Sábado, domingo y lunes estuve enferma, con la cabeza llena de aire (como es usual, pero esta vez con fundamentos) y durmiendo la mayor parte del tiempo.
Deliré por momentos qe una monja me tomaba la mano y me recitaba, a ritmo del Padre Nuestro, la tabla del 2.
Hoy que por fin pude levantarme encontré en la sala una alberquita inflable llena de cubitos de hielo.
Me pregunto si, después de todo, no habrá sido algo más que una alucinación….