Fueeeeeeeeera (de programa)

No. Hoy no voy a hablar de zombies ni de sueños. Tampoco se me olvidará (espero) mi discurso, ni voy a quejarme de la intolerancia.
No voy a contar el resumen de un cuento que no voy a escribir ni a lamentar una amistad que se perdió; no endecharé a un familiar fallecido ni recitaré la tabla del tres.
Está difícil, la verdad: ¿qué otra cosa podría hacer yo por acá? ¿Qué cosa, que no haya hecho en los últimos, digamos, seis meses?
Ni siquiera «callar» es una respuesta válida, pues eso lo he hecho de sobra, ni modo.
Entonces, se preguntará el hipotético lector, ¿qué va a hacer Rax?
Contarles un chiste, por supuesto.
Ahí tienen que va caminando por la calle un perrito que se llamaba Resistol. Y de repente, que se cae. Y que se pega.
(mal chiste).
No, pues. Va caminando Resistol y se mete al bosque. Y le cae la noche. Y lo aplasta.
(péeeeeeesimo).
Muy bien, hoy hemos descubierto que contar chistes NO es mi vocación.
Muchas gracias por su atención, buenas noches.

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