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Varia invención

Todo, nada, parte dos

Ah… acabo de leer que una mujer hindú se encabronó porque su casi esposo le pidió que aumentara la dote: le pedía 37 monedas de oro y una motocicleta, además de las 30mil rupias que ya había dado.

Pues nada: que la ñora dijo ‘ahora no me caso’, mandó a la chingada al novio y, como ya estaba todo listo para el bodorrio (esto sucedio MINUTOS antes de la ceremonia) le dio penita que se desperdiciara lo que, de todos modos, había sido pagado por su familia (la de ella).

Tons, la mujer decidió que el espectáculo tenía que continuar, escogió a un invitado de la boda (uno que, supongo, le gustaba desde antes) y SE CASÓ CON ÉL.

Y vivieron felices por siempre… o algo así.

La nota, más completa pero sin el toque cálido y raqueloso que sólo yo le puedo dar (jojo) está aquí.

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