{"id":1350,"date":"2014-01-16T19:42:56","date_gmt":"2014-01-17T01:42:56","guid":{"rendered":"http:\/\/raxxie.com\/?p=1350"},"modified":"2014-01-16T19:42:56","modified_gmt":"2014-01-17T01:42:56","slug":"el-crepusculo-a-lo-lejos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/raxxie.com\/index.php\/archivo\/el-crepusculo-a-lo-lejos\/","title":{"rendered":"El crep\u00fasculo, a lo lejos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/raxxie.com\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/wiesel.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/raxxie.com\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/wiesel.jpg\" alt=\"elie wiesel\" width=\"227\" height=\"223\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1351\" \/><\/a><\/p>\n<p>Durante un tiempo tuve el h\u00e1bito de transcribir fragmentos (largos) de novelas que me gustaban para compartirlas con un amigo que transcrib\u00eda fragmentos (largos) de novelas que le gustaban para compartirlas conmigo (espero que s\u00f3lo conmigo, pero no lo s\u00e9). Era emocionante. Claro, uno pod\u00eda ir y comprar el libro y leer de un jal\u00f3n en vez de por entregas; pero ten\u00eda algo de emocionante, de personal, eso de leer las entradas aquellas, sabiendo que el interlocutor se hab\u00eda tomado el tiempo de transcribir&#8230; Claro, probablemente era un paso de transici\u00f3n entre los h\u00e1bitos anal\u00f3gicos y los digitales que est\u00e1bamos comenzando a forjar: \u00a1era tan nuevo eso de internet, el mail, la inmediatez!<br \/>\nPas\u00f3 el tiempo, perdimos el h\u00e1bito, ambos (al menos el de mandarnos los fragmentos transcritos); pero algunos de los fragmentos se quedaron, aqu\u00ed y all\u00e1, en un mail viejito, en un disco de respaldo, qu\u00e9 s\u00e9 yo.<br \/>\nY hoy me encontr\u00e9, buscando otra cosa, uno de esos fragmentos: el inicio de la novela El crep\u00fasculo, a lo lejos, de Elie Wiesel, uno de mis autores favoritos. La novela me archirrencanta, por cierto. Se las recomiendo mont\u00f3n y, como muestra, les dejo lo que jall\u00e9:<\/p>\n<p>1.<br \/>\nVoy a enloquecer. Ahora es seguro. Despu\u00e9s de la tempestad viene la calma. Oscilo entre ambas, por todas partes est\u00e1n las negras fauces del perro negro, veo el fondo del precipicio: tengo miedo y, sin embargo, tengo deseos de lanzarme. Avanzo y retrocedo al tiempo, al mismo paso, con el mismo designio. Hablo al callar, callo al hablar. Escucho al m\u00e9dico decirme: \u201ccuidado, eres peligroso\u201d.<br \/>\n\t\u00bfPeligroso yo? \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda de serlo? \u00bfPorque conozco la verdad? Pero si no la conozco. \u00bfPorque la busco, entonces? Pero si ella me reh\u00faye igual que la raz\u00f3n.<br \/>\n\tAfuera un viento suave sopla hacia la monta\u00f1a. Me traslada a la infancia. En el camino eres t\u00fa a quien encuentro. T\u00fa, la fuente tanto de mis certezas como de mis angustias.<br \/>\n\tTodav\u00eda es temprano, pero ya la cl\u00ednica duerme. Abajo el pueblo duerme igualmente. Pero yo tengo miedo del sue\u00f1o. All\u00ed me espera un viejo; s\u00e9 y no s\u00e9, ya no s\u00e9, qui\u00e9n es.<br \/>\n\tEn mi sue\u00f1o todo es estable. Ahora bien, prefiero la inestabilidad. En un mundo ordenado, me place ver nacer una conciencia que se desarrolle e inflame para denunciar la mentira de ese orden. Me gusta escuchar al viejo loco que hace tambalear todo lo que parece s\u00f3lido.<br \/>\n\tTambalea la piedra en la piedra, el cielo en el techo y el techo en la calle, y la calle en el adoquinado, y los vivos en las sepulturas. Tambalea el pensamiento en el pensamiento, el sue\u00f1o en la memoria, la oraci\u00f3n en las l\u00e1grimas del agonizante.<br \/>\n\tMira: avanzo, avanzo hacia el recinto, me dirijo al oc\u00e9ano. Un paso m\u00e1s, una palabra m\u00e1s y estar\u00e9 del otro lado.<br \/>\n\tDe ahora en adelante voy a reflexionar de otra manera, voy a expresarme en otra lengua, voy a reaccionar de modo in\u00e9dito. Abandonar\u00e9 mi cuerpo, repudiar\u00e9 mi raz\u00f3n, me arrojar\u00e9 a otra identidad, voy a precipitarme en otro tiempo y a enfundar un h\u00e1bito que nunca ha sido el m\u00edo.<br \/>\n\tAdi\u00f3s, yo.<\/p>\n<p>2.<br \/>\nTodo mi ser me lo dice. Voy a enloquecer; probablemente ya ocurri\u00f3. \u00bfSoy yo el que veo en el espejo? \u00bfSoy yo el que te habla, el que me habla? \u00bfEs mi mano la que te escribe? \u00bfPor qu\u00e9 tiembla mi mano? \u00bfEs mi cabeza la que estalla, mi sangre la que azota mis sienes? \u00bfpor qu\u00e9 tengo la impresi\u00f3n, la sensaci\u00f3n de estar despierto incluso cuando duermo, como si otro durmiera en mi lugar? En mis sue\u00f1os veo dos hombres que corren hacia el mar, uno detr\u00e1s del otro, e ignoro si yo soy uno de ellos, o el espectador que los observa, o el ahogado que les pide auxilio. Nada es normal, \u00bfno es cierto?<br \/>\n\tNo es normal este deseo que me invade, cada vez m\u00e1s, de gritar contra el ruido y la luz\u2026 contra el ruido que hace la violencia del crep\u00fasculo que se niega a ceder ante la s\u00faplica de las estrellas. No es normal, te lo digo, no es normal esta necesidad que me domina de huir de este cuarto, de esta instituci\u00f3n, de esta sociedad, de esta existencia, y de hablar a los \u00e1rboles, a las ra\u00edces, y tambi\u00e9n de escucharlos. Y es que a veces se dirigen a tus piernas, otras a tus o\u00eddos, a tus labios, a tus dedos. Cantan en primavera. Entonces todo canta, las ramas y las flores y las hojas. Cada manojo de hierba canta a su manera, sol\u00eda decir en gran narrador jasid, el rabino Najm\u00e1n de Bratslaf.<br \/>\n\tTambi\u00e9n sucede que las nubes enloquezcan. En tales ocasiones su canto es peligroso. \u00a1Qu\u00e9 le vamos a hacer: las amo! Voy a impregnarme a fuerza de escucharlas. Ser\u00e9 un \u00e1rbol en el bosque, flor entre las espinas. Morir\u00e9 con el sol y me levantar\u00e9 al amanecer. Seguir\u00e9 los pasos del anciano loco que muri\u00f3 m\u00e1s de una vez. Reencontrar\u00e9 su locura y me remontar\u00e9 hasta la fuente de la misma.<br \/>\n\tNo me abandones.<\/p>\n<p>3.<br \/>\n\u2014Nada se agita en m\u00ed \u2014dice el enfermo\u2014. Nada vive ya en m\u00ed, excepto el miedo. Termino por comprender su alcance: temo haberlo olvidado todo. \u00bfC\u00f3mo hacer para trazar de nuevo mi camino? \u00bfde qu\u00e9 aferrarme para recobrar unas migajas de memoria, algunos trozos de mi pasado ser? S\u00e9 (ignoro c\u00f3mo, pero lo s\u00e9) que la memoria es funci\u00f3n del tiempo, o al menos de la duraci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 hay que hacer? Debo insertarme en el tiempo, no importa en cu\u00e1l, en una conciencia en la que el tiempo no pueda ser borrado como la arena en una ruta frecuentada. Podr\u00eda hacerlo, con tal que me fuera posible respirar, pero ni pensarlo; adem\u00e1s, no se puede pedir demasiado de los muertos: si se pusieran a respirar como todo el mundo, \u00bfa d\u00f3nde ir\u00edamos a parar? Que los vivos respiren, que se ahoguen; yo s\u00f3lo les envidio la memoria, nada m\u00e1s. Ni la dicha, ni la curiosidad: \u00fanicamente la memoria\u2026 En mi tumba, a solas con mi cuerpo, entregado a \u00e9l, me doy cuenta de s\u00fabito de que espero algo, ignoro qu\u00e9; s\u00e9 que espero a alguien, ignoro a qui\u00e9n. S\u00ed, algo va a ocurrir, pero ignoro qu\u00e9 y qui\u00e9n va a producirlo. S\u00e9, sin embargo, que esta espera corresponde a una lecci\u00f3n aprendida. A partir de ella, a costa de considerables esfuerzos, reconstruyo la trama: la espera f\u00edsica se convierte en espera mental; la nebulosa espera cobra una forma, la forma de la palabra. S\u00ed, hace tiempo hab\u00eda le\u00eddo, en un libro viejo y polvoriento, que tres d\u00edas despu\u00e9s del entierro un \u00e1ngel toca en la tumba del difunto y le pregunta el nombre. Desgraciado de \u00e9l si lo ha olvidado. Eso es lo que me ha acontecido: he olvidado. Soy presa del p\u00e1nico: \u00bfqui\u00e9n soy? \u00a1Dios de mis ancestros, ay\u00fadame!: \u00bfqui\u00e9n quisiste que fuera? Veo mi rostro hundido, mis ojos mustios, mi boca, s\u00e9 que esta visi\u00f3n de un hombre enfermo y algo entrado en a\u00f1os es la m\u00eda, s\u00e9 que este hombre soy yo; pero igualmente s\u00e9 que este saber es insuficiente, s\u00e9 que este hombre es la suma de sus experiencias, de sus remordimientos, de sus fracasos, de sus triunfos, de sus silencios; en una palabra, de su memoria. \u00a1Oh, pobre de m\u00ed, carezco de memoria! Ya no recuerdo ni mi propio nombre. Y el \u00e1ngel va a llegar de un momento a otro. \u00a1Va a golpear en mi tumba! \u00a1Me preguntar\u00e1 mi nombre y yo permanecer\u00e9 mudo! \u00a1Repetir\u00e1 la pregunta y no sabr\u00e9 qu\u00e9 responder! \u00a1La har\u00e1 por tercera y \u00faltima vez y todav\u00eda no tendr\u00e9 nada qu\u00e9 responder! Entonces se apoderar\u00e1 de mi alma y la lanzar\u00e1 a trav\u00e9s del infinito, lejos de los hombres y lejos de Dios, irrecuperable, maldita por los siglos de los siglos. <\/p>\n<p><em>El crep\u00fasculo a lo lejos, Elie Wiesel, ed. Norma<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante un tiempo tuve el h\u00e1bito de transcribir fragmentos (largos) de novelas que me gustaban para compartirlas con un amigo que transcrib\u00eda fragmentos (largos) de novelas que le gustaban para compartirlas conmigo (espero que s\u00f3lo conmigo, pero no lo s\u00e9). Era emocionante. Claro, uno pod\u00eda ir y comprar el libro y leer de un jal\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1351,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[33,40,30,35],"tags":[],"class_list":["post-1350","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritura","category-recomendaciones","category-recuerdos","category-vida-en-internet"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/raxxie.com\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/wiesel.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pCt21-lM","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1350","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1350"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1350\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1352,"href":"https:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1350\/revisions\/1352"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1351"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1350"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1350"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1350"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}