a su casa, tomó un cuchillo, y echó mano de su concubina, y la partió por sus huesos en doce partes, y la envió por todo el territorio de Israel.
    19:30 Y todo el que veía aquello, decía: Jamás se ha hecho ni visto tal cosa, desde el tiempo en que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Considerad esto, tomad consejo, y hablad.

    (En el capítulo 20 se lleva a cabo la venganza por la muerte de la concubina. No, no se cuelga de los huevos al jijo marido que la sacó a que la violaran por salvarse él mismo -¡caballeroso…!- sino que se comete un genocidio bárbaro contra los violadores, sus padres, sus primos, sus amigos y cualquiera que hable como ellos. ¡No se lo pierdan! La sangre sigue corriendo…)