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Varia invención

Moraleja dos: buenas costumbres

1. No hables acerca de tu ex con tus amigos, enfrente de tu actual pareja. Una cosa es que tu pareja sea cool y quiera saber de tu vida (o sea morbosa y te pida todos los detalles) pero otra cosa bien distinta es que ella esté de testigo mientras le cuentas a alguien más esas cosas.

2. Cuando se topen tu ex y tu actual pareja, preséntalas. Y presenta a la ex como ‘Fulanita, de quien ya te he platicado’ y a tu actual como ‘Menganita, mi novia’.

3. No le ocultes a tu pareja que anduviste con tal o cual de tus actuales amistades. De todos modos se va a enterar, y va a pensar mal si se entera de una boca que no es la tuya.

4. No accedas a renunciar a tus amistades a causa de tu actual pareja. Es decir: si hace diez años tuviste un affair con Zutanita, y ahora es tu mejor amiga, que chille tu actual pareja, pero no renuncies a tu amistad.

5. Pero no dejes que Zutanita te diga ‘corazón’, que hable únicamente de cosas que es obvio que tu actual pareja no entiende porque no estuvo ahí, o que te dé besitos de lengua ‘amistosos’.

6. No pretendas que tras dos meses de haber terminado con alguien ahora resulta que ya son los mejores amigos del mundo. Es más: si lo crees, piénsalo bien. ¿Seguro que ya curaste tus heridas? ¿Que ni tú ni tu ex tienen la fantasía de volver, volver, volver?

7. Si tu ex te pregunta si tienes pareja actualmente, y la tienes, díselo. Nada de ‘pus ahi la voy pasando’ o ‘salgo con alguien’. ‘Salir con alguien’ es informal. ‘Ando con Perenganita, la quiero mucho’ es bien distinto.

8. No tienes que contarle todos los detalles de tus relaciones anteriores a tu actual pareja. A fin de cuentas, tu intimidad es tuya, tu pasado es tuyo, y el límite lo pones tú.

9. Siempre y cuando dejes el pasado en el pasado: que tu ex haya sido superponedora no implica que cada que la veas acabes empiernado con ella y que a tu pareja actual le salgas con ‘es que así nos llevamos’.

10. Ok, quieres ser amigo de tu ex (habiendo tantos millones de personas buscando tu amistad, tú quieres ser amigo de alguien con quien, por una razón u otra, las cosas acabaron mal. Cada quien sus masoquismos). Se vale, claro, y hay exes que se hacen tan buenos amigos, que hasta se olvidan de que fueron pareja y eso es como uno de los resbalones de la amistad (como cuando uno perdió sin querer el libro favorito del otro, o como cuando lo dejó plantado, un detalle nimio, pues). Pero para llegar a esto hay que recorrer un camino largo: primero, nada de que ‘lo pasado, olvidado’. Nah. Para dejar algo atrás hay que solucionarlo, hablar, dejar claro qué salió mal, qué se vale y qué no en la nueva amistad, pedir perdón por las ofensas causadas y perdonar las recibidas. Aceptar que el lugar de ‘amigo’ no es idéntico al papel de ‘pareja’ y que habrá otra persona, tarde o temprano, para quien serán los besos, las atenciones, las confidencias, la intimidá. Asumir de antemano que esa persona ocupará su propio espacio, que tiene derecho a ello, y no es ni un ‘extraño’ ni un ‘intruso’ y que llegará el momento en que tu ex y esa persona harán planes juntos (y habrá un ‘nos’ en vez de un ‘me’, e irán juntos a muchas partes).

10bis. Vas a sufrir, vas a recordar ofensas aparentemente superadas, te vas a enterar de cosas feas que tú le hiciste, y cómo se sintió al respecto. Va a haber momentos incómodos, ajustes difíciles, instantes en que preferirías mandar todo a la chingada y empezar una amistad nueva, que no parta de problemas añejos o de relaciones fracturadas. Pero si sientes que esa amistad con ese ex vale la pena, hay que apechugar todo eso, y probablemente muchas cosas más: periodos de lejanía, en los que ambos estarán asimilando lo sucedido hasta el momento, momentos de duda, de atracción, de repulsión, de pasión amorosa o de pasión odiativa. En fin… que convertir una relación amorosa terminada (y sobre todo, si terminó mal, para ambos o para uno de los dos) es un proceso tan largo como tratar aguas residuales (lo mismo están llenas de mierda, y, a fin de cuentas, se recomienda no beberlas). Y el que tenga ojos para oir, que hable.

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