Triste porque sí

  • Puede ser que grandes dosis de alegría me agoten emocionalmente
  • Puede ser que las hormonas me estén jugando chueco
  • Puede ser que algunos cuentos leídos hoy me hayan calado el ánimo
  • Puede ser que la dominguez natural del domingo me haya partido la madre
  • Puede ser que todas las opciones anteriores (y algunas otras) se hayan unido en mi contra.El caso es que me siento triste. Justo después de varios días lindos y uno –de plano– de desbordante alegración. ¿Necesito vacaciones?
Compartir esta publicación
Entrada anterior
PRESENCIEN UN RATO DE HISTERIA COLECTIVA
Entrada siguiente
Antes de irme a tristear por otro lado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
Tienes que aprobar los términos para continuar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.