Terminé con «Tiempo de marte» de Philip K. Dick. ¿Qué les digo? Es como suele ser Dick: alucinante, terrorífico, divertido… no es mi favorito de Dick (mi mega favorito de este autor es «Ubik») pero no está nada mal.
La historia, de entrada, pareciera sencilla: una familia de colonos que sufre la vida en Marte. El papá trabaja y pasa mucho tiempo fuera de casa, la mamá se droga para sobrevivir al hartazgo, el hijo crece a la buena de Dios (cualquier parecido con la típica familia gringa no es coincidencia, claro).
Los vecinos son unos imbéciles (según la mamá), o unos pobres diablos (según el papá) o buenas personas (según el hijo).

Hasta ahí, una bonita novela costumbrista, con el detalle (minúsculo, sin importancia) de que ocurre en Marte… y bueno, que hay nativos marcianos, unos pobres seres a punto de la extinción que son peortratados y más discriminados que las minorías étnicas en la Tierra.

Por azares del destino (si tal frase hecha tiene cabida en una novela de Dick) el papá de esta linda familia es contratado por el ricachón de Marte (una especie de Fidel Velázquez: el líder corruptísimo del sindicato de Aguas) para lograr comunicación con un niño autista (casualmente, hijo del vecino de junto de la familia protagonista) del que espera obtener información privilegiada…

Entonces pasa todo. Alucines, disrupciones espacio/tiempo, affaires, pesadillas… vamos, que es don Philip. Cuando digo «pasa todo» es que «pasa todo». :)
Aunque en general la historia es triste y la atmósfera angustiante, el final es lindo -de alguna manera. Pero lo más chido es todo el proceso para llegar a ese final. Oh, yeah, muy recomendable.

Y ahora estoy leyendo un librito para chamaquillos, que se me acabará, sin duda, hoy mismo. Se llama «La fábrica del terror» y es de la portentosa Ana María Shua. Consiste en cuentos de horror (but off corpse) clásicos, reescritos para la chamacada. Pero la mejor parte es que, al final de cada cuento, Shua explica los mecanismos del miedo que accionó.

Es un libro efectivo: Imaginad que uno de los cuentos me impresionó tanto que hasta soñé algo al respecto… y no era de zombies (aunque el libro sí incluye uno de zombis, yupiiii!).

En fin, seguiré leyendo, esperando que no tarde en llegar el fin de semana :)