Categoría: Varia invención

Todo lo que no cae en otras categorías. O bien: pura loquera.

  • Sin voz

    Si uno le deja un zapato a los Reyes Magos, ellos a cambio dejan regalos. Santaclós también deja regalitos, pero a cambio de galletas y leche. El ratón de los dientes deja dinero a cambio de dientes. ¿Hasta aquí de acuerdo?

    Bien.

    Entonces, ¿alguien sabe qué ser me visitó anoche, que se llevó mi voz y a cambio me dejó una tos seca, de perro -oh yeah, termina en ladridos, je- y mucha picazón en la garganta? Ya revisé completita la enciclopedia de seres fantásticos y nada, no tengo la menor idea de qué pudo haber pasado.

    En todo caso, me resulta curioso que esos personajillos, tan generosos ellos, siempre se lleven algo a cambio de lo que dejan. ¿Será para conservar el equilibrio entre su mundo y el nuestro? ¿Será que pertenecen a una dimensión alterna, y que si sale algo de allá, tienen que introducir algo a cambio para que no se colapse el universo? Y entonces, ¿para qué necesitan leche y galletas y zapatos y dientes… y mi voz? ¿Será que en realidad NO son generosos, sino que traen la basura que les sobra para mantener el equilibrio, y se llevan nuestras cosas, preciados tesoros, para conquistar todas las dimensiones de algún modo que desconozco?

    Lo que más me preocupa es lo de mi voz. ¿Para qué quieren ese timbre gangoso y chilletín, esa risa maniaca? ¿Será parte de un arma para derretir cerebros humanos?

    (Rax se detiene cerca de dos minutos para toser y pensar).

    tic…tac…tic…tac…tic…tac…

    Por otra parte, puede ser una broma insulsa de las Parcas: el viernes entrevisté a Voltaire, el sábado canté a todo lo que doy (daba) en su concierto, ayer -lunes- fuimos Alberto, Chema, Eugenia y yo a un programa de radio a hablar de Fatal Espejo. Es decir, mi voz ha sido útil en estos días. O sea que… que tal vez las Parcas me están demostrando su poder:

    Mira, niña: te dejamos hablar todos estos días pero de la misma forma en que somos capaces de robar tu voz un día después, así también podemos quitártela ANTES del momento clave… o algo así.

    Pero entonces. ¿para qué el dolor de pecho y el cuerpo cortado? (No señores: no puede ser que me haya enfermado de nuevo: si no tiene tanto tiempo que estuvo por acá el puercoespín!).

    ¿Deíctico?

    Francamente, con tantas ocupaciones no he tenido tiempo de ver en qué anda metido ese animalillo, aunque me parece que su corazón roto ya se curó. Por lo pronto, ayer encontré la tina recién lavada, reluciente… gracias a todos los que se lo sugirieron en la encuesta :)

  • Días extraños

    Tengo la teoría de que las Parcas, esas lindas viejitas que tejen los destinos de hombres y mujeres, son guasonas o están locas. No porque en algunas ocasiones me parece escuchar sus risitas (más bien carcajadas descontroladas), sino porque a veces se pasan de lanza.

    ¿No te ha pasado que, el día que tienes una cita importante, te aparece un barro en la frente, se te descompone el auto, o te rapta un ovni? A mí también. Las tres cosas. En un mismo día (era una cita très importante!).

    Bueno, pues eso no es nada. He estado haciendo averiguaciones a lo largo, ancho y … y… y la otra dimensión cuyo nombre ahora se me escapa. Y me he topado con maravillosos y/o espeluznantes testimonios.

    Por ejemplo:

    • Jorge Enrique Romero, habitante de la colonia Uruchástegui, tenía una cita a ciegas con una famosa modelo. Ese día, despertó sin sus ojos. Como no veía, no puede asegurar que sus ojos hayan desaparecido de su cara, pero está casi seguro. La cita fue realmente a ciegas, por lo que no se dio cuenta de que en vez de la modelo, su acompañante fue el capitán del equipo de Hockey local. Al día siguiente, tenía de nuevo sus ojos, debajo de un absurdo antifaz negro. Que usa todas las noches para dormir.
    • Eki Eki Eki Zipong, caballero de la orden de Ni, narra en su libro de aventuras ‘Las aventuras de los caballeros de Ni, por Eki Eki Eki Zipong, caballero de la orden de Ni’, que en el día que los historiadores iban a reseñar para la posteridad la Alta Edad Media, ésta amaneció midiendo 15 centímetros menos, por lo que tuvo que ser llamada la Baja Alta Edad Media. La confusión acerca de si era Alta Baja o Baja Alta hizo que los Historiadores se saltaran directamente al renacimiento.
    • P-345, habitante del planeta P-432, iba a dar una fiesta en su patio para celebrar el aniversario de la Conquista del P-654. Cuando salió a colgar los globos, encontró que ya no tenía patio. Ni planeta. Y que los habitantes de P-789 habían liberado a P-654 con ayuda de la gente rebelde de P-123.Y así podríamos seguir por horas, pero tengo un par de compromisos importantes y tengo que ir a ver qué me falta… o qué me sobra.
  • De Bradbury

    «(…)si uno escribe sin garra, sin entusiasmo, sin amor, sin divertirse, únicamente es escritor a medias. Significa que tiene un ojo tan ocupado en el mercado comercial, o una oreja tan puesta en los círculos de vanguardia, que no está siendo uno mismo.. Ni siquiera se conoce.

    Pues el primer deber de un escritor es la efusión: ser una criatura de fiebres y arrebatos. Sin ese vigor, lo mismo daría que cosechase melocotones o cavara zanjas; D’s sabe que viviría más sano».

    Ahora entiendo mi problema: estoy bien de fiebres y arrebatos, no me falta el entusiasmo (la garra la oculto porque espanta a la gente en el metro -nunca han visto a un semi-demi-lobo?); me divierto. Pero no escribo. ¿Seré escritor a medias? ¿Seré media de escritor? De ser así, se explica por qué a veces despierto oliendo a patas.

    Voyme a trabajar

  • Un corazón roto en casa

    La situación era tensa: Deíctico enamorado de la Pingüirena; mi gata, Cuca, enamorada de Deíctico; mi gato, Beakman, en incestuosa admiración de Cuca; mi vecino, el Doctor, espiando a Beakman cuando se bañaba (esto es: cuando se bañaba Beakman, no el doctor). Y me imagino que la cadena podría seguir interminable: la esposa del doc, el lechero, la vaca, etcétera.

    Pero a fin de cuentas, con todos sus desamores, era una cadena equilibrada. ¿Podía romperse el equilibrio en cualquier momento? Sí, y las posibilidades eran muchas. La más fuerte, que Deíctico consiguiera trabajo en Islandia o en la Antártida (creo que recibió una oferta de la Atlántida, pero no le entusiasmó demasiado) y se fuera con todo y pingüina-cola-de-pescado a establecerse en un nuevo hogar.

    Esto implicaría que la Cuca tendría que buscar otro amor, que si fuera distinto a su carnalito el Beakman, se restituiría el equilibrio.

    Pero pasó algo muy distinto:

    Hoy desperté por el ruido, el caos, los gritos y el llanto. La pingüirena se fue con mi vecino el doctor. No sabemos a dónde, y le digo a D. que ni caso tiene averiguarlo. Ni modo de seguirlos a Bahía, o a Sri Lanka, o a Xochimilco. Imposible.

    En todo caso, era un amor difícil. Y estoy segura que Deíctico lo sabía. Pero es tan triste verlo llorar…. snif.

    Para distraerlo, puse su video favorito, un documental sobre los Pingüinos Mutantes que encontraron en una isla del Pacífico. Sonrió y fue por el teléfono, lo escuché pedir presupuestos de viajes con hotel y desayuno a la Isla de Pascua.

    No sé qué estará tramando, pero seguro que me enteraré. Y pronto.

  • Me confieso deshonesta

    Ayer llegué a casa de Alberto antes de que terminara su taller. Cuando vi a Edgar, me sorprendí muchísimo. En parte, porque lo vi un poco más viejo, como si hubiera cumplido años en la semana; pero sobre todo, porque parecía… ¡una col de Bruselas! ¡De veras! Casi puedo jurar que se convirtió en uno de esos vegetales, tan detallado el tamaño, el peso y hasta el número de hojas. Pero… soy deshonesta :(

    No se lo dije, ni siquiera hice un comentario velado. Mientras platicábamos, yo pensaba: Estoy platicando con una col de Bruselas. Estoy platicando con una col de Bruselas. estoy… Y en cambio, le dije que se le veía bien el nuevo cuento (el del ornitorrinco Chayanne) y que el de La Ley hacía juego con el color de sus ojos.

    Cuando llegué a casa y vi su blog, leí con horror que él sabía lo de la col -que es una vieja maldición familiar, o un vaticinio de su abuela, conocida en el mundo de los Óraculos como la reencarnación del de Delfos-; pero creía haberse librado de su colesco destino.

    En otras palabras: él cree que no se convirtió en col; yo sé que sí; pero no me atreví a decírselo. En suma: soy deshonesta.

    *Nota importantísima: es indispensable leer el blog de Edgar, del día 23 de mayo. Caso contrario, pensarán que la loca soy yo (y no: es él, claro) :P