Recuento de días frenéticos (pero felices)

Ibero-Monterrey-Acapulco
Ibero-Monterrey-Acapulco

Benedetti decía que de vez en cuando hay que hacer una pausa, no para llorarnos las mentiras sino para cantarnos las verdades. Me late. Pero también conviene de repente hacer una pausa para poner en orden las ideas y los recuerdos, para evitar que el tiempo deslave lo que ahorita se siente tan nítido. Sobre todo cuando es una temporada ajetreada, como la que estoy viviendo.

Y es que, en las dos últimas semanas, el itinerario estuvo rudo, pero altamente satisfactorio:

  • El lunes 7 de octubre tuve el honor (neto es un honor) de dar la primera charla de la semana de letras de la Ibero, y platicar acerca de mi trabajo como guionista con alumnos de, sobre todo, tercer trimestre. Les conté de lo divertido, sabrosón, satisfactorio y reconfortante que puede ser el trabajo del guionista, pero también de lo frustrante y molesto que puede volverse en ocasiones. De lo que he estado dispuesta a hacer (aprender economía, no dormir, leer el tvynovelas) y de lo que de plano he dicho «eso no lo hago aunque paguen bien». De cosas que he aprendido y de errores que he cometido. Mientras más hablaba yo, me di cuenta más y más de lo mucho que amo esta loca profesión (parafraseando a Orson Welles). Hablar de lo que uno hace sirve para que otros se enteren, pero también para que uno mismo recupere certezas que andaban extraviadas o que no había querido ver. Y bueno, lo cierto es que la bandita Iberoletrosa se portó genial, como acostumbra.
  • El martes salió, en la Jornada Aguascalientes, una entrevista que me hizo Javier Moro. La pueden leer aquí
  • El martes volé a Monterrey, donde tuve la experiencia genial de impartir un taller de guión en la Universidad de Nuevo León, participar en una charla sobre Literatura Infantil y Juvenil en la Feria del Libro y presentar mi novela. Fue una semana intensa, muy, muy bonita, en la que conocí gente maravillosa, atenta, entusiasta y cálida. Todo se lo debo al grupo Biblionautas, encabezado por Dalina Flores. El taller estuvo intenso: teníamos poco tiempo y yo, recién inspirada por la charla en la Ibero, iba más enamorada del guión que nunca; pero el grupo estuvo súper pilas y creo que la cosa salió bastante bien. (Voy a confesar algo: aunque llevo más de diez años dando cursos de guionismo, cada que va a empezar uno reviso todos mis apuntes, reacomodo temas y materiales, me pongo nerviosa y reevalúo qué ejemplos incluir y qué ejemplos dejar fuera. Y creo que eso es algo bueno).
  • La charla sobre LIJ fue cortita pero sustanciosa. La presentación de Ojos llenos de sombra, simplemente perfecta. Nos trataron excelente en el Gargantúa, la lectura de Susana Ruiz-Vicentello de primer nivel, las participaciones de Dalina Flores y Manu Gómez… ¡bueno! Me tuvieron con el ojito remi toda la noche. Qué bueno que no fui maquillada (mentira: debí ponerme el disfraz completo, bua).
  • El regreso a DF nos trajo otra sorpresa: compartimos avión con Celso Piña. Señorón super simpático y muy, muy amable. No se enojó de que le pedimos foto y hasta sugirió el mejor encuadre, je. Y, claro, eso nos da una lección: subirse a un ladrillo y marearse es de aficionados. Los grandes de verdad no dejan de ser sencillos. Habría que tatuárnoslo en el brazo pa verlo cada que nos abrochamos las agujetas de los zapatos :P
  • Por cierto, el sábado 12 salió en el suplemento Laberinto una reseña que hice de la novela Loba, de Vero Murguía. Se lee acá (está en la página 8)
  • Estuvimos en el DF todo el lunes, yupi. El martes, camioncito a Acapulco, a la Primera Feria Internacional del Libro de allá. Un gustazo formar parte de esa primera camada. Mar y libros es una buena combinación. Entrevisté a Alberto con respecto a su nuevo libro, Manda fuego, presenté Ojos llenos de sombra (con la participación super mega wow de Luis Téllez Tejeda, que dijo cosas rebonitas) y di una charla sobre literatura de horror. También tuve ocasión de conocer a Julio M. Llanes, apasionado promotor cubano de la literatura infantil y juvenil. Me recomendó algunos libros, así que traje cargamento para la columna en La Jornada Aguascalientes ;)
  • Por supuesto que algo lindo de estar en Acapulco fue coincidir con amigos queridos y conocer nuevos. Y comer sabroso. Y tomar el sol.
  • Me quedan pendientes de contar: la niña que no sabía lo que es un buffet (que ya conté someramente en Facebook, por si les llama la atención), el hombre de negocios que me invitó a dar un taller gratuito porque a él no le interesa la literatura (?), la demostración de Krav Magá a la orilla del mar…

Anoche regresé de Acapulco. Hoy presento a Alberto en la Feria del Libro del Zócalo y el lunes voy a la Feria del Libro de San Luis Potosí. Al mismo tiempo, avanzo en un nuevo proyecto de escritura inspirado por un «caso de la vida real». Estoy contenta y agradecida con la gente que ha confiado en mí.

Dieta octubre
Dieta octubre

Y bueno, les dejo la liga al primer capítulo de Ojos llenos de sombra, leído por Susana Ruiz-Vicentello: 

4 comentarios sobre “Recuento de días frenéticos (pero felices)”

  1. ¡¡¡Muchas felicidades Raquel; soy amigo de Alberto y desde hace unas semanas compañero de colección en Summa de Días, además de ser su doble paisano, toluqueños, y debo decir que te he seguido tanto a través de él que ya siento que te conozco…!!!
    Debes llamarte, puede ser seudónimo CElerina…

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