{"id":471,"date":"2007-05-16T15:33:00","date_gmt":"2007-05-16T15:33:00","guid":{"rendered":"http:\/\/raxxie.com\/?p=471"},"modified":"2007-05-16T15:33:00","modified_gmt":"2007-05-16T15:33:00","slug":"centro-historico","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/raxxie.com\/index.php\/archivo\/centro-historico\/","title":{"rendered":"centro hist\u00f3rico"},"content":{"rendered":"<p>viv\u00edamos en una vecindad. a m\u00ed me daba pena invitar a mis amigas de la escuela porque en el port\u00f3n hab\u00eda un puesto de revistas viejas y fritangas, atendido por do\u00f1a Martha, una se\u00f1ora amable pero sucia. No que se viera sucia, sino que ten\u00eda el patio hecho una porquer\u00eda, lleno de lodo y caca de gallina y perro (porque ten\u00eda una gallina y un perro). Hab\u00eda que atravesar el patio saltando la coladera rota y esquivando las heces, soportando el olor intenso del aceite quemado. Do\u00f1a Martha evitaba parte del problema usando siempre unas botas negras de hule, como de jardinero (aunque entonces me parec\u00eda que eran como de bombero). Yo quer\u00eda unas, pero nunca me las compraron.<\/p>\n<p>A ese patio daba la puerta de do\u00f1a Esther, se\u00f1ora que me daba miedo por la forma en que le hablaba a su nieta, Lupita, que era un poco m\u00e1s chica que yo. Lupita parec\u00eda rat\u00f3n asustado, era gris y flaca y un tiempo tuvo piojos, por lo que andaba pelona, con gorras tejidas. Luego se la llevaron a un internado porque en su casa le pegaban.<br \/>Lupita no me ca\u00eda bien: era llorona, gris, chismosa. Pero me daba pena. Y mi mam\u00e1 la invitaba a que jugara conmigo (ten\u00eda la idea de que yo pasaba demasiado tiempo sola). As\u00ed que sacaba mis barbies y jugaba con Lupita, aunque era aburrido. Seg\u00fan recuerdo, yo era amable con ella y la escuchaba quejarse y decir cosas de las otras vecinitas. Y le envidiaba algunas prendas de barbi que su abuelita le tej\u00eda, o que compraba en tianguis a los que a m\u00ed no me llevaban.<\/p>\n<p>Luego estaba el cuartito de do\u00f1a Martha, que hab\u00eda construido con cemento en el cubo de la escalera. Era, efectivamente, un cubo. Adentro (me asom\u00e9 furtivamente un par de veces) hab\u00eda un catre y apenas un poco m\u00e1s. El ba\u00f1o, con puerta de cart\u00f3n, lo ten\u00eda afuera, pegado a la casa de do\u00f1a Esther. La puerta no cerraba, por lo que la amarraban con un hilo de c\u00e1\u00f1amo mugroso. De verdad no es que fuera sangrona, me daba pena. Mi juego favorito al llegar de la escuela era contener la respiraci\u00f3n desde el port\u00f3n (donde estaban las fritangas y las revistas viejas) y aguantarla hasta pasar la puerta del cuarto de do\u00f1a Martha (un pasillo donde por fin estaba seco y ya no ol\u00eda mal). No era un juego divertido. O bueno, lo era, pero no del todo.<\/p>\n<p>En ese pasillo hab\u00eda una reja de madera, siempre cerrada. Del otro lado, la casa del Loco. No s\u00e9 c\u00f3mo se llamaba, ni por qu\u00e9 mi abuelita le dec\u00eda as\u00ed; pero s\u00e9 que le ca\u00edamos mal. A veces se peleaba con mi t\u00edo Carlos, lo que no es raro; pero a veces la emprend\u00eda contra mi pap\u00e1 o mi mam\u00e1, que eran m\u00e1s bien tranquilos y civilizados y no se met\u00edan con nadie&#8230; Creo que empiezo a entender por qu\u00e9 le dec\u00edan el Loco.<\/p>\n<p>Frente a la cerca siempre cerrada del Loco estaba la escalera a nuestro piso. Me gustaba verla: ver los barrotes que hab\u00edan sido parte del barandal medio tragados por el cuarto de cemento de do\u00f1a Martha. Me imaginaba arque\u00f3loga, descubriendo hechos de un pasado muy lejano, ruinas de civilizaciones.<\/p>\n<p>Me gustaba el sonido de los tacones de mi mam\u00e1 subiendo esa escalera. Me gustaba la historia de cuando mi primo Marco y yo nos ca\u00edmos rodando por ella. Me gustaba jugar a que el descansillo era un escenario y los escalones hacia arriba eran las gradas de un estadio donde yo cantaba y atra\u00eda multitudes, o que el descansillo era el frente del sal\u00f3n y los escalones las bancas de mis alumnos de peluche.<\/p>\n<p>Me gustaba brincar la reja del final de las escaleras. Estaba pintada de azul agua (o verde agua), color que me rechocaba pero que era el favorito de mi abuela. Pon\u00eda yo un pie en el refuerzo que uni\u00eda la reja con el primer barrote del barandal, me impulsaba, pasaba la otra pierna del otro lado, apoyando apenas el pie en el saliente del barrote. Pasaba la otra pierna, brincaba y me sent\u00eda ni\u00f1a grande, \u00e1gil, rebelde: \u00a1llaves para otros, gracias! \u00a1yo no las necesito!<\/p>\n<p>A la escalera daba un pasillo. De un lado ten\u00eda pared; del otro, barandal (que daba a la escalera; entonces me parec\u00eda alt\u00edsimo, un precipicio, y s\u00f3lo cuando me sent\u00eda especialmente osada caminaba, agarr\u00e1ndome con todas las u\u00f1as, por el borde del lado de la sima, imaginando que era Legolas o Bilbo o sabe dios qui\u00e9n). El barandal estaba lleno de macetas, con plantas de sombra. En su mejor momento, la pared estaba llena de jaulas con canarios y gorriones y creo que cenzontles: eran dos de las tres pasiones de mi abuela (la otra era la religi\u00f3n). Al final del pasillo, la puerta roja, dificil\u00edsima de abrir y cerrar, del Altos 3: el departamento de mi t\u00edo Carlos.<\/p>\n<p>Mi t\u00edo vivi\u00f3 all\u00ed mucho tiempo, luego se fue m\u00e1s tiempo. (Tal vez no fue tanto, pero entonces me parec\u00edan eternidades). Yo convenc\u00eda a mi mam\u00e1 de pedir prestadas las llaves del depto vac\u00edo (las guardaba celosamente mi abuela) y entraba como arque\u00f3loga dom\u00e9stica, a comparar lo que ve\u00eda con lo que recordaba de hac\u00eda tantos a\u00f1os atr\u00e1s: cuatro, tal vez cinco. \u00a1Una vida! Tomaba alg\u00fan libro (mi t\u00edo ten\u00eda muchos) o una revista (\u00a1ten\u00eda Selecciones del Reader&#8217;s Digest en ingl\u00e9s!) y me sentaba en su sill\u00f3n azul a leer (prohibido sacar sus libros o revistas). Me gustaba el olor intenso a tabaco (aunque no estaba \u00e9l desde hac\u00eda tanto); me gustaba la penumbra de esa casita peque\u00f1ita, como de juguete, en la que poco entraba la luz. Me gustaban los agujeros de rat\u00f3n (\u00a1como los de las caricaturas!) y la sensaci\u00f3n de abandono, de que los habitantes hab\u00edan salido de ah\u00ed como los tripulantes del Mary Celeste (y no era del todo errado): hab\u00eda crema en el peinador, latas en la alacena, un libro sobre el bur\u00f3.<\/p>\n<p>Afuera, m\u00e1s pasillo que daba al patio de abajo. Desde arriba no se ve\u00eda tan mal, supongo que por la profusi\u00f3n de macetas con todo tipo de plantas, que mitad embellec\u00edan y mitad ocultaban lo que hab\u00eda m\u00e1s all\u00e1 del barandal. La casa -mi casa- rodeaba el patio como acostumbran esas casas viejas: con habitaciones que dan a otras habitaciones y que para llegar a la \u00faltima hay que pasar por todas las anteriores. De un lado, el cuarto de mi abuela (le chocaba que le dijeran \u00ababuela\u00bb, as\u00ed que entonces era mi <em>mam\u00e1 Lupita<\/em>), la cocina, su ba\u00f1o (su ventana de la cocina daba al departamento de mi t\u00edo Carlos; su ba\u00f1o estaba sobre la casa del Loco) y el antecomedor. La puerta de entrada y al otro lado el comedor, la sala de mi abuela con su piano y, del otro lado del pasillo (con una ventanita que daba al patio de abajo) el mueble con el tocadiscos y el tel\u00e9fono). La pieza de mis pap\u00e1s, con su puerta de espejos; otro pasillo (de un lado, dando su ventanuco a la calle, el ba\u00f1o; del otro, dando su ventana al patio, la cocinita) y la otra pieza, donde dorm\u00edamos mi hermano y yo. Y ah\u00ed, al final, la otra puerta, de fierro, roja y muy pesada, con estampitas de los cazafantasmas en los vidrios (las coleccion\u00e1bamos).<\/p>\n<p>Ah\u00ed jugaba con mi hermano, o sola, o (cuando mi mam\u00e1 se preocupaba por mi car\u00e1cter antisocial) con Lupita o con Gabriela y Bertha, dos vecinas del edificio de al lado.<br \/>Ah\u00ed me imped\u00eda dormir la idea de que vinieran los extraterrestres o que me tocara una combusti\u00f3n espont\u00e1nea. Ah\u00ed pod\u00eda ver la escalera a la azotea, donde hab\u00eda dos cuartos, el de Lupe la loca (que muri\u00f3 cuando yo era ni\u00f1a) y el de servicio de mi abuela.<\/p>\n<p>Hoy pas\u00e9 por ah\u00ed. No pude evitarlo. Pas\u00e9 a saludar a la G\u00fcera de la tienda de enfrente. Me cont\u00f3 que los echaron a todos, despu\u00e9s de que mi t\u00edo, en uno de sus muchos arrebatos, se fue (dej\u00f3 todo, todo lo que antes, cuando muri\u00f3 mi abuela, le arrebat\u00f3 al resto de la familia).<\/p>\n<p>Que do\u00f1a Esther muri\u00f3 de tristeza. Que Gabriela tuvo un hijo pero que se lo mataron a balazos el a\u00f1o pasado. Que en donde era MI casa ahora hacen comida para enviar a domicilio y que todos los d\u00edas sacan pilas de cascajo. Han de estar remodelando.<\/p>\n<p>Me dio gusto ver a la G\u00fcera. Me dio gusto que se acordara de m\u00ed. Pero cuando nos despedimos me dieron ganas de llorar. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 todo lo que fue? S\u00f3lo aqu\u00ed, en mi cabeza. Y en este post.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>viv\u00edamos en una vecindad. a m\u00ed me daba pena invitar a mis amigas de la escuela porque en el port\u00f3n hab\u00eda un puesto de revistas viejas y fritangas, atendido por do\u00f1a Martha, una se\u00f1ora amable pero sucia. No que se viera sucia, sino que ten\u00eda el patio hecho una porquer\u00eda, lleno de lodo y caca [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-471","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-variainvencion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pCt21-7B","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":false,"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/471","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=471"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/471\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=471"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=471"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/raxxie.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=471"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}