Alberto puso en receso su blog ‘en lo que se resuelve el asunto del hapaxlegómeno’. Suena extraño, misterioso y hasta un poco macabro. Buscaría en mi diccionario la palabrilla, pero no lo haré por dos razones:

1. estoy muy lejos del diccionario

2. lo compré en una barata y sólo al abrirlo descubrí por qué estaba en descuento: no está en orden alfabético.

Así que me quedaré con la oscura duda, o me inventaré posibilidades.

Por lo pronto, una: se trata de una herramienta mística que abre portales multidimensionales y que sirve, básicamente, para viajar a otros universos, pero sólo en las horas pico.

Me gustaría intentar el viaje, incluso en hora de mucho tráfico, pero si tiene un problema como dice Alberto, me da miedito: qué tal que me quedo varada en el universo de la antimateria, donde las antiraqueles tienen largas lenguas azules y saludan con cariñosos mordiscos en la nariz? Creo que no podría soportarlo mucho tiempo.

Y en todo caso, ya vivo en una dimensión descosida:

a quienes han preguntado cómo me fue en Conciliación y Arbitraje les diré que….

que NO he ido!!!! Porque el abogado del canal no ha tenido tiempo, o por la lluvia, o por las marchas… en fin, que cada día llego dispuesta a someterme al ritualucho ése, y cada día me salen con que mejor después. Seguro que soy la única persona -si no en el mundo, al menos sí en canal once- que pasa los días persiguiendo a un abogado para que la acaben de despedir.

Y si eso no es vivir en una dimensión alterna, que alguien me explique por qué me está saliendo un brazo en medio de la espalda.