Viví 16 años en un mismo lugar (la casa del Centro, de la que ya les he contado). Un día, nos fuimos mi hermano y yo de vagaciones a Acapulco -con una tía- y cuando regresamos, ¡estábamos mudados!
Así que vivì 12 años en la nueva casa, la de Iztapalandia (donde al principio el silencio era tan profundo que me espantaba el sueño) y me casé.
Vivimos un ratito en el depa que Alberto tenía rentado en la Roma y nos mudamos de nuevo, a donde estamos desde hace casi cinco años.
No soy muy de mudanzas, la verdad. Yo con gusto seguiría en la casa del centro, pero era imposible seguir ahí: no había modo de comprar y arreglar el edificio que finalmente se cayó.
De la misma manera, yo no me habría mudado de blogger por gusto: siete años duró ahí este blog, y el único cambio (de rax.blogspot a rax2.blogspot) se debió a un accidente.
Pero wordpress es cosa bonita y los sitios web regalados deben aprovecharse. Y más cuando le levantan falsos al blog de uno (estuvo unos días etiquetado como fuente de maldad o algo así).
Así que aquí estoy.
.
.
.
Sería lindo decir que ahora voy a escribir más seguido, más bonito, más correcto; pero no creo en las resoluciones de fin de año -y menos las de fin de agosto-. Lo que sí puedo decir es que, cuando escriba, lo haré con gusto.
Y que seguiré poniendo acá mis elucubraciones zombiescas, por supuesto.
Y que tengo hambre (ya sé que no tiene que ver, pero yo no tengo la culpa de tener hambre).