Me duele una muela

Bueno, no es exactamente que me duela. No me molesta, tampoco. Me late. Como un corazón. Camino aprisa, corro, o me amarro las agujetas (o sea, realizo cualquier actividad que requiera de un enorme esfuerzo físico -sí, a mí, amarrarme las agujetas me implica un enorme esfuerzo físico-), y de inmediato empieza a pulsar, tum-tum, tum-tum, tum-tum.
Pero ya la vi en el espejo (la estudié atentamente, hice una cartografía de sus contornos y accidentes geográficos) y sigue siendo una muela. Es decir, no se ha convertido en músculo cardiaco, lo que me proporciona cierto alivio (sería muy difícil comer carne con una muela de carne… ¿tendría, tal vez, que empezar a comer hueso?).
Pero el tum-tum sigue. Y anoche me pareció escuchar que era acompañado por otra cosa, un sonido como cánticos a muchas voces, pero tamaño miniatura.
En fin, hoy voy al dentista, a ver si me explica el tum-tum, los cánticos y el extraño olor como a cerdo y piña a las brasas que sale de mi hociquito cada tanto.
Por cierto, leí de unas tribus hawaianas microscópicas, que huyeron de sus islas por miedo a las erupciones volcánicas. Yo me pregunto…

PD. Acá está la super foto santodominga:

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