Peculiaridades que no le hacen daño a nadie

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Todos tenemos nuestras pequeñas excentricidades: hábitos o manías que pueden parecer extraños, pero que no son causal de internamiento en la Castañeda (pues, de hecho, apenas pueden clasificarse como conductas anormales).
Por ejemplo, yo tengo una bonita colección de excentricidadcitas, pero soy bastante funcional y apenas se me notan esas peculiaridades (creo). Solamente Alberto llega a mofarse de mi firme intención de adoptar una mesa específica en cada restaurante que visito, pero he de decir en mi descargo que cuando dicha mesa está ocupada busco la más cercana en características, en lugar de salir corriendo u obligar a salir corriendo a los ocupantes de la mesa en cuestión. Sí, los miro feo, y a veces les aviento migajas de pan o sal o medios limones, pero ¿no hacemos eso todos?
Otra de mis conductas ligeramente extrañas es que siempre que voy a entrar a un baño tengo la sensación de que en la taza voy a encontrar algo macabro: casi siempre, lo que creo que encontraré es un pulgar sangrante, un zombi sentado o un fantasma con la cara pegada al rincón, dándome la espalda. Por supuesto que jamás ha ocurrido (lo mío es excentricidad, no ruptura con la realidad).
Otra, hablando de baños: cuando estoy en uno público, busco siempre el reservado más lejano de la puerta, misma que abro muy despacio por si hubiera pulgar, zombi o fantasma.
De acuerdo: cuando voy manejando el autito, hablo sola. Pero eso es normal, ¿qué no? Lo mismo que regresarme varias veces al ya dicho autito para verificar que esté bien cerrado.
También está mi mal hábito de rascarme la cabeza hasta sacarme tantitita sangre y luego quitarme las costas; o el de morderme las uñas y guardarlas en los bolsillos de mis chamarras; o el de tronarme los dedos una y otra vez (truenan las tres junturas de cada dedo, además de la muñeca derecha y el cuello y los hombros)…
O el de soñar zombis; el de empezar a leer las revistas por la última página (creo que ese es muy común) o el impulso de colgar el teléfono justo cuando está llamando…
Ufa, ya listados, se ven más raritos… así que mejor me detengo.
Pero anden, cuenten (para que no me sienta sola): ¿cuáles son las pequeñas excentricidades de ustedes?

24 respuestas a «Peculiaridades que no le hacen daño a nadie»

Mmm… no… no puedo pensar en ninguna. Mi neurosis es bastante aburrida y ordinaria.
Pero si me acuerdo de algo,,, regreso.

Ah, ya, pero cómo no.
Ésta es muy bonita:
Cuando estoy escuchando una conversación, ya sea presencial o en alguna película, mentalmente cuento el número de palabras de cada oración y reviso mentalmente cuántas «i», «t», «ñ» o acentos hay en la oración y luego comparo si el número de palabras por oración es par o impar y si concuerda con el número de «i», «t», «ñ» o acentos. Cuando no concuerda me siento muy decepcionada y hago trampas como acentuar palabras que no deberían acentuarse para que concuerden: oración par-grafías par, oración impar-grafías impar.
Debo decir que este proceso se realiza en milésimas de segundo y no interrumpe el seguimiento que le doy a la película o a la plática en cuestión.

Yo tengo varias. Por ejemplo, siempre me estoy tocando el cabello…siempre…
Cuando voy a entrar a un baño, me cercioro de que no haya nadie enfermo adentro, jajaja.
Cada vez que voy a tomar medicina, pienso que el remedio puede ser peor que la enfermedad (eso no es cierto, claro, pero yo lo pienso).
Siempre prendo la televisión…y siempre me pongo a hacer otra cosa sin verla.
Pongo mi ipod en random y aún así le estoy cambie y cambie…
Siempre huelo la comida para ver que esté en buen estado…aunque sea un restaurante establecido.
Nunca rento películas, las compro, si las rento las olvido y luego me están llamando los del videoclub para que las regrese.

Mis manías tienen mucho que ver con paranoias de la catástrofe. Reviso que la estufa no esté prendida 87 veches al día. Le pongo la alarma al coche 45 veces antes de alejarme. Evito las coladeras y rejas en el piso por miedo a caerme al vacio. No contesto llamadas si no conozco el número que sale en el identificador…

Pues es una lista larga pero entre las màs curiosas son las de no darle la mano a extraños; preguntar a los maestros varias veces en clase si me pusieron asistencia; imaginar otra conversacion cuando termino una; no pisar las lineas de la banqueta y contar los números de cualquer parte para saber cuanto da en total, entre otras que no recuerdo.

yo soy muy «rarita», cuando lavo trastes deben de ir acomodados exactamente igual que siempre, mientras alguien habla conmigo dibujo su cara constantemente y le cambio los colores de piel, ojos cabello… siempre estoy dibujando «geometricamente» las cosas que estan a mi alrededor, cuando voy a un lugar publico por primera vez, siempre paso por afuera antes de entrar , «solo para ver como es el numerito», me lavo las manos en todos los baños que me encuentro en el camino, restaurantes, tiendas de ropa, casas de familia, amigos ……cuando voy a algun restaurante nunca ordeno a la primer visita de la mesera, primero tengo que ver la cara de quien me va a atender……. y si permito que afloren mis demas rarezas, yo si estaria en la castañeda………

Jaja. (La risa es inevitable.)
Yo suelo tomar el vagón del metro que me dejará enfrente de la salida inmediata o al transborde, por ejemplo, si vengo de Indios Verdes a Universidad, me subo en el penúltimo vagón, ya que al bajar en Balderas el transborde es directo para tomar la línea rosa dirección observatorio.
Siempre o casi siempre tengo la televisión prendida (aunque no la vea), digamos que es un remedio para la soledad.
Para leer me gusta tener una pluma a la mano para marcar los libros (al estilo Cortázar, según yo) pero casi todos los que he leído están limpios.
Tengo muchas, que incluso no conozco, escribo sólo tres para que los amigos se animen a balconearse, ja.

Un abrazo.

Geniales las manías… el comportamiento ritualístico es una clara señal zombie…

A ver, a ver, a ver… pues en mi caso, también me da por volver al coche para cerciorarme de haber puesto la alarma… o al salir por las mañanas de la casa, tocar siempre los bolsillos para asegurar que van las llaves… que acabo de tomar unos segundos antes…
En las mañanas, a veces me da por contar los lados de las figuras geométricas que resultan de las uniones entre las paredes y los techos…
La rascada de la cabeza nunca llega a la sangre, pero sí que me da con ganas…
Y también me da por contar las costillas de mi víctimas justo antes de extraerles el… eeehhhh…. no… este… olvídelo. Nevermind.

Bye!

G.

Hey! esa excentricidad de la expectativa de encontrar algo en la taza no está tan deslindada de lo posible. Me hizo recordar un dia que en la escuela en el baño de las niñas, para el cual haciamos filas largas, habia uno en el que nadie queria entrar. Yo muy valiente me acerqué, total, nada que no hubiera visto en mi corta edad. Pues bien, lo que me encontré, y que jamás olvidaré fue:
Un chile jalapeño, verde, entero y enorme, colocado en la orilla de la taza!!!!

Quizas no era un zombie, pero a las niñas les horrorizaba, tanto que lo evitaban; a mi entre otras cosas, me dejó el esperar algo fuera de lo común en las tazas…comparto la misma peculiaridad contigo.

Saludos y gracias por este agradable post :)

Uuuuuff, pues tengo muchas pero me limito a enlistar las que se me vienen ahora a la mente:

Necesito un poco de simetría: Si tengo dos objetos tienen que ir juntos, o en la misma posición, si sólo es uno tiene que ir en medio de otros dos que sean iguales (o muy similares).

Siempre, siempre digo «Mira, un perrito» aunque la otra persona ya lo haya visto. Si el perro está cerca, lo saludo sin excepción alguna.

Mi plato de comida debe estar bien organizado y verse bonito cuando yo me lo sirvo (cuando no, acomodo lo que se puede) y siempre dejo algo, aunque sea un pedacito mínimo, o el último bocado.

Todos dicen que soy pesimista o paranoica, pero siempre veo el lado bueno de las cosas… destruido por alguna otra curiosidad.

(Raquel, las tuyas parecen más encantadoras)

A mí me gusta ir a los lugares y en especial en los buses y ponerme a escuchara las conversaciones de las demás personas, para sacar los personajes de mis cuentos, se oyen unas historias terribles, y además, lo peor es que en el mejor momento alguno comenta luego te sigo contando llegó mi parada… y allí se queda la historia entonces empiezo a inventarme unas terribles. Y me divierto mucho, hasta que llega mi parada, claro…
Otra es que me encanta llevar libros de poesía y sentarme en un parque bajo los árboles a leer, si hay un escaño bien, si no me siento en un pañuelo, a algunas personas esto les parece loco pero para mí es como tener un lugar del campo en la ciudad, disfruto de la brisa, de los pájaros que hacen sus nidos en los árboles y de las flores, qué mas podría pedirse.
Algunas veces me digo a mí misma que voy a tener una aventura esta noche así que llevo dentro de mi bolso un paquetito con condones para tener un «affeire» el que nunca tengo pero estar prevenida no sobra ¿cierto?

Chale! Yo cuando me pongo nervioso o estoy sometido a una gran presión en el trabajo me da por arrancarme cabellos de la crisma. No sé porque, pero lo hago instintivamente, afortunadamente no pasa de unos dos o tres hasta que caigo en la cuenta de la tarugada que estoy haciendo. Afortunadamente, a veces me llevo por ahi alguna cana latosa, :)

A igual que mi amigo Ovidio, también rayo las frases de los libros que leo con lapicero (para poder borrarlos después, según yo) también tengo la manía de señalar las faltas de ortografía en los textos. Se que no es consuelo, pero se siente bien saber que hasta los grandes fallan.

Siempre tengo como tres versiones de mis cuentos.

Tengo la manía de siempre estar dibujando cosas en mis cuadernos o en cualquier papel que tenga cerca, pero pocas veces me salen cosas chidas. También tengo la manía de dibujar siempre a mis personajes de frente.

Ah! También tengo la manía de contestar tests en blog!

Yo guardo toda clase de cosas que según en algún momento voy a ocupar para algo no mejor definido, o bien, porque me obstino en verle un valor sentimental o memorioso. La mayoría son papeles y papelitos, especialmente boletos usados, entradas de cines, museos, boletos de tren… La mayoría los agarro de separadores (ignorando los montoncitos de separadores-separadores que también recolecto y guardo, pero nunca sé donde) y termino perdiéndolos durante años entre las páginas de algún libro. En cada mudanza me encuentro con cajas y cajitas llenas de toda clase de papelitos; si me pongo a verlos, no tiro ni la tercera parte y los cargo a la casa siguiente.

Me toco la puntita externa de la ceja y la comisura de los labios con la yema del índice desde bebé y ya ni cuenta me doy. Me dijeron que durante todo mi examen profesional lo estuve haciendo. Yo bloquée de mi memoria mi examen profesional.

Cuando estoy escribiendo (en mi casa, en el trabajo sería demasiado), y me asusto, me canso o me trabo, tengo que hacerme bolita y meterme bajo el escritorio, en el espacio oscuro en que mete uno las piernas hasta que se me pasa el susto, el cansancio o la trabación.

Desde que estudio danza de vientre, me da por imaginar una coreaografía con cualquier canción que escucho. Me prometo que llegando a casa tocaré dicha canción y ensayaré tal coreografía, pero nunca lo he hecho. Ni una vez.

Duermo con guarda dental, tapones para los oídos y un cerdito de tela de toalla del tamaño de una mano grande. Éste último, no cae en la categoría de lo que no le hace daño a nadie, porque me lo robé. Las circunstancias de esto son demasiado vergonzosas para ventilarlas.

Tengo casi todos los que mencionas, el de la mesa, el de regresarme para verificar si cerré la puerta, varias veces, leer las revistas de atrás para adelante (creo que las editan al revés) y también me truena todo el lado derecho.

Yo soy sumamente desordenado. Mi escritorio es como el de Al Gore. En la compu uso 3 pantallas simultáneas y el Kindle, y tengo cajas y cajas de libros y revistas que ya no caben en mi cuarto-oficina. Todas las superficies horizontales, incluyendo mi cama y el suelo están cubiertas por libros, papeles, DVDs, folletos, tarjetas de presentación y otros objetos. Tengo el extraño superpoder de acordarme en qué página voy en cada libro (aunque tal vez lo pierda, pues el Kindle hace eso por mí.) Pero como apoyo a mi memoria, que ya no es la misma de la adolescencia, guardo en hojas de cálculo mis notas sobre pasajes o ideas relevantes de los libros que leo (aunque también eso está en peligro, pues el Kindle también hace eso por mí.)

Tengo la misma minuciosidad y obsesividad en otros aspectos de mi vida. En todo momento debo saber la hora, la temperatura, la presión atmosférica, la posición de la tierra, mi carta astral o el espectro de la luz solar. Genero casi 8GB de video al día.

Cuando ya estoy a punto de irme a dormir me pregunto si están bien cerradas las llaves del gas, así que, aunque ya esté arropada y todo, me levanto para verificarlo. O bien, salgo corriendo de mi casa y a la cuadra, a las dos cuadras me regreso a verificar si desconecté la plancha.
Necesito oír música para poderme dormir, algo así como ruido blanco, ¿eso calificará como manía o peculiaridad?
Muchos saludos.

Además de aquello de escribir escuchando una película desde lejos, cuando estoy solo me pongo –a veces; cuando estoy concentrado en algo– a chiflar de un modo raro, con los dientes, cosas que no son exactamente melodías sino (teorizo) ruiditos robóticos o bien como rap (pero chiflado). Hay secuencias de silbidos para expresar bienestar, desagrado, tristeza irónica y varias otras cosas raras. Chiflado yo, claro.

Otra manía: siempre termino marcando los libros con todo excepto los hermosos separadores que tengo a mi disposición: boletos de metro, tarjetas de débito, cheques, recibos de honorarios. Todo lo cual tengo que buscar luego, y desesperadamente, porque nunca me acuerdo dónde lo puse… :S

Siempre que me levanto en la mañana lo primero que hago es ir al baño
Casi siempre no puedo dormir bien si mi cama no esta bien tendida
En los camiones siempre me siento en los asientos mas cercanos a la puerta de salida y del lado izquierdo
A los libros que leo les pongo hojitas de papel en cada capitulo y asi se me hace mas corto leerlo
En las noches o en casas creepys casi nunca veo directo a los espejos porque siento que me va a salir algo atras como en las peliculas de terror

y uff jajaja hay bastantes mas
saluditos

Aclarame si lo hacen todos los gatos…(si, se que estabas hablando de personas) mi gata SIEMPRE que se acerca a su bebedero (un traste de plastico azul) mete la pata con un movimiento rapido y despues bebe, me supongo q el instinto milenario la hace cersiorarse de que no hay cocodrilos, pero es una gata nacida y criada en cautiverio!!!

Veo que las peculiaridades no son tan peculiares, muchos compartimos varias :)
Aparte de algunas de las que mencionan antes, yo hago que me truene el dedo gordo del pie izquierdo constantemente o froto las membranas entre los dedos de una mano con la otra. No suelo saludar de beso a los extraños, procuro no ver mi reflejo de noche en los espejos y me molesta que mis cosas estén fuera del lugar o posición que les asigné.

Yo y toda mi familia empezamos la revista por la ultima página…
Yo en lo particular siempre, o casi siempre veo el último parrafo de un libro, entiendase: el final….

Pff! Me dio tranquilidad saber que no soy la única que se dirige al último baño y que abre la puerta despacito (aunque yo más bien espero encontrar a alguien vivo vivo). Lo de regresarse varias veces, ps’más vale cerciorarse que quedarse sin carro no? Cuando yo hablo sola en el carro es para decir: “a ver señor corsa (o el carro que corresponda) pásele pues”, “no pues si quiere métase”, “osea, ¿cómo quiere que avance señor chevy (op.cit.) si está el semáforo en rojo” y cosas así por el estilo.

Por otro lado, yo sueño con zombis cleptómanos (que en específico, me roban mi jugo de naranja ¿!¡?), también he tenido zombis vecinos que luego nos atacan mientras yo le digo a mi familia: se los dije.

Lo de leer las revistas por la última página creo que es una manía que también comparto contigo y que recuerdo tener desde muy chica, lo interesante será saber por qué siempre lo he hecho así.

Otra es que siempre reviso como 3 veces que haya puesto bien el despertador porque me da pavor que se me haga tarde por haberlo puesto mal (prefiero que sea porque lo apagué y me quedé dormida).

Seguiré pensando en otras manías.

Yo tengo demasiadas manías como para hacer una lista muy extensa pero creo que la más importante de esa lista es: tengo la manía ¡de no divulgar mis manías! :D

Manía de regalo: Tengo la manía de no acabar lo que empie

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