Sitio personal de Raquel Castro, escritora mexicana
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Opción B: Felinoterapia

Dedicado, por supuesto, a Bandala

–Bichiiiiiiitoooooooo
(silencio)
–Bichibichibichibichi
(silencio)
–Bichitobichitobichitobichito
(patitas que corren y se alejan)
–¡Chingado gato!
–¿Miau?
(claro: se aparece sólo cuando intuye que no me interesa su compañía)
–¡Sáquese!
(por supuesto que no: en vez de irse, se me trepa y empieza su concierto)
–PRRRRRRRRRRRRRRRR
–Chinche gato, ¿ha de ser cuando tú quieres?
–PRRRRRRRRRRRRRRRR PRRRRRRRRRRRRRRR PRRRRRRRRRRRRR
(acaricio acaricio acaricio. ronronea ronronea ronronea)
–Hmmm. Creo que esto funciona. Ya no me acuerdo de… de… ¿de qué?
–PRRRRRRRRRRRRRRR
(ruido afuera: son pies que se arrastran y un gemido y algo que suena como sangre que gotea)
–¿Oíste, gato?
–PRRRRRRRRRRRRRR
(el ruido de afuera podrían ser niños que juegan; podrían ser un perro lastimado; pero podría ser…
–¡Un zombie, gato, un zombie! ¡Sálvame!
–PRRRRRRRRRRRRRR
(del susto, aprieto al gato contra mí. del susto (que le da el apretón), el gato me rasguña. del susto (que me da el rasguño), le pego al gato. del enojo, el gato me hace pedazos. salgo como puedo y descubro que, efectivamente, mi zombie son los hijitos del vecino, que corren descalzos y se pelean y gimen y se hacen pipí y se oyen goteos)
–Niños…
(aunque mi intención es buena: decirles que no es hora pa que anden jugando, los chavitos me ven y palidecen. se van corriendo, gritando, espantadísimos ante mi look post-ataque gatuno).
–AAAAAAAAAHHHHHHHH! UN ZOMBIEEEEEEEEEEEEE
(regreso a casa, derrotada. me tumbo en el sillón. el gato se me sube).
–PRRRRRRRRRRRRRR PRRRRRRRRRRRRR PRRRRRRRRRRRR

No… la felinoterapia no parece ser tan buena opción

5 comentarios
  1. Pero poooooooooor favorrrrrrr… Si todo mundo sabe que la felinoterapia funciona sólo cuando sueñas con panes rellenos de queso filadelfia y jamón. Pueden ser croissants o baguetes. No importa.

  2. ;)
    Ups… bueno, al menos no te cobró la sesión de 45 minutos. (Los niños del vecino, ésos sí dan miedo fíjate)
    Saludos!

    (Claro que puedes dejar comentarios en mi blog, nomás pícale al globo que aparece en la parte superior izquierda de cada post donde aparece el letrero de Glosas, ahí ya se abre el cuadro para los comentarios.)

  3. jaja

    No cabe duda.
    En las tardes, noches, intento concentrar mi atención en alguna historia, en algún libro, sentado en el puf, o en la mesa del comedor. Mi pequeña gatita, que tiene la habilidad de caminar por las paredes (y dejarlas marcadas con su recorrido), se interpone entre la lectura, entre la escritura, ronroneando en mis piernas, aplastando mi libro, o caminando por el teclado. A ella la soporto; la quiero. No importa. Pero a los niños de enfrente, a esos gorditos del departamento 403, empiezo a odiarlos. Siempre gritan, y su madre también. Yo igual lo hago, pero nadie me escucha y todo sigue igual. No sé. Me urge convertirme en Zombie, o que por favor me prestes alguno de los más poderosos que tengas. El gordito más grande, de unos 10 años, tiene la costumbre de vestirse de spiderman negro y jadear igual que su hermano y su madre al subir hasta el cuarto piso. Creo que lo hacen para intimidarme. Necesito ayuda. Mi gatita no podría hacer nada contra ellos; ya conté sus únicas gracias.

  4. Ministry: ¿panes con quesito y jamón? ¡yo quiero soñar eso!

    Bandala, mi gato cobra la terapia en whiskas, no es tan grave. ¡Gracias por el tip pa dejarte comentárioses!
    :)

  5. buenas,

    ruego no usen el concepto de felinoterapia. es una marca registrada por nuestra entidad. es una terapia creada por nosotros con mucha efectividad.

    saludos.

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