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Varia invención

Voy a publicar una nota (breve)

No me siento cómoda con la idea del diario abierto. Pero tampoco he estado, digamos, lo suficientemente creativa como para escribir algo distinto. Me gustaría contar un cuento o un chiste o un sueño, pero no he tenido muchos en los últimos dìas. Y, sobre todo, ¡el tiempo..! ¡Cómo me acuerdo de cuando mi amigo Daniel Jiménez Muñoz era mi amigo y era sabio y me decía que había que buscar cierta lentitud para escribir ciertas cosas (o para leerlas).
Yo, a veces, encuentro esa lentitud, esa enemiga natural de las prisas en las ciudades ansiosas y esquizofrénicas. Por ejemplo, cuando camino a mi nuevo trabajo (eh, estoy estrenando trabajo) y me pierdo en las calles del Centro Histórico (el del presente, el del recuerdo y el del pasado que no viví). Camino despacio, miro a mi alrededor como los turistas, como Scrooge en las Navidades Pasadas, y me doy el lujo de vagabundear entre los pensamientos. Pero es irónico: cuando estoy en ese estado de Lentitud (así, con mayúscula) no tengo una computadora cerca. Y si la encuentro, de inmediato siento que la sangre vuelve a bombear a mil (efecto de transitar por la supercarretera de la información, supongo) y se acaba la magia despaciosa…
Mientras tanto, Daniel no responde mis mensajes electrónicos. Es un hombre importante y no tiene tiempo para una amiga del pasado, supongo. O no se acuerda. Es posible, nunca nos vimos en persona. Pero me gustaría que me respondiera, tan sólo para decirle que le agradezco su enseñanza.
(paso de un tema a otro sin control; pero al menos estoy escribiendo algo: quizá con tiempo y disciplina vuelva a ser medianamente ordenada… quizá no) :)

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