Muy temprano fui a dejar a Alberto al aeropuerto. Se fue a Colima y regresa el sábado. Ojalá que le vaya bien.

Lo curioso es que, luego de que se fue, me puse a hacer tiempo en la librería y de pronto sentí que alguien jalaba mi bolsa. No era un ladrón. Era… ¡una caja de cartón con matasellos de Islandia!

Debí suponerlo: Alberto es cómplice del pingüino y todo su viaje es una mascarada para que YO fuera a recoger al animalillo. Está bien, se les perdona. A ambos.

Pero luego siguió una persecusión terrible por todo el aeropuerto, porque alguien les pasó el tip a los mafiosos. Nos estaban esperando, vestidos de monja en smoking. D. y yo corrimos a toda velocidad (es un eufimismo) y 30 centímetros después de empezar a correr a toda velocidad, caimos extenuados. Estuvimos a punto de ser ejecutados, pero en eso, un taquero salido de dios sabe donde les ofreció a los perseguidores una muestra gratis de taco al pastor. No bien se la acabaron, no se la acababan: es decir, comieron la muestra y se enfermaron de la panza. Yo creo entonces que la noticia que recibió cin es cierta.

Deíctico me llevó a paquetería, y sacó un estuche de violonchelo. Me puso a mí a cargarlo, claro. Y ya que llegamos a casa (después de ir a canal once y a la UVM), me permitió abrir el empaque…

¡Dioses! ¡Es Bjork! ¿Y ahora qué hago con un pingüino y una cantante, uno perseguido por la mafia y la otra raptada por el pingüino? ¿Qué diantes está intentando hacer Deíctico? ¿Por qué de pronto se comporta como pelota de playa? Si alguien sabe, dígame…