Señoras que…

1. Desde hace algunos años existe la moda en las redes sociales. Se trata de ridiculizar o denunciar alguna actitud que cae gorda. Pero el modo de hacerlo es comenzar diciendo «señoras que hacen tal» o «señores que hacen cual». «Señora» o «señor» ahí no es respeto, es insulto.

2. Aparecen de tanto en tanto fotos de «antes» y «después» de actrices, cantantas y hasta políticas. Que si eran bellísimas y ahora son monstruosas por las operaciones y el botox. «Se arruinaron la jeta», dice alguien en un comentario bajo una de las fotos. «¿Por qué no pueden envejecer con dignidad?».

3. Pero también vemos de tanto en tanto fotos de actrices, cantantas y hasta políticas que se dejan las arrugas en su sitio. O las canas. O las arrugas y las canas. Y no falta el que dice «tan guapa que era antes, ¿qué le pasó?».

3.1 ¿Qué le pasó? Que envejeció. Como todos. Que hasta el que se lava la cara con evian y duerme en un refri, tarde que temprano pierde la batalla contra la entropía y, sorry, envejece.

3.1.1 O quizá no debería decir «el que se lava»: un hombre con arrugas está bien, un hombre con canas es sexy, un hombre «mayorcito» puede seguir siendo galán. Una mujer de la misma edad, no. Por ejemplo, las telenovelas: la que primero era pareja del galán, luego es la mamá y luego la nana. En menos de veinte años. Y en ese mismo tiempo, él tiene chance de seguir siendo «el galán».

3.1.2 Aunque tarde o temprano también ellos sucumben. Dejan de ser galanes para ser señores que.

2.1 ¿Por qué no pueden envejecer con dignidad? A lo mejor porque necesitan trabajo. O porque durante toda la vida las bombardearon con que la única fuente de valor que tenían era su apariencia física. O porque sin la piel lisita y las curvas pronunciadas no saben quiénes son. Quizá enfrentan tanta presión que ni siquiera creen tener otra opción. A lo mejor les prometieron otra cosa y, ya hecho el daño, ni modo de dejar el botox y el silicón en casa. O no salir.

2.1.1 Hay quienes preferirían que no salieran. Que la gente mayor se tarda en cruzar las calles, maneja despacio, «afea el paisaje». «Vi a unos viejitos besándose, guácala», escuché decir a una mujer de unos treinta. ¿Neto no se da cuenta de que está más cerca de los 60 que de volver a los veinte? Ojalá entonces siga amando y besando.

1.1 «Señoras que se quejan porque no entienden. Equis, somos chavos», dice una mujer de más de veinticinco. Ya no es chava, lo siento. Ya no es una morra. Es una mujer y, nada más por cómo funciona nuestro universo, está más cerca de los 60, 70, 80, que de volver a los 20, insisto. Porque el tiempo no va en la otra dirección.

1.1.1 O pensarán que cuando les toque encontrarse la primera cana o la primera arruga, la ciencia ya habrá avanzado lo suficiente como para revertir esas señales del envejecimiento «con buen gusto y dignidad». «Y a un precio accesible para todos», pienso.

3.2 ¿Por qué decimos «perder la batalla» o «sucumbir» cuando hablamos de envejecer? ¿Por qué decimos «dio el viejazo»? ¿Por qué le tenemos tanto miedo al tiempo, que tratamos de ser adolescentes hasta los cuarenta, hasta los cincuenta, hasta los mil?

3.2.1 Claro que me da miedo a veces. Veo mis fotos de hace veinte años y sé que no estoy como entonces. Y sé, nomás por ver las fotos de mis tías y mi abuela, que me arrugaré, la piel se me llenará de manchas, que tendré que poner atención para no engordar mórbidamente o para que no se me disuelvan los huesos de las piernas cuando llegue la osteoporosis. Que si no me cuido los dientes, se irán como las flores de verano; que el cabello se irá haciendo ralo y que no falta tanto para que necesite los anteojos de tiempo completo.

3.2.2 Pienso que uso tinte en el cabello porque me gusta el cabello de colores, y que uso botas altas porque me gustan las botas altas. Pienso que no tendría que renunciar a eso cuando «dé el viejazo», pero no sé.

1.1.2 Me pregunto si me metería botox o me restiraría la piel si, cuando me sienta arrugada y cansada, el precio es accesible.

2.1.2 Me gustaría pensar que llegaré a los sesenta, setenta, ochenta, con suficiente calcio en los huesos como para caminar por la calle, aunque sea despacio, y besar al hombre que amo, aunque las treintañeras piensen que guácala.

2.1.3 Sin que mi identidad dependa del hombre que amo.

4 Sobre todo, me gustaría pensar que la educación está cambiando y que seremos las últimas generaciones en sufrir estos miedos y estas presiones.

4.1 No porque el botox y el silicón sean accesibles para cualquier presupuesto, sino porque educaremos a las nuevas generaciones a pensar que la vejez es un premio para quien vivió bien.

4.2 Que, como sociedad, pensaremos que «vivir bien» no tiene que ver con la apariencia física.

1.2 Quizá lo primero que tendríamos que hacer es asumir la edad que tenemos. No como una condena, sino como una realidad.

1.2.1 Y que evitemos usar las palabras relacionadas con la edad como insultos.

5 Señoras cuarentonas que se pintan el pelo y usan botas altas y quieren seguir besando al hombre que aman hasta los noventa aunque a las adolescentes de treinta les dé asco.

5.1 Señoras que piensan que debe ser posible estar a gusto con su autoimagen sin ser esclavas de su autoimagen.

5.2 Señoras que quieren ser como las vuvalini cuando sean (más) grandes.

vuvalini

Banffiversario: 18 de noviembre de 2014

Uy, día de berrinche. Lo bueno es que luego se me pasó:

18 nov 2014

Estoy molesta. Me quedan apenas cuatro días acá y hoy me tienen como mensa, esperando. No es justo. Quedamos de vernos a las 12 con mi papá, Mary y Fa. Llegué puntualísima al punto de reunión… y apenas vienen. Me pasé 15 minutos afuera de Front Desk helandome de a gratis.
Y luego, vengo a la biblio, donde quedamos con Alberto (supuestamente tan pronto como recogiera a los otros en Front Desk) ¡y no está! Fue al baño.
uff.

11.43 pm
Ok, el día mejoró. Fa se disculpó por la tardanza y eso ayudó. Antes, en la mañana, Alberto y yo tomamos el desayuno en el estudio (sandwich de jampon y queso, yogurt, zanahorias y chocolate caliente) y alguito trabajamos. Luego fuimos al lunch (stir fry de tofu, sopa de zanahoria, colibrócoli, chícharos, zanahorias, cheesecake y flan de custard con plátano).
Con la fam fuimos a Fenland Loop y a los Vermillion. Mi pappa se bajpo a caminar en el hielo y seguimos su mal ejemplo :)
Fuimos al thriftstore y luego a comer a Grizzly House: steak (de tira), fondue, sopa de tortellini con pollo, chea, vino. De ahí, a rolar en el auto. Fuimos a donde las góndolas y a Base and Cabin (¡Cave and Basin!) De regreso, topamos un elksote! Luego, en el hotel de ellos, tomamos chelas y comimos papas.
De ahí fa nos trajo al Centro Banff.
Estoy tratando se ser más paciente, tolerante y flexible…

banff dia 43

Banffiversario: 17 de noviembre de 2014

La nota del 17 de noviembre se refiere a lo hecho el 16, que fuimos a Lake Luise. ¡Qué ganas tengo de volver a ir, caray!

17nov

A ver:
Ayer, domingo, nos levantamos tipo 7 y fuimos a desayunar a Vistas: kale, manzanita y jitomate al horno, huevo, birchermuesli y café.
Luego nos fuimos al autitorio Erik Algo, de donde salió el bus. Era un camión escolar :)
Llegamos a Louise a eso de las 10:40, Alberto y yo en la emergencia de correr al baño por tanto café tomado en el desayuno. Moraleja: si vas a carretera, poco café y al baño antes de salir.
En Lago Luisa Valentina se fue hacia el glaciar y nosotros nos guardamos en el hotel: dimos una vuelta por las tiendas, por las cercanías del hotel y nos apuntamos al té de la tarde, que estuvo genial :) (como se puede ver en el menú que ya describí ayer aquí).
Luego paseamos tantito más a la orilla del lago, donde había unas esculturas de hielo padrísimas: una torre eiffel, un innuksuk, un sillón y un cheslong… A las 2.40, maso, reencontramos a Valentina. Fue tan arriba como pudo, pero no llegó a la tea house de los seis glaciares. traía la cara quemadita por el frío y el cabello ¡congelado!
Nos fuimos al punto de reunión y a las 3.30 emprendimos el regreso.
Cenamos en Maclab (ensalada, yo; hamburguesa vegetariana, Alberto; hamburguesa normal, Valentina) (y sweet potato fries todos).
Luego fuimos A y yo a la biblioteca un rato.
Fotocopiamos lo que me faltaba de Gloria Sawai. Y fuimos a la lavandería. Y vimos más IT Crowd. Y nos dormimos, molidísimos. Hopy llegan los Fabianes. A ver qué tal :)

banff dia 41

Banffiversario: 16 de noviembre de 2014

Ni modo, sigo desfasada. A ver si un día me emparejo.

16 nov
Ayer, después de desayunar el licuado, fuimos al gym. Luego quisimos ir a Vistas pero había una fila larguísima de adolescentes: ¡regresaron los de la orquesteena! (Bueno, eran otros, creo, pero la idea es esa). Así que nos fuimos a Maclab y comimos pizza con champiñones, arúgula, blue cheese y queso de cabra. Buenísima, eso sí. Y de ahí, nos lanzamos al Fenland Loopy a conocer los Lagos Bermellones. ¡Qué impresión! El loop, que yo ya había recorrido, es otro con la nieve. Me la pasé emocionándome con la diversidad de huellas de animales en la nieve. Desde huellitas de ave hasta misteriosas huellitas felinas, pasando por pezuñas y patadeperro y a saber qué :)
Los lagos estaban completamente congelados. Wow. Súper Wow. Caminamos un montón. De regreso, comimos un sandwich en The Wild Flour (buenísimo, de queso con manzana) y chocolatito. Luego le compramos una ropita térmica a Alberto y ya era de noche. Nos regresamos a hacer el londres :P y a cenar un café en LeCafé. Nos retachamos al cuarto, molidos, y vimos unos episodios de The IT Crowd.
Alberto anda con un dedo lastimado y se le hinchó el labio. ¿Qué será? Obvio, son cosas independientes (creo). Pero igual, ¿a qué será alérgico? ¿Al queso? ¿A los refrescos? Misteeeerio.
Hoy vamos a Lago Luisa en excursión de Community Services.

banff dia 40

13.44
Estamos en el Fairmont tomando el té.

  • Copa de prosecco Nino Franco ($10)
  • Flight of strawberries
  • Finger Sandwiches
  • Buttermilk scones
  • Homemade pastries and sweets

–> 41.50 p/p

Flight of strawberries
Minted strawberries sip, triple cream brie with strawberry gelee and balsamic reduction, fresh strawberry.

Finger sandwiches
* Baby shrimp and granny smith apple salad on a baby french croissant, green onion, red pepper, celery

* horseradish cucumber and gingered carrot on saffron bread, ginger puree, cream cheese

* deviled ham on spinach bread, Black forest ham, relish, dijon mustard

* classic egg salad on sundried tomato bread, green onion, dill, parsley, horseradish

* smoked salmon and herb cream cheese in peruvian corn bread, green onion, dill

Buttermilk scones
devonshire cream, strawberry preserves and lemon curd

Homemade pastries and sweets
* chocolate cream mousse
decadent chocolate mousse in a pastel chocolate cup

* matcha profiterole
light pastry filled with matcha green tea cream

* raspberry opera cake
almond sponge layered with raspberry cream, milk chocolate glaze

* fresh fruit tart
seasonal fruit, custard, chocolate cookie shell

* beet palmier
flaky puff pastry glazed with beet sugar

Yo: Cascade peppermint tea
Alberto: Kyoto cherry rose

Todo delicioso

 

 

Banffiversario: 15 de noviembre de 2014

Estoy abriendo esta segunda libreta de anotaciones por primera vez desde febrero de este año: continué usándola, después del viaje, hasta el día que fui a Tixtla y Ayotzinapa. Creo que no escribí estando allá por falta de tiempo; pero que no la continué a la vuelta porque llegué a DF para enterarme que Alberto se había lastimado el pie. Uff. Ahí empezó el caos de 2015.
Veo, también, que mi llave del cuarto en Banff está entre las páginas de la libreta. Se me hizo un nudito en la garganta, caray. Y veo, también, que no hay anotación del 14 de noviembre. Culpo de eso a la llegada de Alberto a Banff: mis días de loba solitaria dieron pie a los días de compañía, donde los tiempos había que compartirlos. Pero que conste que no es queja.
En todo caso, la entrada que toca dice:

15nov2014

1. Empecé a escribir la segunda parte de este diario en un cuaderno que compré aquí en Banff pero, aunque el papel está padrísimo, el tamaño era medio incómodo. Y Alberto me donó amablemente esta libreta, así que será la que use.

2. La anotación del 13 de noviembre está aquí, doblada, en una hojita suelta. Es decir, está aquí, en una hojita suelta, doblada.

3. Ayer, viernes 14, fue el primer día de Alberto por acá. Dijo que quería vivir la rax-experience, así que nos levantamos a las 8, tomamos café y una galleta de usana, fuimos al gym, nos bañamos, fuimos al lunch, a community services por dos cartas que llegaron, al estudio a trabajar un rato. De ahí fuimos a front desk a que reprogramaran mi keycard que se había quedado con el cel :P
Fuimos a través de los Leighton para bajar por la carretera y ¡oh! ¡oh! nos topamos con ¡13 antes! A la primera, la vio Alberto. Yo, ciega de mí, ni en cuenta. Luego ya la vi. Wow, enorme. Y se fue dando saltitos. Con eso ya me daba por bien servida pero adelante estaba la manada completa, tomando el sol. ¡Qué grandotes! ¡Qué bonitos! ¡Qué bueno que no había ni un macho porque, la verdad, qué miedo!
Camino a Front Desk vimos un venadito. Así que fue un día de avistamientos.
Luego bajamos al pueblo, por la carretera. ¡Qué impresión! El río está casi todo congelado. WoW! De veras, súper impresionante. Y el frío, aunque menos intenso que el día previo, también tremendo. Fuimos a la biblioteca del pueblo, a Cascade mall a comprarle un cinturón a Alberto (y unos analgésicos porque trae un dedo lastimado, qué raro). Luego a comer a eddie’s Burguers. ¡Poutine! ¡Al fin! Y me encantó. Oh, sí. (Y una chela local de trigo y miel que se llama Grumpy Bear) (y una hamburguesa, claro).
De ahí pasamos a la thriftstore para buscarle a A unos pantalones y una chamarra, pero la tienda estaba arrasada, supongo que por el frío de los días previos. Así que nomás un pants y algunas playeras de manga larga.
Salimos de ahí y ya era de noche. Regresamos al Centro Banff entre el mucho frío.
Pasamos al cuarto a dejar las compras y luego fuimos a Maclab a cenar un pecan pie y un chocolate caliente (y una ensalada y yo un rye and ginger).
Nos regresamos al cuarto, vimos en netflix the IT crowd y a dormir :)
Son las 9 am y ya nos tomamos el licuadito. A ver qué tal el día.

banff dia 39

Veo ahora que, por lo visto, cambié la hora de la anotación: en vez de que sea en la noche, es temprano por la mañana para contar lo del día anterior. Qué desmadre… Por lo menos, pondré la foto que corresponde al día narrado y no a la fecha. Por eso acá arriba está la foto del viernes 14.

Banffiversario: 13 de noviembre de 2014

Y seguimos atrasadines, pero acercándonos, creo. Esta entrada está en una hoja suelta, arrancada de una libreta que iba a usar. Es una libreta bonita, tamaño italiano, de papel muy grato para la escritura; pero al final no la usé porque Alberto me donó su moleskine del hobbit. Por cierto, esa fue otra particularidad de mi viaje a Banff: al final de mi estancia, me visitaron, primero Alberto, y luego mi papá, mary y Fabien. Fue lindo, como que me sirvió para reacostumbrarme a la gente. Y sirvió, también, para compartir con mi gente querida esos espacios que fueron mi casa los treinta y tantos días previos. En fin, que la entrada en cuestión dice:

13 nov 2014
¡Hoy llegó Alberto!
Y empiezo nuevo cuaderno.
Y tomé el taller de manejo del estrés.
Pero, por partes:
Me levanté no tarde, tomé una leche con chocolate y una barra de usana, escribí unas cartas y me fui al tal taller. La instructora se disculpó por no llevar copias para todos, por no llevar la musiquita que tenía que llevar, por no saberse todo de memoria. Mal.
Empzó bien: la parte fisiológica del estrés, causas y efectos, formas de tratarlo mediante ejercicio, alimentación, agua. Actividades. Luego empezó lo uincool: chakras. Reiki. Ángeles. Digo, meditar para desestresar suena bien pero ¿ángeles? Chale. No, no me encantó. Luego fui al lunch. El chef del stir fry me dijo «oh, llegaste tarde. Pensé que no vendrías». Ji ji. Fue de tofu con brócoli. Tilapia con limón. Crema de zanahorias con coco y harta verdura. Cuadrito de cheesecake y té. Luego fui al estudio pero no pude trabajar, estaba a la espera. Fui por Alberto a frontdesk, yes! Cuarto. Cena. Bisteces de cerdo, puré de papa, espinacas. Cheesecake de chocochip, yumi. Y mousse de chocolate. Fuimos a la biblioteca, luego al estudio. Le hice un chocolate a Alberto y comimos galletas. Y ya estamos de vuelta en el cuarto :) Un día de tránsito.

banff dia 38

Banffiversario: 12 de noviembre de 2014

Sigo desfasada. En 2014 me dedicaba a comer y a escribir, y en 2015 me he dedicado a dar clases e ir a la FILIJ. Ha sido una buena experiencia, no me quejo, pero la verdad es que apenas he tenido tiempo de sentarme a la compu, no digamos de escribir mis propias cosas. En fin, que en mi vida real hoy es martes 17 de noviembre de 2015, pero transcribiré la entrada del 12 de noviembre, la última (ahora sí) de la primera libreta que usé allá. Dice:

12 nov
Antes de que se me olvide:
stir fry de pollo con brócoli, bacalao (definitivamente no me gusta), granitos de elote, fritatta de champiñones, crema de coliflor y parmesano, lechuga, cuadrito de cheesecake con cereza y helado de praline (buenísimo).
Y mi chef va a ir a Mx en diciembre, a una playa.
Ok.
Pues me levanté muy temprano (7.30) y fui al estudio (8.30) para llenar un recibo que necesitaba Alberto. Me hice de desayunar en el estudio: sandwich de jamón y queso con filadelfia y un chocolate caliente.
salí al lunch a comer lo que dice al principio de esta entrada yeso de las 4 salí con Valentina al pueblo. Comimos helado de Cows, que según es de los mejores del mundo. Sí estaban muy ricos. Yo pedí chocolate y vainilla, pero también probé el de fresa de V. Luego fuimos a que comprara cigarros y ¡sorpresa! su tarjeta no pasó. Le presté. Espero que se arregle, pobre. Regresé al estudio. Empecé otra historia, a ver si queda. Vine al cuarto y vi que era tempra, así que fui al gym. Hace rato me quise bañar pero ¡no sale agua caliente!
Eso me recuerda que toca pagar el gas en casa, ji. Y pues ya es hora de dormir. Y con esto ¡se nos termina esta libreta! (Seguiré en otra, claro). :)

banff dia 37

Banffiversario: 11 de noviembre de 2014

Segunda nota transcrita el 13 de noviembre de 2015, para ponerme al corriente:

11 de nov

Primero lo MUY importante: ¡hoy vi un coyote! Oh, emoción. :)
Luego, lo demás:
Me levanté temprano, desayuné nutrimeal, fui al gym, me bañé y fui al lunch. Stirfry de tofu, espinaca, quiche de verduritas (que estaba buenísimo), algún pescado (¿tilapia?) y papas al gratín. De postre, uy, fueron dos pedacitos, creo; pero ¿de qué? Luego me fui al estudio y vi al coyote. Trabajé en un cuento. Fui a cenar. Brócoli, pescado (ahora sí, seguro que tilapia), ejotes, lechuga y espinaca. Cheesecake de chocolate, buenísimo, y de calabaza, nada mal. Ah, y en el lunch fue brownie de chocolate uno de los postres. El otro, cheesecake, creo, pero no recuerdo de qué.
Regresé al estudio y leí los trabajos de un concurso del que soy jurado. Volví al cuarto pero, como aún no daban las 10, fui a leCafé por un yogurt y un chocolate caliente. También me traje un chocolate frío para mañana.
Creo que iré tempra al estudio porque hay que corregir un recibo de Alberto. Se me hace que me haré allá un sandwich y me llevaré mi lechita. Porque quiero ir también al pueblo a preguntar de renta de lentes que Fa quiere saber.
Se me está acabando el tiempo :(
Pero creo que sí lo he aprovechado bien, ¿no?
Por lo pronto, a dormir.
Ah, pero antes.
Así como el venadito recurrente es Soyún Pobre, el coyote se llama Mowgli Firuláis del sagrado Corazón. He dicho.
(Soy digna descendiente de Adán, qué remedio: la mosca de los primeros días era Tsetsé, y creo que la ardilla que corre frente a mi estudio día sí y día también se debe llamar Priscilla (porque anda de prisa siempre). Y, nota curiosa, al pasar hoy Mowgli Firuláis, Priscilla se subió a un árbol y tardó un buen rato en bajar!

banff dia 36

Por cierto, el pie de la foto en facebook era:

Día 36 en Banff. Día nevado, paisaje lindo y huellas en la nieve. «Serán de un perro que sacaron a pasear», pensé, aún sabiendo que no es zona donde se permitan perros. Y a medio día lo vi. Y aunque es como del tamaño de un pastor alemán, no es un perro. Y estaba a 50 metros de mi ventana (nomás que me quedé lela y tomé las fotos ya que se había alejado). ¡Coyotito!
:)
(espero que Soyun Pobre no se haya espantado).

Las canciones que me gustan

Hace poco me quejaba en Facebook de que, cuando me gusta mucho una rola y la quiero compartir, de pronto siento que no puedo decir realmente lo que pasa por mi cabeza a la hora de pegar la liga. Temo que lo escribí muy mal y se interpretó como que estaba haciendo berrinche del tipo “como ustedes no me apapachan ya no les voy a recomendar canciones”. Me dio mucha pena que se leyera así, porque realmente no iba por ahí la cosa. Más bien, pensaba yo, que las palabras (las mías, que conste: seguro hay gente que las maneja mejor y que no tiene este problema) son muy pobres a la hora de querer usarlas para hablar de lo que me pasa al escuchar una canción. O me tardaría horas en bajarlo a texto, y sólo sería un pálido reflejo, un eco distorsionado, de la experiencia base. Pero, por no quedarme con la duda, haré el experimento.
Ahora bien: hay dos tipos de rolas que comparto, las que acabo de descubrir y me encantaron y las que conozco desde hace mucho y que me encantan. Para el experimento elegí una de las que me gustan de hace tiempo. Y dice así:

1. Me acuerdo de una canción que me gusta desde hace mucho tiempo. En este caso, “Love to hate you”, de Erasure. Por suerte me acuerdo del título y la banda: a veces sólo recuerdo una de ambas o, peor, un trozo de letra. O, mucho más peor, un fragmento de tonada.

2. Busco la canción en youtube o spotify y la pongo. Una vez más tengo suerte: es una canción popular y hay varios videos de ella. En este caso elijo el video oficial, pues qué caray.

3. La repito dos o tres veces. Mientras la escucho, me acuerdo de por qué me gusta. En este caso, es una rola que me recuerda cuando estaba en la prepa. De hecho, estaba en 6º de prepa, así que debe haber sido 1993-1994. El maestro de Geografía, Alor, nos llevó a tres excursiones dizque de trabajo en las que no trabajamos nada, pero en las que el grupo se volvió muy unido. A esas salidas les debo que mi amistad con Mar y Mondra se fortaleciera, y fue en uno de esos viajes donde hice migas con Tania y Uriel, de los que nunca volví a saber nada pero que son importantes para esta historia.

Fue en el viaje a Ixtapa. Fuimos a una disco en la parte vieja de la ciudad, todos en bola. Yo me sentía, como es usual, fuera de lugar, un poco desfasada. A ratos me daba de topes por haber ido al viaje: demasiados días de convivencia grupal (ya desde entonces, desde antes, esas cosas me dejaban exhausta, tensa, ansiosa). Y en la disco ponían música horrible, punchis punchis, It’s my life. Lo mejor en dos horas había sido Ace of Base, con eso explico todo. Yo llevaba un short negro (había sido un pantalón de mezclilla pero lo había pasado por la tijera porque me recordaba a un novio que me cortó el día que lo traía puesto) y una blusa negra de terciopelo (de manga larga. Ideal para la playa, ja) que me encantaba. Y unos tenis converse que eran mi pasión.

Ese es el short, ese es el viaje, pero no es el atuendo completo ni el día del que hablamos.
Ese es el short, ese es el viaje, pero no es el atuendo completo ni el día del que hablamos.

De pronto, empezó “Tainted love”. Y luego, “I love to hate you”. Uriel y Tania bailaban, pero no como se baila el punchis punchis. Ahora sería muy fácil decir “eran darks y bailaban como darks”, pero en ese momento no tenía yo esas palabras. Así que eran dos vatos que vestían de negro estando en la playa, como yo, y bailaban como si la pista fuera solo de ellos, como si nadie los mirara. Como si el punchis punchis de fondo de la canción fuera a otra velocidad. Y entonces mi amigo Mondra me jaló a bailar con él, con ellos. La rola dura 3.52 minutos, pero a lo mejor era una versión extendida, no sé. Porque en mi recuerdo fue un rato largo, en el que dejé de sentirme sola y ansiosa y fuera de lugar.

No me acuerdo del resto de la noche. A lo mejor continuó un rato la bonita barra dark (no puedes pedir Sisters of Mercy en una disco playera, pero todo eso lo aprendí mucho después), a lo mejor nos fuimos a caminar a la playa (recuerdo haber caminado en la playa y recuerdo haber estado a la orilla del mar, con Mondra y Mar y Uriel y Tania, con Ramsés y otros compas que me caían muy bien y cuyos nombres ahora se me escapan; pero no podría jurar que fue el mismo día). Me acuerdo que en ese viaje sufría porque un vato me gustaba un montón y era mi amigo (¡muy mi amigo!), pero nomás no daba color y nunca dio color, así que nunca pasó nada. Ahora tiene años que no lo veo más que en Facebook y supongo que no éramos tan buenos amigos donde no sólo no pasó nada en terrenos del corazón sino que dejamos de procurarnos (las últimas veces que hablamos en estos veinte años fui yo quien le llamó, quien investigó su mail, quien lo localizó en FB, y un día me dio oso estar tan cerca de un estólquer y decidí que no tenía caso seguir buscando una amistad que murió hace tanto). Además, ¿qué peso debería tener esa pérdida, si a mar y a Mondra aún los tengo cerca? No tan cerca como debería, pienso, y apunto mentalmente que debo mandarles un mail a cada uno.

parte de mi grupo de 6o de prepa. ¿Dónde andarán? (No, no sale el vato del que hablé hace un momento)
Parte de mi grupo de 6o de prepa. ¿Dónde andarán?

[La rola sigue en repeat. Normalmente es menos tiempo que hoy, porque generalmente recuerdo con la cabeza y no tecleando. Pero el proceso es, en general, el de siempre con una rola que me gusta]

4. Ya que termino de recordar, busco la letra de la canción.

5. La vuelvo a escuchar mientras voy leyendo la letra. A veces la letra me proyecta a otros recuerdos y pensamientos, pero en este caso no. Me acuerdo, eso sí, de unos esquites deliciosos, al horno, con queso, que comí en ese viaje. Pero nada de revelaciones profundas o mensajes certeros en la letra. Eso está bien.

6. La pongo de nuevo en repeat, pero esta vez, atendiendo al tiempo. Por ejemplo, cuando empieza, se escucha de fondo, muy sutil, el rugido de una multitud, que sube por ahí del segundo 18 y luego, cuando entra una percu más vigorosa, baja a casi desaparecer. Es justo, porque ahí entra la voz de Andy Bell (¿y un coro?) con el estribillo. Luego, por el segundo 35, Bell comienza, ahora sí, con la letra. Mientras, los sonidos graves en el sinte de Vincent Clarke repiten ciertos acordes que pegan directo en el pecho.

Y en el segundo 54 empieza un agudo desde el teclado, que es como un hilo de plata que se desenrollara desde el golpe del pecho y subiera por la garganta. En el 1.10, el hilo de plata se esfuma en la atmósfera y deja que la voz tome el control… Sí, el sinte continúa, pero ya no es tan agudo. Suena como una voz, como si fuera un teremín. Sigue sonando, eso sí, a órgano Lili Ledy, lo que le da un aire retrísimo, y por un instante me acuerdo de la peli de El Santo contra las Momias.

El pecho descansa, a pesar de que los graves siguen con su ¿progresión armónica? y en el 1.24 comienza el “I love to hate you”, que se repite en un tono más alto cada vez, tensando el drama (o la emoción), hasta que en el 1.28 se convierte en un grito (Ai-lof-tu-heeit-yuuuuuu!) como una explosión que deja estelas de luces de colores (como el rastro que deja un avión cuando pasa, o los listones chispeantes que quedan tras la explosión de un fuego artificial. Esas estelas son la melodía del teclado que se oye a partir del grito, en el 1.30,  que, además, suenan como a “I will survive” de Gloria Gaynor, que es otra canción que me encanta.  Además, para darle más emoción, vuelve a subir de volumen el rumor de la multitud enardecida, aplausos y gritos y todo.

Al 1.46, volvemos a empezar con la voz, quizá en un tono un poco más alto (¿para no sentir que estamos de regreso en la casilla 1?) pero lo suficientemente vuelta a la calma como para recuperar el aliento -y volver a recordar Ixtapa, la disco (¿Crystal, se llamaba?), la blusa de terciopelo (¡tan bonita y tan talla M!), la pulserita de cuero que me regaló en otro viaje el amigo aquel (con el que no pasó nunca nada). Al 2.08 regresa la melodía que antes sonaba a teremín, pero que ahora, seguro, son voces de mujeres un poquito procesadas, pero humanas a fin de cuenta. Pero ahora, lo que cantaba el vocal no es igual que en la primera estrofa: se alarga un poco, por ahí del 2.20, rompiendo la simetría con muy buena fortuna, porque suena a que no se conforma con lo que tenía que decir.

Luego el coro, que no ofrece nada nuevo, pero que no importa porque el sinte suena rebién y porque estamos esperando el “i love to hate you” in crescendo, que llega en el 2.36 y que explota en el 2.41
Nomás que aquí nos cambian los listones de fuego artifical por un cencerrito que suena a Miami Sound Machine, que no me encanta y me hace arrugar la nariz, aunque de fondo haya otra vez rumor de multitud y sampleos como de sci fi. Por suerte dura poco: en el minuto 3.00 recapacita y vuelve al coro, como para decir hey, el cencerro fue un error, fue para que los fresas de Ixtapa tuvieran su momento punchis punchis, hagamos como que nunca pasó, y en el 3.11 tenemos otro “I love to hate you” pero se interrumpe antes de la explosión y vuelve el coro: ¿acaso está jugando con mis sentimientos? (¿Acaso el amigo aquel, con el que nunca pasó nada, jugaba también con mis sentimientos? ¿O de veras nunca se dio cuenta de nada?)

Y llegamos de nuevo al “I love to hate you” en el 3.27, que ahora sube, y sube, y sube, acompañado del rumor de multitud, hasta llegar al mejor Ai-lof-tu-heeei-yuuuuu en el 3.39, para luego bajar el volumen y terminar sin una frase de conclusión, nomás bajando el volumen hasta el silencio en el 3.44

7. Busco la historia de la canción. Quiero saber si cuando la escuché por primera vez era nueva o vieja, si tiene mucha historia o es importante sólo para mí. “Love to hate you” es del 91. Considerando que era un tiempo previo a Internet, no era una canción vieja cuando la escuché, aunque tampoco era “del momento”. Me entero de que, efectivamente, la parte que suena a “I will survive” es un sampleo de “I will survive”. Ya sé, no es la gran ciencia, pero yo no estaba 100% segura. Es bueno saber que sí. Y veo que no parece que haya dado pie a miles de covers o un culto, pero que hay una versión en español y otra en italiano, hechas por ellos mismos.

8. Pongo alguno de los covers o versiones. En este caso, “Amor y odio”, que es la versión en español. Nunca la había escuchado. Al minuto 1:00 ya sé que no le llega a la original, pero no la quito, por si hubiera alguna sorpresa. Al 1.37, lo mejor que ha pasado es el grito “A-mor-y-ooo-dioooo”, pero ño. Aunque me gusta lo de “Ojalá que el viento sople contra ti”. Menos afortunado es lo de “y congele tu sonrisa de delfín”. Casi que da risa. Ah, pero esta versión no tiene cencerrito. Por lo menos eso. Y el en grito final hay un “y” que tiembla bonito. Pero nada más.
Pongo la italiana. Parece que está mejor la métrica que la de español. “Io amo odiarti” suena… no sé. Creo que también puedo vivir sin ésta.

9. Cuando, después de escuchar así, con atención, la rola, pienso que sí vale la pena, pongo la liga en Facebook. Pero ni modo de poner todo lo que acabo de escribir aquí arriba, uff. Así que nomás pongo “chulada de rola”, “una que me gusta”, “chequen el banjo” o cualquier cosa así. En este caso pondría “hoy puse esta canción que me recuerda un viaje a Ixtapa cuando estaba en prepa”. Y luego, en las ligas, las versiones en español e italiano, con un “para los morbosillos y los amantes de los covers”.

[Escribir todo esto me tomó alrededor de dos horas. Si lo hiciera con cada canción que me gusta, tendría que vivir sólo para esto, y ya no tendría nuevas experiencias que asociar con otras cancioens, además de que el resultado no es de lo más satisfactorio. ¿Ven por qué la frustración?]

Banffiversario: 10 de noviembre de 2014

Aunque, por bien del orden futuro, esta nota llevará fecha del 10 de noviembre, lo cierto es que hoy es viernes 13. Me atrasé en la transcripción porque los últimos días han sido un poco caóticos y he estado lejos de la compu. Y el rato que estuve recientemente en la compu lo dediqué a escribir una entrada sobre una canción. La pueden leer acá, si quieren. Fue un ejercicio interesante pero me quitó mucho tiempo. O bien: me quitó mucho tiempo pero fue interesante. En fin, que ahora, para compensar (a medias) pondré las entradas del 10 y el 11 de noviembre, que son las últimas que aparecen en la libretita 1. Y como estoy en Salamanca y la libretita 2 está en casa, pues pondré las siguientes de mañana en adelante. Espero que el desfase termine por ahí del lunes.

Y bueno, la entrada del 10 de noviembre dice:

banff dia 35

10 nov 2014

Hoy varié un poco la rutina de los últimos días: fui al desayuno en Vistas a eso de las 9 en vez de ir primero al gym. Llenísimo, qué horror. No me gustó estar con tanta gente. Comí huevito, espinacas (esos dos sí los echaba de menos), birchermuesli (ese también), un waffle (que me decepcionó mucho, y eso que el cambio de horario fue justo para comer hotcakes o similares, bu), un panqué sin gluten, dos papitas en gajo que estaban ricas, y café. No fue genial. Sobre todo con tanta gente, argh. Luego me fui al estudio, eso sí cool. Estuve trabajando en la nueva historia que o es una gran mamada o puede quedar como una bonita novela. Ay.

Salí al lunch y estuvo mejor: stir fry de cerdo (mucho brócoli); cod, que es bacalao, en una salsa de cilantro; espinacas; sopa de pollo con chícharos y elotes; chícharos con zanahorias y dos postres: strudel de limón y cheesecake de grosella. De vuelta al estudio y salida a las 6 a cenar: catfish, un poquito de pasta, brocoflower, espinacas, crema de coliflor con coco y un poquito de cheesecake de frambuesa y clafutí de cereza. Ah, y un cuadrito de almendra con mermelada, más bien meh.

De ahí me fui a la biblio. la amo. Estuve viendo un vhs de Diane Wolkstein narrando cuentos haitianos del libro suyo que recién leí: El árbol de naranjas -Ay, y ahora me entero de que murió el año pasado :(

También vi un cachito de otro video donde cuenta la historia de Inanna, pero moría por ir al baño y faltaba poquito para que cerraran, así que ahí le paré. Salí, vine al cuarto, me cambié, fui a dejar mi ropa sucia a la lavandería y de ahí al gym. ¡Horror! Lleno de gente súper fit. Chavos que iban de un lado al otro del gym con pesas enormes en las manos y haciendo tipo sentadillas a cada paso; chavas trotando a gran velocidad en la elíptica o la caminadoa; forzudos de ambos sexos elevándose en máquinas de gym con la fuerza de sus brazos… Definitivamente, prefiero mis horarios antisociales.

Salí del gym, fui a poner la ropa en la secadora y de ahí, pacá. Cansadilla, pero a gusto. Aunque no me gustó nada saber lo de Diane. :(

Ah. Y desde casa, Alberto me cuenta qu los gatos siguen no-bien: Primo se niega a comer al lado de Morris, Morris llora si le toca quedarse en el comedor :(

En otro tema: el comedor y los introvertidos

comedor banff

En el centro Banff, en el comedor, hay mesas comunitarias (como de bodas o xv años) y unas pocas mesitas para dos. Las mesas largas están asignadas por campo semántico: Club de Golf; Festival de la Montaña; Taller de Cine; BIRS (creo); etc. Y una de las categorías es «Arts». Ahí van los músicos del programa de otoño, los performanceros, los escritores del taller de escritura, los del FONCA. Todos. Pero la verdad es que los temperamentos y las condiciones son muy distintas. Por ejemplo, estuvieron los performanceros de Confuse A Cat. Extrovertidos y protagónicos, pero elitistas. Y los músicos son menos extrovertidos pero, como tienden a pasar tiempo juntos, forman clicas. Hay artistas extrovertidos que traen banita o que tratan de formarla. Y están los hongos, que prefieren las mesas de dos, de espaldas a la puerta. O, si se tienen que sentar en las mesas largas, buscan

1) estar de espaldas a la puerta

2) «clavadísimos» en un libro, una libreta o el cel

3) en una orilla o tan lejos de los que llegaron primero como se pueda.

Lo sé porque soy de esos :)