{"id":688,"date":"2010-01-25T03:01:25","date_gmt":"2010-01-25T03:01:25","guid":{"rendered":"http:\/\/raxxie.com\/?p=688"},"modified":"2010-01-26T03:39:19","modified_gmt":"2010-01-26T03:39:19","slug":"rosas-de-la-infancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/raxxie.com\/index.php\/archivo\/rosas-de-la-infancia\/","title":{"rendered":"Rosas de la infancia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/raxxie.com\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/lucila.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/raxxie.com\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/lucila-300x171.jpg\" alt=\"lucila\" title=\"lucila\" width=\"300\" height=\"171\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-689\" srcset=\"https:\/\/raxxie.com\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/lucila-300x171.jpg 300w, https:\/\/raxxie.com\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/lucila.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\n<br \/>\nUna vez, en mi cumplea\u00f1os, me regalaron un zombi. Era la cosa m\u00e1s mona: gru\u00f1osito, apestosito, asesinito. Lind\u00edsimo. No pod\u00eda esperar a regresar a clases para llevarlo a la escuela (todos los ni\u00f1os llevan sus juguetes luego de Reyes, luego de su cumplea\u00f1os, para presumirlo a sus amiguitos. Mis desgracias eran dos: la primera, que mi cumplea\u00f1os ca\u00eda -y sigue cayendo- a mitad de las vacaciones de verano -aunque ahora no tengo vacaciones de verano- y la segunda, que yo no ten\u00eda amiguitos).<br \/>\n<br \/>\nEl primer d\u00eda de clases lo llev\u00e9, escondido, por supuesto. Es muy dif\u00edcil esconder a un zombi, porque no cabe en la mochila, y porque hay que tener cuidado de que no te muerda a ti, su due\u00f1o (a diferencia de los perros, los zombis s\u00ed muerden la mano que les da de comer). Pero me las ingeni\u00e9 y lo disfrac\u00e9 de compa\u00f1erito nuevo. Un poco crecido, un poco oloroso, pero peores cosas se llegaban a ver en mi escuela.<br \/>\n<br \/>\nNadie se dio cuenta de que ese d\u00eda se comi\u00f3 a Juanito, el ni\u00f1o que siempre me jalaba el cabello, porque sent\u00e9 a Zambi (as\u00ed se llamaba, en honor, por supuesto, a cierto venadito de moda en ese entonces) en el lugar de junto a m\u00ed. La maestra vio todos los asientos ocupados y ni siquiera se fij\u00f3 en el ni\u00f1o grandote y medio verdoso que devoraba un pedazo de pierna en la fila del fondo.<br \/>\n<br \/>\nEl segundo d\u00eda de clases le toc\u00f3 turno a Lucila, una ni\u00f1a que siempre me hac\u00eda gestos. Ella sacaba la lengua y hac\u00eda bizco y, de pronto, lo que sac\u00f3 fue el ojo. O m\u00e1s bien, se lo sac\u00f3 Zambi, de un mordisco.<br \/>\nPero como est\u00e1bamos jugando con plastilina, nadie puso atenci\u00f3n. As\u00ed era mi escuela.<br \/>\n<br \/>\nLa maestra supuso que hab\u00edan cambiado de grupo a Lucila. Eso pasaba mucho en los primeros d\u00edas de clases. Y como las secretarias se llevaban las cosas con mucha calma, normalmente entregaban las listas de asistencia hasta entrado noviembre. As\u00ed que Zambi no tuvo ning\u00fan problema.<br \/>\n<br \/>\nLuego faltaron el mismo d\u00eda tres ni\u00f1os m\u00e1s. \u00abJurar\u00eda que los vi en el patio en la ma\u00f1ana\u00bb, dijo Miss Tere, mi maestra (me gustaba su nombre: sonaba a \u00abmisterio\u00bb), pero nada m\u00e1s suspir\u00f3 y sigui\u00f3 leyendo su novela condensada editada por Reader&#8217;s Digest. Mientras, Zambi se daba el atrac\u00f3n de su vida (o bueno, de su no-vida) en el tanque de arena del jard\u00edn.<br \/>\n<br \/>\nCuando s\u00f3lo quedaban siete u ocho ni\u00f1os, la maestra se preocup\u00f3 en serio: \u00bfhabr\u00eda una nueva epidemia de varicela? O peor todav\u00eda, \u00bfde sarampi\u00f3n? (Miss Tere nunca hab\u00eda tenido sarampi\u00f3n, y le daba mucho miedo). As\u00ed que nos pregunt\u00f3 si nos sent\u00edamos bien. Mis compa\u00f1eritos asintieron con la cabeza, p\u00e1lidos, nerviosos, aterrados por mi amenza: el que ponga el dedo se las ve con Zambi. Yo asent\u00ed tambi\u00e9n, aunque estaba sonrosadita, ojobrillante y sonriente.<br \/>\n<br \/>\nLo malo es que Zambi no asinti\u00f3. Y la maestra se dio cuenta de su color entre cer\u00faleo y apistachado, de su mirada perdida y, en general, de su apariencia de malestar. As\u00ed que la maestra sospech\u00f3 algo peor que el sarampi\u00f3n: hepatitis. Y valientemente, sali\u00f3 corriendo por la enfermera.<br \/>\n<br \/>\nQu\u00e9 l\u00e1stima que la se\u00f1orita Julia, la enfermera, intentara verle la lengua a Zambi. Podr\u00eda dulcificar la historia diciendo que, simplemente, no pudo volver a escribir con la derecha, pero la verdad es que no s\u00f3lo perdi\u00f3 la mano, en paz descanse.<br \/>\n<br \/>\nY qu\u00e9 l\u00e1stima que Miss Tere se puso como loca. Pegaba de alaridos y parec\u00eda que se iba a desmayar. Zambi se aburri\u00f3 del performance y la mordi\u00f3, pero nom\u00e1s tantito.<br \/>\n<br \/>\nCuando la directora se dio cuenta de que mi grupo no hab\u00eda salido al recreo, se preocup\u00f3 un poquito (ten\u00eda el antecedente de varios padres que hab\u00edan llamado, angustiados, porque sus hijos no hab\u00edan regresado a casa; ella les dijo que la juventud, cada vez m\u00e1s rebelde, es as\u00ed: \u00abDele tiempo, se\u00f1ora: ver\u00e1 que anda de revent\u00f3n. Ya s\u00e9 que tiene cinco a\u00f1os, pero le digo, cada vez empiezan m\u00e1s temprano con el sexo y las drogas\u00bb, dicen que dijo). Incluso pens\u00f3 en desbaratar el grupo y mezclarnos con los otros terceros de kinder, pero, mientras, fue a buscarnos. Se imaginaba que nos encontrar\u00eda borrachos o durmiendo la mona, qu\u00e9 se yo.<br \/>\n<br \/>\nElla s\u00ed se dio cuenta luego luego de que Zambi no estaba inscrito: llevaba casi un mes de poliz\u00f3n, sin pagar colegiatura. \u00a1Inconcebible! Quizo rega\u00f1ar a Miss Tere, pero ella respondi\u00f3 arranc\u00e1ndole un poquito de intestino y luego otro cachito m\u00e1s y otro, hasta que se la comi\u00f3 completa. Creo que a Miss Tere no le gusta que la rega\u00f1en.<br \/>\n<br \/>\nEl resto del a\u00f1o fue muy tranquilo. Los otros ni\u00f1os del sal\u00f3n me daban sus lonches, y jugaban conmigo a lo que yo quer\u00eda, tantito por miedo a Zambi y a Miss Tere, pero tambi\u00e9n porque aprendieron a quererme. Despu\u00e9s de todo, ya desde entonces era yo una linda persona, y hasta les dejaba escoger a qu\u00e9 ni\u00f1o o ni\u00f1a de los otros grupos se comer\u00edan Zambi y Miss Tere al d\u00eda siguiente.<br \/>\n<br \/>\nPero todo lo bueno se termina: cierta ma\u00f1ana, ya casi a fin de cursos, mi mam\u00e1 se dio cuenta de que me llevaba a Miss Tere y a Zambi a la escuela, y se enoj\u00f3 mucho: \u00abqu\u00e9 mala escuela donde dejan que los ni\u00f1os lleven sus juguetes\u00bb, dijo. Y me oblig\u00f3 a dejarlos en casa.<br \/>\n<br \/>\nPens\u00e9 que el primero de primaria iba a ser realmente aburrido, a\u00fan cuando pod\u00eda seguir jugando con Zambi y con Miss Tere en casa, pero me equivoqu\u00e9: en mi siguiente cumplea\u00f1os me regalaron una banshee.<br \/>\n&nbsp;<br \/>&nbsp;<br \/>&nbsp;<br \/>\n<em>ACTUALIZACI\u00d3N: Me parece muy sensato lo dicho por Roberto. \u00bfLes gusta la Banshee? \u00bfLa cambiamos por un mostrito del lago ness? \u00bfo qu\u00e9 otro espectro\/mostro\/susto les gustar\u00eda? Tambi\u00e9n se aceptan sugerencias de t\u00edtulo, porque el actual como que no termina de gustarme :)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una vez, en mi cumplea\u00f1os, me regalaron un zombi. Era la cosa m\u00e1s mona: gru\u00f1osito, apestosito, asesinito. Lind\u00edsimo. 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