Otro problema que me aqueja cuando estoy enferma es que dudo de mi propia enfermedad. ¿Poca confianza en mis víruses y bacterias? ¿falta de autoestima febril? Lo cierto es que sucede. Pongamos un ejemplo.
Supongamos que me da la migraña. Me siento Zeus (pero sin lo divertido: no me puedo convertir en cisne ni en lechón ni en platito de pocerlana) y pareciere que la cabeza se me parte en dos. Veo lucecitas de colores y percibo un sonidito como el de una tele recién prendida o recién apagada (o de un monitor malvibrado… ¿sí lo conocen, el sonidito?). Tantita luz me hace sentir náuseas (lo mismo que los aromas, puaj) y cualquier ruido me retiembla en los centros, como sonoro rugir del cañón.
Así que me tiro en la cama (si hay cama cerca) y me tapo la cabeza con la almohada; si estoy en la calle (oficina, escuela, súper, lo que sea) pondero la posibilidad de ir corriendo a casa a tirarme en la cama y taparme la cabeza con la almohada. Pero justo entonces, una vocecilla maligna me pregunta: “¿de veras te sientes tan mal? ¿no será una exageración, una falsa percepción, un dolorcito de morondanga? ¿qué tal que huyes de la oficina o cancelas tu clase y en cinco minutos se te quita?”. Y de verdad que me tambaleo.
Así, mis migrañas pueden ser dolorcillos de cabeza; la influenza es una gripita, la fiebre es tantito escalofrío, la muela del juicio ni es pa’tanto. Pero la otra parte de mí se rebela: “caray–dice–: sí me siento mal. sí estoy malita”.
–¿Sí? ¿100% segura?
–Pues… tengo náusea y me lastima el ruido y la aspirina no hace ni cosquillas…
–¿No será cosa de esperar un rato? ¿A que se pase el dolor, a que haga efecto la aspirinita? ¿no será hambre? ¿sueño? ¿cansancio? ¿ganas de llamar la atención?
–¿La atención de quién?
Y así me sigo, discutiendo conmigo misma hasta que la cosa se agrava y salgo de dudas o se me quita (y también salgo de dudas).
Ahora, luego de cuatro inyecciones y pastillas para la inflamación de garganta y otras pastillas para el cuerpo cortado y la fiebre, me siento tan bien que me pregunto…
(Sí, en la imagen estoy yo, como diciendo: “chale, esta fiebre está ponedora: ¿qué hace Matisyahu sentado a la orilla de mi cama?)

7 comentarios, Comment o haz Ping (¡como la maquinita!)
¿Saben los zombies que son zombies?
¿Sabe Matsuchita que en otros lugares le dicen yesús?
¿Se acabará el mundo en 2012?
Cuántas preguntas! Ojalá se mejore de su gargantita…
G.
1 de Diciembre de 2009
Hola Rax!
Después de harto tiempo vuelvo a encontrar un lugar donde puedo leer sus imaginativas letras!
Por cierto, soy la que antes era Felpu, amiga del Rasabadú, con la misma identidad, pero con otro alias :)
Mejórese pronto. Un abrazo.
2 de Diciembre de 2009
Nooooo, no es exageracion, yo padezco de migraña desde que tengo como 15 años y algo imaginario no puede doler tantoooo!!!
Me pasa exactamente lo mismo que a ti y una aspirina no me la quita, tiene que ser medicina especializada en migraña, fui con una neurologa y todo el show. Y si ese sonido que todos dicen que me imagino o que no existe….es ese mismo.
Asi que por lo menos si es locura no estamos solas.
y yo pienso que los zombies no saben que son zombies jaja
3 de Diciembre de 2009
Lilo:
Qué alivio saber que no estoy sola en eso, :D
(y de los zombis que no saben que son zombis, hay una peli que promete bastante -y que aún no veo, sniff- que se llama “Wasting away”, de uns tipos que se hacen zombis y no se dan cuenta…) :)
6 de Diciembre de 2009
Hola, Miel!!!! Qué gusto reconectar y que estés blogueando de nuevo!!! Abrazos!
6 de Diciembre de 2009
¿Nos veremos pronto para intentar responder esas y otras preguntas?
La garganta ya está bien, por cierto :)
6 de Diciembre de 2009
Ouch… no tenía idea de que padeces migraña…. just like me….
Y creo que soy igual que tu porque sufro los mismos padecimientos pero según sea la situación me hago la que no-pasa-nada y pienso que no vale la pena posponer/dejar de hacer lo que tengo que hacer y luego ya no aguantooooooooo….
Lo único que me la quita es el ketorolaco (dolac) porque las aspirinas JA!
En fin Rax, te acompaño en tu dolor… de cabeza y ya no sea tan cabeza-dura que a veces hay que frenar y tranquilizarse un poco.
get well!
24 de Enero de 2010
Responde a “¿Me siento como creo que me siento?”