Yo por eso no soy una vamp


Cuando uno piensa en una vamp, lo primero que le viene a la cabeza es algo más o menos así:

(Claro, la cantidad de ropa depende de la cochambrosidad del pensante en turno).

Pero hoy me topé con una imagen muy mona, de una vamp medieval recién descubierta:

la chica, una italiana, está quizá un poco delgada; pero no deja de verse sexy, ¿no?
Ah, el ladrillo en la boca es para que no vaya a alimentarse de la sangre de muertos enterrados en la misma fosa (o vivos de las casas circundantes).

En todo caso, dos cosas:

uno, la nota completa está acá

dos, yo por eso no soy una vamp: me gustan mis dientes sin adorno de ladrillo.


3 respuestas a “Yo por eso no soy una vamp”

  1. Inconexo con esta entrada…pero…o al google reader le dió migraña o borraste la entrada de esa misma dolencia inconclusa.
    Sobre esa: curiosamente creo que funcionaba así como estaba, dados los comportamientos esquizoides o en su defecto de posesión que se perfilaban arriba.
    Es un buen final «No era su primera migraña (ni siquiera la primera de la semana)»
    Pero eso digo yo…

    Bloodbat

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