loquito1
Todos tenemos nuestras pequeñas excentricidades: hábitos o manías que pueden parecer extraños, pero que no son causal de internamiento en la Castañeda (pues, de hecho, apenas pueden clasificarse como conductas anormales).
Por ejemplo, yo tengo una bonita colección de excentricidadcitas, pero soy bastante funcional y apenas se me notan esas peculiaridades (creo). Solamente Alberto llega a mofarse de mi firme intención de adoptar una mesa específica en cada restaurante que visito, pero he de decir en mi descargo que cuando dicha mesa está ocupada busco la más cercana en características, en lugar de salir corriendo u obligar a salir corriendo a los ocupantes de la mesa en cuestión. Sí, los miro feo, y a veces les aviento migajas de pan o sal o medios limones, pero ¿no hacemos eso todos?
Otra de mis conductas ligeramente extrañas es que siempre que voy a entrar a un baño tengo la sensación de que en la taza voy a encontrar algo macabro: casi siempre, lo que creo que encontraré es un pulgar sangrante, un zombi sentado o un fantasma con la cara pegada al rincón, dándome la espalda. Por supuesto que jamás ha ocurrido (lo mío es excentricidad, no ruptura con la realidad).
Otra, hablando de baños: cuando estoy en uno público, busco siempre el reservado más lejano de la puerta, misma que abro muy despacio por si hubiera pulgar, zombi o fantasma.
De acuerdo: cuando voy manejando el autito, hablo sola. Pero eso es normal, ¿qué no? Lo mismo que regresarme varias veces al ya dicho autito para verificar que esté bien cerrado.
También está mi mal hábito de rascarme la cabeza hasta sacarme tantitita sangre y luego quitarme las costas; o el de morderme las uñas y guardarlas en los bolsillos de mis chamarras; o el de tronarme los dedos una y otra vez (truenan las tres junturas de cada dedo, además de la muñeca derecha y el cuello y los hombros)…
O el de soñar zombis; el de empezar a leer las revistas por la última página (creo que ese es muy común) o el impulso de colgar el teléfono justo cuando está llamando…
Ufa, ya listados, se ven más raritos… así que mejor me detengo.
Pero anden, cuenten (para que no me sienta sola): ¿cuáles son las pequeñas excentricidades de ustedes?