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  • Reyes Magos

    Reyes Magos

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    Por supuesto, hoy toca recordar la víspera de Reyes de cuando era niña. Es curiosa la percepción del tiempo: si hacemos cuentas, lo más probable es que sólo haya sido realmente consciente de la emoción de la noche previa al seis de enero de un puñado de años (quizá de mis tres a mis once años) pero en mi recuerdo es una vida entera. Y sólo recuerdo el último regalo de Reyes: una barbie aeróbica, con su leotardo azul eléctrico, sus calentadores y sus zapatillas como de ballet (tonta barbie: seguro las rodillas se le hicieron pomada por no usar unos buenos tenis). Pero recuerdo vívidamente la mañana del seis de enero: recuerdo el momento de levantarme de la cama e ir, todavía a oscuras, al balcón, a ver qué había en mi zapato. Me gustaban más Los Reyes que Santaclós: como eran tres, podía pedirle una cosa distinta a cada uno. No es que me las trajeran, que conste, pero era bonito poder pedir por triplicado. Y lo que me gustaba más de ellos era que contestaban mis cartas. Oh, sí. Y no sólo las contestaban, sino que lo hacían con una tinta invisible que sólo daba a ver los trazos cuando calentábamos la hoja sobre el foco de la lámpara. Claro, eso no lo descubrí yo sola: fue mi papá quien tuvo la idea de ver sobre la lámpara esa hojita aparentemente en blanco… (No sé si pasó una sola vez o si ocurrió muchas: en mi memoria es como si cada día de Reyes hubiera habido cartita revelando una caligrafía clara y bonita sobre la hoja). Era magia, claro. No por nada eran Reyes Magos. Por eso podían visitar todas las casas en una noche, interceptar las cartas enviadas en globo y, sobre todo, evaluar si lo que uno necesitaba era realmente lo puesto en la carta o alguna otra cosa (la idea no era mía sino de mi mamá).

    Creo que dejé de creer en ellos dos veces. La primera vez fue a los nueve años, creo. Alguien en la escuela me dijo que ni Santa ni los Reyes existían. Se lo dije a mi mamá esa noche y ella me dijo, palabras más, palabras menos: «Existen para quienes creen en ellos. Si dejas de creer, dejas de existir para ellos y dejan de traerte regalos y dejan de existir para ti». Habíamos leído recién «El Clan del Oso Cavernario» (la habían leído ella y mi papá y me la habían ido contando)  y la idea de que alguien pudiera dejar de existir para otros, por pura fuerza de voluntad o por creencias, estaba fresca en mi memoria. Evalué la situación y decidí que nos convenía más a todos que yo siguiera creyendo. También decidí que eso explicaba que en casa de mi compañerita chismosa no hubiera Santa ni Reyes: primero ella había dejado de creer, entonces habían dejado de llegar, y si sus papás habían sido descubiertos dejando juguetes junto al árbol era porque habían intentado evitarle la desilusión…. Pobre de ella. Mejor no decir nada que la hiciera sentir peor, pensé. Así que a partir de entonces jugué al doble agente: en la escuela no creía en Los Reyes, ni en Santa, ni en el Ratón de los Dientes, pero en casa sí, y con fervor.

    La segunda vez que dejé de creer en Los Reyes tenía once años. Mi hermano se acababa de dormir y mi mamá me dijo que me vistiera, que íbamos a salir. Mientras caminábamos por la calle de Argentina, las dos solas, me dijo algo del tipo: «Tú ya sabes, yo sé que tú ya sabes, ayúdame a escoger tu regalo de Reyes». En cuanto acabó de decirlo me di cuenta de que, efectivamente, yo ya sabía y que no era una revelación traumática. Al contrario, estaba divertido. Emocionante. Estaba en la calle a una hora a la que nunca acostumbraba andar en la calle. Y cuando llegamos a la juguetería ARA (creo que era ARA) frente al Templo Mayor, ¡qué sorpresa! Había muchísima gente. Mucha mucha mucha. Y yo era la única menor de, no sé, veinte años. Me sentí madura e importante. Nos formamos y nos dieron una ficha. Mi mamá me dijo que pensara en qué quería yo y en qué podía querer mi hermano (¿será que ese año no hicimos carta?) y que, por si acaso, pensara en una segunda opción. Yo quería una barbie aeróbica. Había tenido una y la había odiado por tener los brazos extendidos, había cortado su leotardo para convertirlo en una especie de ombliguera y unos mallones. Pero luego me empezó a gustar su carita y decidí que era más bonita que las otras. Era tarde para mi primera Barbie Aeróbica, porque tenía un pie mordisqueado y el pelo enredado más allá de toda posibilidad de redención. Pero si podía tener una nueva seguro la iba a querer mucho y cuidar más. Para mi hermano creo que elegí un He-Man o algo por el estilo.

    Cuando al fin nos tocó turno pedí la barbie y sí hubo. Fiu. Regresé a casa toda emocionada, había sido genial ver el Templo Mayor de noche, y a tanta gente formada para comprar juguetes. Me sentía parte de un secreto. Yo era uno de los Reyes Magos.

    En la mañana desperté tempranito y muy emocionada. Vi la alegría en el rostro de mi hermano al explorar sus regalos y me descubrí yo también emocionada al encontrar la barbie aeróbica junto a mi zapato.

    Los Reyes no me traen nada desde hace mucho. Pero igual me emociono cuando pienso en la ida a dormir con los nervios de estar esperando una maravilla, la emoción tempranera al ver que sí sucedió, la carta con tinta invisible, el hecho de que hubiera regalos en el balcón (más que los regalos en sí mismos). Es tan placentero que ¿por qué iba a dejar de creer en todo eso?

     

     

  • Pirañas del mundo ¡uníos!

    Pirañas del mundo ¡uníos!

     

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    Estaba yo en la prepa cuando empecé a dibujar mi cómic «La saga de la piraña humaña». Estaba segura de que sería un exitazo, pero me topé con un obstáculo inesperado: no sé dibujar. No sabía entonces, sigo sin saber. Más o menos me salía mona la cara de la Piraña Humaña, pero hasta ahí. Así que la saga quedó inconclusa hasta que decidí intentar de nuevo, esta vez como cuento. La versión más temprana de esa historia debe andar por aquí, en este blog. Pero no me satisfacía del todo, así que la retrabajé mil ochomil veces y finalmente quedé satisfecha :)

    Por otra parte, fue una sobredosis de pelis de zombis lo que me hizo escribir «Historia de amor», un cuento que, cuando apareció en mi cabeza la primera vez, fue una pesadilla tremebunda. También es ya un cuento con el que me siento más o menos segura (la verdad es que siempre que veo a alguien leyendo algo que yo escribí me entra la peor de las inseguridades, pero esa es otra historia).

    Otra historia mía, «La saga de P. Espín», apareció primero en este blog una vez que estaba yo bien enferma. Se me hace que con fiebre. Pero luego hice lo que con las otras dos: me arremangué las mangas, me apoltroné las poltronas y me puse a trabajar hasta que quedó un cuento que me gustó.

    Les cuento esto porque esas tres historias son ahora un libro de cuentos. Mi primer libro de cuentos. Es decir, ya hay cuentos míos en libros, pero nunca habían tenido un volumen para ellos solos. Como si tuvieran su primer depa sin roomies. No es un libro impreso, sino electrónico, lo que me hace la mar de feliz, porque yo soy tan fan de lo impreso como de lo electrónico (empecé a suspirar por los ebooks desde el siglo pasado, imagínense). Por si fuera poco, la idea de este libro no fue mía sino de Salvador Luis Raggio, quien es autor intelectual de la muy bonita colección Absurdia & Suburbia, que vendría a ser el residencial exclusivo donde mis cuentos consiguieron su depa sin roomies. O sea, hay varios motivos para sentirme emocionada y feliz.

    Por supuesto, sería todavía mayor mi felicidad si ustedes, que me leen desde hace tanto tiempo (y ustedes, que cayeron por casualidad en este blog buscando otra cosa -capaz que fue el destino el que los trajo acá-), se animaran a descargar el libro. Yo misma acabo de hacerlo, así que les puedo hacer el tutorial paso a paso.

     

    Tutorial paso a paso

     

    1. Entran a esta liga de Book Marketplace. (La dirección a la que están dando click es http://books-marketplace.com/fiction/collections/coleccion-absurdia-and-suburbia-editada-por-salvador-luis/piranas-del-mundo-unios-en.html) y se van a encontrar con la opción «add to shopping cart». Le dan click. (Sí, primero pueden leer la sinopsis tan bonita que hizo Salvador Luis o la foto tan favorecedora que me hizo mi hermano. Pero luego de eso, anden, sin pena, denle click a «add to shopping cart»).

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    2. (Este es el botón. Arriba pueden ver que son sólo 3.99 dólares, o sea, como 60 pesos al tipo de cambio actual -y esperemos que pare ya el desliz del peso, sniff).

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    3. Les va a aparecer un pop-up con dos opciones: seguir comprando («keep shopping») y hacer el check out («check out»). Si quieren comprar más libros de Absurdia &  Suburbia, padrísimo, de verdad. También pueden buscar ahí la novela de Erika Mergruen «La casa que está en todas partes»: no se van a arrepentir, de verdad. Es más, les dejo la liga acá. Pero si por esta vez no quieren comprar nada más, hagan click en «check out».

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    4. Si ya han comprado antes en The Book Marketplace no ncesitan el resto de este instructivo. Pero si no, hagan click en «register» para registrarse como cliente nuevo.

     

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    5. Van a tener que llenar un formatito pero de verdad que es sencillo y rápido. Yo tardé menos de dos minutos, y eso que al mismo tiempo estaba tomando estas fotos y jugando candy crush :P

     

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    6. Como es libro electrónico, verán que no hay gastos de envío, sin importar en qué lugar del mundo estén (¡yei! ¡ventajas del ebook!)

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    7. Ahora viene la parte que suele ser más dolorosa: el pago. Pero como son sólo 3.99 dólares, y como los cuentos son relindos, y como ustedes me quieren mucho (¿verdad? ¿verdaaaaad?), no lo va a ser tanto. Además: se paga con paypal, que es facilísimo y segurísimo (yo pago con paypal montones de cosas desde hace años y años y nunca he tenido un solo problema, se los jurito). Si no tienen cuenta de paypal, no hay problema: de todos modos pueden pagar usando este servicio gratis y seguro (eso sí: van a necesitar tarjeta de crédito). [Nota: La flecha roja señala la opción de pago con paypal. La verde señala la instrucción en caso de que no se tenga paypal, pero en cualquier caso se da click abajo, en donde dice «submit my order» -es el botón rojo que olvidé poner en un círculo, pero no hay pierde]

     

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    8. No voy a poner fotos de la transacción en paypal pero les juro que es fácil, rápida y en español. Cuando la terminan, les aparece el recibo, que pueden imprimir si quieren.

     

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    9. Entonces les va a llegar un mail de The Book Marketplace (bueno, les van a llegar tres: el que dice que bienvenidos como nuevos usuarios, el que  dice que su orden ha sido procesada y el que nos ocupa, que dice el número de su orden y que el acceso electrónico está habilitado («access to electronically distributed product is granted»). Lo abrimos…

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    10. …y ahí estará la liga de descarga, en epub y en mobi, que son los dos tipos de archivo de ebook más utilizados (ya de ahí lo pueden pasar a su kindle o leer directo en su pc usando un software especial para ello, como el que pueden bajar acá.

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    OJO: También lo pueden bajar directo desde la página de Books marketplace después de haber hecho el pago en paypal. Para ello, la cosa es así:

     

    9 del mundo paralelo: Paypal los redireccionará a Book Marketplace (y les dará una liga que dice «si no te redirigimos en automático en diez segundos, da click acá). Cuando regresan, llegan al resumen de la compra. Ahí dan click en «My order details».

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    10 del mundo paralelo: Llegarán a otra página donde está la liga «Download page». Click ahí.

     

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    11 del mundo paralelo: Les aparece la liga para bajar el libro en epub y en mobi.

     

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    En serio que es fácil y bien rápido. Y en serio que me encantará que lo lean y que me cuenten qué les pareció :)

     

     

  • La elfa enamorada

    La elfa enamorada

    NazgulEowyn

    ADVERTENCIA: SI NO HAN LEÍDO EL HOBBIT NI VISTO LAS PELIS, AQUÍ HAY SPOILERS.

    Estoy regresando de ver en el cine «El hobbit 3», que viene con el subtítulo de «La batalla de los cinco ejércitos», aunque bien podría ser «O cómo tirar a la basura al personaje principal porque el director no logra entenderlo». Hay montones de cosas que no me gustaron y unas poquitas que sí. Pero lo que me quedé pensando que quizá valdría la pena compartir acá es que no entiendo cómo hacen las adaptaciones dizque «de cuota de género». Es decir: entiendo que en esta peli (y las dos anteriores) sale Galadriel (que ni al caso) y le agregan una elfa guerrera para que nadie diga que son misóginos. Pero ¿de veras lo consiguen? La respuesta es que no. Porque Galadriel nomás parece parodia de El Exorcista y la elfa enamorada del enano no deja de ser la típica monita enamorada y bleh. Si de todos modos se iban a meter con la historia en vez de entender su contexto y su momento histórico, ¿por qué no hicieron algo más arriesgado? En vez de meter a la elfa, yo habría convertido a Bard en mujer. Imagínense: una madre soltera, que además es buenaza con el arco y la flecha, que desciende de los que rifaban long time ago en la ciudad pero que, por ser mujer (y madre soltera) no puede acceder a un puesto así (de hecho, la pondría al principio medio apestada). Y luego resulta que mata al dragón y se vuelve gobernadora y es la que trata de evitar la guerra tanto como sea posible. Y NO SE ENAMORA. No porque tenga yo algo en contra del amor, que conste, sino porque en esta historia no hace falta. También podrían hacer que Fili y Kili fueran Pili y Mili, enanas guerreras. O si de plano no conciben la vida sin amor, pus que uno de los enanos tenga un crush con el mismísimo Thorin (si les espanta mucho la onda gay, pues que sea una enana, pues. Quizá Balin – Balina, que estuviera enamorada desde su mocedad de Thorin pero ps no había podido ser porque así es de cruel la vida enanil).

    O si de plano era indispensable meter a la elfa, pues mínimo que sí se de sus besos con Fili y que al final no resulte que ella indirectamente ocasiona su muerte (qué es eso de ir a un rincón lleno de orcos gritando «Jelou, mai loooove! Anser miiiiii!»? Obvio que lo distrajo y ps pasa chueco lo que en el libro pasa tan bonito).

    En fin. Y la verdad es que Tolkien sí tiene personajes femeninos chulísimos. Por ejemplo, la hermosa y valiente Eowyn (nomás que es en El Señor de los Anillos y no en El Hobbit). Para muestra, un botoncito en versión animada:

     

     

  • Bandas darksssss

    Bandas darksssss

    Me preguntan en ask.fm de mis 20 discos favoritos de música gótica, como para recomendar a alguien que no sepa del asunto. Y que me pongo toda emocionada a responder… y que se me acaba el espacio antes de llegar al 12 :(

    Así que aquí va mi respuestota al tema, aclarando que son MIS preferencias y que seguramente difieren de las de otras personas, pues qué.

     

     

     

    1. Algo de The Clash, The Damned o, por supuesto, los Sex Pistols, nada más para recordar que el gótico viene del punk, pésele a quien le pese. Digo, nos podríamos ir más atrás, al glam o al reggae, pero no acabaríamos nunca. Así que empecemos con el punk. De esos, mi favorito es The Clash. Recomiendo London Calling, disco de 1979

    2. Los primeros hijos del punk. Yo digo que ahí tiene que estar Siouxsie and the Banshees y luego su otra banda, The Creatures. Yo le tengo mucho cariño al Nocturne, que se grabó en vivo en el 83 (hay una versión remasterizada y expandida que está muy bien). A pesar de que le tengo cariño a ese, me parece mejor, por ejemplo, el Through The Looking Glass. Y bien tramposa yo, si hay que quedarnos con uno solo, recomiendo el Very best of Siouxsie and the Banshees (aunque no trae su cover de «The passenger», que es mi rola favorita della).

    3. Los primeros vozarrones. Una de las características más frecuentes del goth es que los vocalistas masculinos suelen hacer voz de Leonard Cohen. Pues de las primeritas es Joy Division (de hecho, el nombrecito de «gótico» surgió a partir de una reseña de la música de Joy Division). Y de Joy Division… bueno, ya que estamos con una lista para turistas que visitan Ciudad Gótica por primera vez, pues The Best of es el álbum a buscar.

    4. Bauhaus, que es considerada la primera banda de protogoth (?). Y que es una chingonería, con perdón. El disco tendría que ser el primero e imaginarse qué sintieron sus primeros escuchas, uff. (Se llama «In The Flatfield» y es de 1980)

    5. The Cure, que además es banda medio hijita de Siouxsie (Robert Smith, vocal de The Cure, tocaba con S.) -mi disco favoritísimo es el Disintegration, de 1989, aunque nos saltemos años de historia ;)

    6. The Sisters of Mercy, que es de mis bandas favoritas de la vida. Mi disco es el First and Last and Always, de 1984. Andrew Eldritch, su vocalista, sigue con la ondita de la voz grave. Pero además le meten la caja de ritmos en vez de un baterista. Y es una banda súper influyente en la escena. Hay como veinte mil clones de SoM, y creo que muchos ni cuenta se dan.

    Aquí se nos desmadra todo porque

    a) soy muy mala para los nombres y las fechas
    b) tengo ganas de ir al baño
    c) mis gustos son muy caprichosos
    d) yo no hago mucho caso de las sub-etiquetas, onda «dark wave», «ethereal», «folk gothic» y todo eso
    y
    e) ya me di cuenta de que todavía no metemos bandas de este lado del Atlántico.

    Así que veamos:

    7. London After Midnight. Es una banda de Los Angeles, de los 90, y una de mis consentidas. El mejor disco, para mí, es el primero: Selected Scenes From The End Of The World, de 1992. Dicen que es dark wave.

    8. Switchblade Symphony. Era una banda de San Francisco, compuesta por una compositora y una vocalista, con baterista invitado (bueno, era parte de la banda, pero se fue, entró otro y no pasó nada). También me quedo con su primer disco: Serpentine Gallery, de 1995.

    9. A mí me gusta mucho la música que explora elementos más antiguos (instrumentos, melodías, armonías, qué se yo). De esas, mi favorita es Sopor Aeternus and the Ensamble of Shadows. No tiene disco malo, pero mi favorito es The Inexperienced Spiral Traveller, de 1997.

    10. En esta misma vertiente, recomiendo mucho a Stille Volk, banda francesa. Su disco Exuvies, de 1998, es una joya.

    11. The Legendary Pink Dots nos mete en problemas: no son góticos pero tienen un sonido muy gótico. Y su vocalista y líder, Edward Ka-Spel, es genial. Y por puro llevarme la contra a mí misma, recomendaré un disco de su proyecto solista: The Blue Room, de 1998.

    12. No sé dónde poner a Agata Kristi, así que la pongo aquí. Es una banda rusa buenísima. No sé qué disco, porque los nombres están en ruso y mi maldito ipod no lee ruso así que aparecen un montón de vocales acentuadas raro. Pero el que traiga “Ein Zwei Drei Waltz” es muy bueno. La mayoría de los otros, también.

    13. El Luto del Rey Cuervo. Banda española (así que son “siniestros” y no “góticos”, ja. Me gusta el disco que se titula como la banda. Es de 1998.

    Y tampoco hemos hablado todavía del lado más electro, uy.

    14. Die Form es una banda francesa con nombre alemán y una larga historia. Me gusta mucho de lo que han hecho pero mi favorito, casualmente, es el Bach Project, de 2008, en el que intepretan… pues eso, música de Bach. Y es una grandísima chulada.

    15. This Morn’ Omina. Diiicen que es “tribal industrial” o “ritual trance”. Yo digo que es una chulada. Me gusta Le Serpent Blanc / Le Serpent Rouge, que es un todo compuesto de dos discos y que wow. Es de 2003.

    16. Yendri. Creo que no es muy conocida, pero a mí me gusta. Es un proyecto unipersonal alemán. Su disco Breakdown of Reality, de 2000, trae mi rola favorita de ella, “Suck My Life Out”.

    17. Das Ich. Banda alemana, formada a fines de los 80. En vivo son increíbles. Me gusta mucho Die Propheten, de 1991.

    ¡Y nos falta los mexicanos! A lo mejor es una discusión eterna ésta, que si son, que si no son, pero yo digo que sí son. Algunos, como Santa Sabina, Los Amantes de Lola, son suficientemente conocidos como para que yo los ponga acá. Algo así pasa con Hocico, que es electro y se ha hecho de mucha fama fuera de México. Así que voy a mencionar a

    18. El Clan. Con su disco Sin Sentir, de 1994.
    19. Hueco. Recomiendo el álbum Invierno (no sé el año. ¿Alguien sabe?)

    y

    20. Maldoror. Su único ep, Primer Canto, de 2000, creo.

     

    Pilón: Una excelente recopilación: The Goth Box, de Cleopatra Records, es como un tour guiado por Ciudad Gótica. Muy recomendable.

     

    Pilón 2: Ya se me iba la lista sin mi adorado Voltaire. No es justu, como decía Chava Flores. Y ya que estoy haciendo trampa, hasta propongo dos discos: The Devil’s Bris (1998) y To The Bottom of The Sea (2008) y de una vez otro, que es de dark country: Hate Lives in a Small Town (2010). Ese es de… ¡gothic country! Yiiiiiija!

     

    foto cortesía de Fabienphoto.com
    foto cortesía de Fabienphoto.com
  • Recortes

    Recortes

    En estos días he tenido chance de leer como hacía mucho no leía. Como los libros son de una biblioteca, y no míos, subrayar no es una opción, así que me he puesto a transcribir los fragmentos que me gustan. Y como no quiero perderlos, pondré aquí unos cuantos de ellos. Siéntase el navegante bienvenido de echarles un ojo. Aquí van algunas citas tomadas de ¿Dónde es aquí? 25 cuentos canadienses. Panorama de las letras canadienses. Tomo I. (antología coordinada por Claudia Lucotti).

    «Había dos vientos: el viento en fuga y el viento en persecución. El primero buscaba refugio en los aleros, sollozante, temeroso; el otro lo asaltaba allí y separaba los aleros para obligarlo a huir de nuevo. En una ocasión, mientras ella escuchaba, aquel primer viento de un salto se puso en medio de la habitación, asustado como pájaro que ha sentido en las alas el roce de unas garras: furioso, el otro viento sacudía las paredes y lanzaba zarzas contra la ventana hasta que su presa volvía a alejarse, temerosa,  simplemente para regresar y estremecerse entre los débiles aleros, como si no conociera otro santuario en este páramo enloquecido de polvo». (de «La lámpara al mediodía», de Sinclair Ross).

     

    «Las personas que no demuestran sus sentimientos tienen ventajas prácticas. Pueden ir a que les maten como si no les importara, pueden despedir sin pestañear a sus hijos que van a la guerra. Su educación está dirigida a enfrentar las crisis. Cuando una llega, se saben comportar. Pero en la vida diaria eso es una verdadera masacre. Los muertos de alma y corazón cubren el paisaje de escombros. De todos modos, mantener el rostro impávido hace que la vida sea tolerable bajo presión. Hace que la vida pública sea tolerable; es todo lo que digo, porque en privado la gente continuaba emborrachándose y persiguiéndose con botellas y cuchillos, llamaba a la policía para quejarse de que los vecinos estaban introduciendo gas tóxico por las ventilas, abandonaban infantes y padres ancianos y escribian cartas a los periódicos a favor del castigo corporal, con imaginativas sugerencias. Cuando regresé a Canadá ese junio, por lo menos una cosa había quedado clara: sabía que no tenía nada de malo que la gete se riera y llorara en público.» (de «En la juventud está el deleite», de Mavis Gallant).

     

    «…en lo hondo de nuestros corazones nos rechazamos, y en cuanto a ese pasado que tanto presumimos de compartir, en realidad no lo compartimos, pues cada una de nosotras lo guarda celosamente para sí, con el pensamiento íntimo de que la otra se ha vuelto una extraña y ha renunciado a sus derechos.» (de «La paz de Ultrecht», de Alice Munro).

     

    «Ni se te ocurra pensar que una persona desea morir nada más porque todos consideran que no tiene una razón para vivir», (de «la paz de Ultrecht», de Alice Munro).

     

    «Y allí estaba. Adviniendo. Subiendo por la colina de nuestro jardín de atrás, con el cuerpo inclinado hacia adelante y la túnica ondulándose en el viento. Él advenía. Y yo no estaba lista.» (de «El día que me senté con Jesucristo en la terraza y sopló el viento y me abrió el kimono y Él me vio los senos», de Gloria Sawai).

     

    «Una vez satanás se me acercó, con pelaje oscuro, garras, ojos rojos y todo lo demás. Me exhortó a cruzar la calle y lo hice, delante de un auto que frenó a tiempo. Expliqué: ‘El diablo me dijo que lo hiciera’. En aquel momento no tenía idea de que mis padres no creían en lo que me enseñaban en la escuela de monjas (por cierto, satanás no es bilingüe; habla francés quebequense). Mis padres no tenían Dios y por lo tanto ningún Ángel Caído. Me regañaron por mentir, que era algo que mi padre odiaba y que mi madre hacía regularmente.» (de «En la juventud está el deleite», de Mavis Gallant).

     

    «La realidad, como siempre, era estrecha y opaca.» (de «En la juventud está el deleite», de Mavis Gallant).

     

    Gloria Sawai
    Gloria Sawai