El fantasma de la oficina

No de ésta: de otra en la que trabajé antes.
Según, que es un muchacho morenito, delgado, de camisa blanca, que se aparece en el cuarto de copiado y pide que apaguen las máquinas que no estén en uso.
Que es muy amable, pero pese a su constitución y edad, irradia cierto aire de autoridad, por lo que no queda más que obedecerle.
Que no da miedo, ni enfría el cuarto, ni flota.
Que tampoco desaparece.
Que simplemente espera a que apaguen las fotocopiadoras ociosas y se despide educadamente y se va.
Que luego uno se entera que en la oficina no hay alguien con esas características.
Y que, entonces sí, se siente frío, y miedo, y todo eso.

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