Sí, ya sé: debería estar escribiendo agudas tésises acerca del brote de influenza y de cómo se parece a una amenaza zombi; y de cómo queda demostrado que yo no sobreviviría a la amenaza zombi porque en vez de estar huyendo a Puebla en una eseuvé estoy aquí, en la oficina, combatiendo el mal desde mi burocrática trinchera.

Pero es tan obvio eso (basta con ver a toda la gente en la histeria, con los cubrebocas puestos y los ojitos de angustia), que no le veo el caso.

Miento: la verdad es que me incomoda que justo el día que inició el desmadre zombi se me olvidó traer mi cel, Alberto se fue a Guanajuato y mi coche está a varias estaciones de metro de aquí (y mi gato en el depto, y mi papá en Iztapalapa). Sí: me choca la posibilidad de que en esta película me haya tocado ser carne de cañón y no el rol de heroína superpagüer que acaba con los muertos vivientes.

Así que, en franca rebeldía contra el destino, escribiré mejor que mi hermanín me regaló un disco de Voltaire(¡eeeeeeeh!), dedicado y todo (com están todos mis discos de Voltaire, ejem): To the bottom of the sea. Muy bueno. Varias rolas destacables (mis favoritas, The Industrial Revolution, Happy Birthday, Death Death y, sobre todo, Coin Operated Goi).

Y que platicando con mi hermano, le dijo que viene pronto a México… y en su myspace, dice:

15 may 2009, 8:00 p.m. 08:00 PM – A surprise for my spanish speaking friends… below a border, somewhere spicy, – many pesos… more info later… v

Así que este atacuchito de influenza NO puede ser una amenaza porque VOY a ver a Voltaire pronto :P