{"id":1127,"date":"2012-12-26T14:37:21","date_gmt":"2012-12-26T20:37:21","guid":{"rendered":"http:\/\/raxxie.com\/?p=1127"},"modified":"2012-12-26T14:37:21","modified_gmt":"2012-12-26T20:37:21","slug":"no-te-comeras-el-cerebro-de-tu-espectador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/raxxie.com\/index.php\/archivo\/no-te-comeras-el-cerebro-de-tu-espectador\/","title":{"rendered":"No te comer\u00e1s el cerebro de tu espectador"},"content":{"rendered":"<p>(Escrib\u00ed este ensayo para un libro electr\u00f3nico que edit\u00f3, en 2011, el festival de cine de horror Noctambulante. Ahora lo recupero para ponerlo aqu\u00ed.)<\/p>\n<figure id=\"attachment_1129\" aria-describedby=\"caption-attachment-1129\" style=\"width: 574px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/raxxie.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/kiraschon.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1129 \" alt=\"Kyra Schon en La noche de los muertos vivientes\" src=\"http:\/\/raxxie.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/kiraschon.jpeg\" width=\"574\" height=\"380\" srcset=\"https:\/\/raxxie.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/kiraschon.jpeg 717w, https:\/\/raxxie.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/kiraschon-300x198.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 574px) 100vw, 574px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1129\" class=\"wp-caption-text\">Karl Hardman y Kyra Schon en <em>La noche de los muertos vivientes<\/em> de George A. Romero<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda del s\u00e9ptimo arte sin el horror? Este g\u00e9nero acompa\u00f1a al cinemat\u00f3grafo casi desde su invenci\u00f3n (o desde su invenci\u00f3n misma, si recordamos las an\u00e9cdotas de c\u00f3mo se pon\u00eda la gente al ver <em>La llegada del tren<\/em>, primera pel\u00edcula de los hermanos Lumi\u00e8re).<\/p>\n<p>Si bien al principio se esperaba que el cine cumpliera con una funci\u00f3n meramente documental, pronto, muy pronto, se convirti\u00f3 en campo f\u00e9rtil para la imaginaci\u00f3n, y, en particular, para sus engendros m\u00e1s retorcidos: varios de los monstruos m\u00e1s emblem\u00e1ticos de la cultura popular encontraron su lugar en el cine en fechas tan tempranas como 1910, a\u00f1o en que se estren\u00f3 la primera versi\u00f3n de <em>Frankenstein<\/em> (dirigida por J. Searle Dawley).<\/p>\n<p>A este pionero pronto lo siguieron el g\u00f3lem, criatura legendaria de la tradici\u00f3n jud\u00eda; el jorobado de Notre Dame, engendro creado por el novelista franc\u00e9s V\u00edctor Hugo; y, por supuesto, Nosferatu, el vampiro salido de las p\u00e1ginas de <em>Dr\u00e1cula<\/em>, de Bram Stoker.<\/p>\n<p>Sin embargo, pocas de estas criaturas han logrado permanecer en el imaginario colectivo, causando el mismo terror que al principio: basta ver las iteraciones m\u00e1s recientes del vampiro (\u00bfv\u00edrgenes hasta el matrimonio que irradian chispitas?) o del Jorobado de Notre Dame (\u00bfbailar con las g\u00e1rgolas, en serio?) para darnos cuenta de que varios de ellos dif\u00edcilmente podr\u00edan hacernos temblar.<\/p>\n<p>Por otra parte, tambi\u00e9n es interesante que la gran mayor\u00eda de estos seres surgieron previamente al cine y que son s\u00f3lo una adaptaci\u00f3n de criaturas surgidas en otros medios, sobre todo en la literatura.<\/p>\n<p>Hay una excepci\u00f3n notable a esta tendencia: el zombie, sin duda el primer monstruo netamente cinematogr\u00e1fico.<\/p>\n<p>Vayamos por partes: el ingreso del zombie al cine s\u00ed se debi\u00f3 a un libro, pero no fue una novela o un cuento; sino al tratado antropol\u00f3gico <em>La isla m\u00e1gica<\/em>, de William Seabrook, publicado originalmente en 1929.<\/p>\n<p>Estas historias acerca de los falsos muertos, raptados de sus propias tumbas y convertidos en esclavos sin voluntad, llamaron fuertemente la atenci\u00f3n del p\u00fablico (primordialmente del anglosaj\u00f3n). Sin embargo, lo mejor ocurri\u00f3 tres a\u00f1os despu\u00e9s, cuando el director de cine Victor Halperin y el guionista Garnett Weston se basaron en <em>La isla m\u00e1gica<\/em> para crear la pel\u00edcula <em>White Zombie<\/em>, con Bela Lugosi.<\/p>\n<p>Aunque no le dieron el cr\u00e9dito correspondiente a Seabrook, el \u00e9xito de la pel\u00edcula se sum\u00f3 al inter\u00e9s que hab\u00eda despertado el libro y el t\u00e9rmino \u201czombie\u201d se convirti\u00f3 en sin\u00f3nimo de \u201cmuerto viviente obligado a cumplir con los caprichos de gente malvada\u201d, o algo por el estilo.<\/p>\n<p>De haberse quedado en esa acepci\u00f3n, el zombie habr\u00eda permanecido como un personaje intrascendente, apenas arriba de la utiler\u00eda en una que otra pel\u00edcula ex\u00f3tica sobre magia negra y vud\u00fa.<\/p>\n<p>Y es que, al principio \u2013como bien lo ha expresado el escritor y guionista John Skipp en su ensayo \u201cThe long and shambling trail to the top of the undead monster heap\u201d (<em>Zombies, encounters with the hungry dead<\/em>, Black dog and Leventhal Publishers, 2009), los zombies eran \u201clos esclavos definitivos\u201d: carentes de voluntad, ignorantes de su pasado, ajenos a cualquier sentido de identidad individual, estos reba\u00f1os de exhombres (y una que otra exmujer) aterrorizaban al p\u00fablico por la perspectiva de la aniquilaci\u00f3n total de la voluntad humana.<\/p>\n<p>Pero por suerte (para el zombie y para sus fans) el imaginario colectivo decidi\u00f3 usar esa misma palabra para denominar a otro tipo de muertos vivientes: los ex-seres humanos reanimados cuyo \u00fanico objetivo es destruir a sus antiguos colegas de especie en la pel\u00edcula de un joven director hasta entonces desconocido.<\/p>\n<p>Era, obviamente, George Romero. A sus 28 a\u00f1os, hab\u00eda dirigido s\u00f3lo comerciales de televisi\u00f3n, pero ten\u00eda el firme prop\u00f3sito de hacer una pel\u00edcula divertida, interesante. Curiosamente, para el gui\u00f3n se bas\u00f3 en la novela <em>Soy leyenda<\/em>, de Richard Matheson. Cambi\u00f3 las hordas de vampiros an\u00e1rquicos por enjambres de muertos vivientes y conserv\u00f3 la atm\u00f3sfera de desolaci\u00f3n de los personajes encerrados, sitiados por los monstruos, aparentemente sin escapatoria. M\u00e1s importante: introdujo por primera vez el canibalismo en todo su esplendor, rompiendo as\u00ed uno de los tab\u00faes m\u00e1s estrictos del cine hasta el momento.<\/p>\n<p>As\u00ed, a partir del filme de George Romero, la aterradora sumisi\u00f3n del zombie haitiano dio paso a un nuevo horror: el colectivo irracional, con el que no se puede negociar ni pactar, que despoja al individuo no s\u00f3lo de su voluntad, sino tambi\u00e9n de su conciencia y hasta del \u00faltimo rastro de humanidad. Estamos ante el monstruo perfecto.<\/p>\n<p>Casualmente, en la primera pel\u00edcula de Romero (<em>La noche de los muertos vivientes<\/em>, 1968) nunca se usa la palabra \u201czombie\u201d; pero pronto se populariz\u00f3 el t\u00e9rmino para designar a sus monstruos. Fue cosa de tiempo (y ni siquiera de mucho tiempo) para que otros guionistas y directores adoptaran y recrearan esta versi\u00f3n del zombie.<\/p>\n<p>En general, estas pel\u00edculas tienen en com\u00fan varias cosas:<\/p>\n<ul>\n<li>Se centran en un grupo limitado de sobrevivientes que deben enfrentarse a la amenaza zombie<\/li>\n<li>Nos presentan a los monstruos como hordas invencibles, m\u00e1s por su n\u00famero que por sus \u201cpoderes especiales\u201d<\/li>\n<li>Si bien nos regalan escenas deliciosas de canibalismo o de org\u00edas de sangre, la tensi\u00f3n dram\u00e1tica reside en las diferencias al interior del grupo de sobrevivientes<\/li>\n<\/ul>\n<p>Lo m\u00e1s sorprendente es que, pese a los a\u00f1os transcurridos desde entonces, a lo limitado de la f\u00f3rmula y a la gran cantidad de filmes sobre el tema, el inter\u00e9s por los zombies parece no agotarse y, aunque hay muchas pel\u00edculas donde se aborda el asunto en un tono c\u00f3mico, este monstruo no se ha suavizado al modo del vampiro. Por el contrario, a\u00fan en las historias menos sangrientas (me viene a la mente la genial <em>Pontypool<\/em>, de Bruce McDonald, de 2008) o en las m\u00e1s delirantes (como <em>El desesperar de los muertos<\/em>, de Edgar Wright, 2004), la presencia zombie resulta aterradora, cuando menos.<\/p>\n<p>Esto se debe, muy probablemente, a que las pel\u00edculas de zombies han sabido combinar el miedo b\u00e1sico a ser devorados o convertidos en parte del ej\u00e9rcito de can\u00edbales sin voluntad con otros temores: a la Otredad (como en las pel\u00edculas de Romero), a una guerra nuclear (como <em>El regreso de los muertos vivientes 2<\/em>, de 1988, dirigida por Ken Wiederhorn; por cierto, es la primera pel\u00edcula donde los zombies dicen \u201cBrains!\u201d), a una mutaci\u00f3n gen\u00e9tica (por ejemplo, <em>Exterminio<\/em>, de Danny Boyle, 2004), a una madre castrante (se puede ver en <em>Tu mam\u00e1 se comi\u00f3 a mi perro<\/em>, de Peter Jackson, 1992), a la discriminaci\u00f3n social (<em>Fido<\/em>, de Andrew Currie, 2006) o al lenguaje mismo (y aqu\u00ed vuelvo a citar <em>Pontypool<\/em>).<\/p>\n<p>Lo mejor de todo es que nos encanta horrorizarnos. Mientras esto no cambie, el zombi seguir\u00e1 siendo una de las grandes amenazas en el cine. Porque, a fin de cuentas, se trata, como los dem\u00e1s monstruos, de la exacerbaci\u00f3n de El Otro, el que es distinto a m\u00ed como espectador. Pero, dentro de la Otredad, el zombie es el peor escenario posible.<\/p>\n<p>Como dijo en alguna ocasi\u00f3n el escritor de terror Clive Barker, \u201cLos zombies son el monstruo ideal de fines del siglo XX. Un zombie es algo con el que uno no puede lidiar. Sobrevive a todo. Frankenstein y Dr\u00e1cula pueden ser vencidos de muchas formas. Los zombies no. No se puede negociar con ellos. Ellos simplemente contin\u00faan persigui\u00e9ndote. Los zombies consisten en la necesidad del ser humano de lidiar con la muerte. Representan una cara muy espec\u00edfica de \u00e9sta. Y el hecho de que podamos hablar de esto, echa por tierra la teor\u00eda de que el g\u00e9nero no puede tomarse en serio\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Escrib\u00ed este ensayo para un libro electr\u00f3nico que edit\u00f3, en 2011, el festival de cine de horror Noctambulante. Ahora lo recupero para ponerlo aqu\u00ed.) \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda del s\u00e9ptimo arte sin el horror? 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